Además de las previsiones de crecimiento, el FMI revisa al alza la inflación global hasta el cuatro coma siete por ciento para 2026 por el encarecimiento de la energía y las materias primas, con riesgos ligados sobre todo a las tensiones en Oriente Medio.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirma para Italia un crecimiento del 0,5 % tanto este año como en 2027. Los datos figuran en el World Economic Outlook publicado el miércoles.
Son "niveles modestos" pero esperados, ha señalado la vicedirectora del departamento de investigación del Fondo, Petya Koeva Brooks. "Las inversiones previstas en el PNRR siguen apoyando la actividad económica. Al mismo tiempo, el aumento de los precios de la energía y de los alimentos y la elevada incertidumbre lastran el consumo privado", ha afirmado Brooks.
En cuanto a la inflación, "la previsión se ha revisado al alza, también por la mayor dependencia de las importaciones de energía, y esperamos que se mantenga por encima del objetivo hasta 2028", ha añadido.
El World Economic Outlook también confirma las previsiones para la economía de España, con un crecimiento del 2,1 % y del 1,8 % del PIB en 2026 y 2027, mientras que para Francia y Alemania las estimaciones se revisan a la baja para 2026.
Qué prevé el FMI para las principales economías de la UE y del mundo
El Fondo señala en su informe que el riesgo más inmediato son los acontecimientos en Oriente Medio.
"Una escalada de las tensiones geopolíticas dañaría el crecimiento y agravaría las presiones inflacionistas. Dicho esto, si la reapertura del estrecho de Ormuz avanzara de forma más fluida de lo previsto y los precios de las materias primas fueran inferiores al escenario de referencia, el crecimiento podría ser mayor y la inflación más baja", se lee en el informe.
Francia debería crecer un 0,6 % este año, es decir, 0,3 puntos porcentuales menos que en las previsiones de abril. Para 2027, en cambio, el crecimiento se estima en el 0,9 %.
Para Alemania el Fondo prevé un aumento del PIB del 0,7 % este año y del 1,0 % el próximo.
La economía de China, en cambio, debería crecer un 4,6 % en 2026 y un 4,1 % en 2027, lo que confirma una desaceleración respecto al 5 % del año pasado, el umbral que en otro tiempo se consideraba crítico para la estabilidad del sistema político y económico de Pekín.
La economía de Brasil se sitúa en el 2,4 % a finales de 2026, con una caída de dos puntos el año siguiente, en línea con la media de América Latina, cuya expansión se estima precisamente en el 2,4 % interanual respecto a 2025.
Las previsiones para África se mantienen estables, con una media de entre el 4,3 % y el 5,2 % para este año, aunque con grandes diferencias internas. Van desde un crecimiento del 4,3 % para Nigeria en 2027 hasta apenas el 1,3 % de Sudáfrica, si nos ceñimos a los países más grandes.
Las advertencias del FMI y las posibles soluciones
En el informe, además de la preocupación por los costes de la energía, destacan las relativas a los fertilizantes y los alimentos. En 2026, los precios de los primeros podrían subir en conjunto un 26 % y los de los segundos un 8 %, impulsados por el encarecimiento de la energía y el transporte.
La inflación global agregada debería aumentar así hasta el 4,7 % en 2026 (revisada al alza en 0,3 puntos respecto a lo previsto, desde el 4,1 % en 2025), para luego bajar al 3,9 % en 2027, lo que indica que "la tendencia desinflacionista en marcha desde comienzos de 2024 se ha detenido".
El FMI concluye con varias recomendaciones, entre ellas algunas para los bancos centrales. "Las prioridades de política pasan por restablecer la estabilidad de los precios, respaldada por una comunicación clara, la independencia del banco central y una sólida supervisión financiera, al tiempo que se reconstruyen los márgenes presupuestarios y se recurre con moderación a los instrumentos de política fiscal.
"Son necesarias reformas estructurales para promover la seguridad energética y la preparación para la inteligencia artificial", concluyen los economistas del Fondo.