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La inflación se enfría en junio: ¿Dónde bajan más los precios en Europa?

Un cliente hace la compra en un supermercado de Schaumburg (Illinois), el jueves 14 de mayo de 2026.
Un cliente compra en un supermercado de Schaumburg, Illinois, el jueves 14 de mayo de 2026. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
Por Piero Cingari
Publicado última actualización
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La inflación se moderó en junio más de lo esperado en la eurozona, lo que reduce la presión sobre el Banco Central Europeo y apunta a un alivio del encarecimiento energético provocado por la guerra en Oriente Medio.

Mientras Europa sufre una de las olas de calor más intensas de las que se tiene registro, los últimos datos de inflación han traído un pequeño respiro.

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El encarecimiento de los precios en la eurozona se moderó con fuerza en junio, según la estimación rápida de Eurostat, una señal alentadora de que el repunte provocado por el conflicto en Oriente Medio podría estar perdiendo fuelle.

La inflación interanual en el bloque del euro se situó en el 2,8%, frente al 3,2% de mayo, que había sido la tasa más alta desde septiembre de 2023.

El dato quedó además por debajo del 3,0% que preveían los economistas. En términos mensuales, los precios llegaron incluso a bajar un 0,1%, el primer descenso de este año tras varias subidas consecutivas.

Las noticias fueron aún mejores si se mira más allá del dato general.

La tasa subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y los alimentos, bajó al 2,4% desde el 2,6%. Esta referencia cuenta más para el BCE que el índice general, porque ofrece una visión más clara de si la inflación corre el riesgo de enquistarse.

Por ahora, sigue bajando.

La energía sigue siendo el principal motor, pero se debilita

La energía se mantuvo como el principal foco de inflación, con una subida interanual del 8,7%. Incluso esa presión se está enfriando con rapidez, ya que en mayo la tasa era del 10,8%.

El encarecimiento del petróleo y el gas tras el estallido de la guerra ha empezado a darse la vuelta desde el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz.

El resto de los componentes de la cesta también se moderó.

La inflación en los servicios se redujo al 3,2% desde el 3,5%, los alimentos, el alcohol y el tabaco se frenaron al 1,6% desde el 1,9%, y los bienes industriales excluida la energía se mantuvieron en el 0,9%.

Dónde subieron más despacio los precios, y más rápido

Malta registró la tasa anual más baja del bloque, del 1,9%, ligeramente por delante de Francia y Estonia, ambas en el 2,0%.

Alemania (2,4%) y Finlandia (2,7%) también quedaron claramente por debajo de la media de la eurozona, situada en el 2,8%.

Más hacia el este, el panorama fue muy distinto.

Lituania encabezó la clasificación con un 5,5%, seguida de Bulgaria, que solo adoptó el euro en enero, con un 5,3%. Croacia y Chipre no quedaron muy lejos, con tasas del 4,2% y del 4,0%, respectivamente.

Si se compara mayo con junio, los precios llegaron incluso a bajar en varios países.

Descendieron un 0,4% en Bélgica, Bulgaria, Estonia y Luxemburgo, y un 0,3% en Francia, Austria y Finlandia.

Las mayores subidas mensuales se dieron en el otro extremo, con aumentos del 1,0% en Malta y del 0,8% en Chipre, mientras que España y Lituania registraron incrementos del 0,6%.

Todas las grandes economías se frenan

Todos los grandes países de la eurozona registraron una inflación más moderada.

En Alemania, la tasa armonizada que se utiliza para comparar a los países de la UE bajó al 2,4% desde el 2,7%, por debajo de lo previsto.

El índice nacional se relajó hasta el 2,3%, claramente por debajo del 2,9% registrado en abril, su nivel más alto en más de dos años.

Detrás de este movimiento estuvo el desplome de la inflación energética, que se redujo a más de la mitad, al 3,4% desde el 6,6%, mientras que la inflación subyacente se mantuvo en el 2,5%.

Francia registró una caída aún más acusada. Su tasa armonizada descendió al 2,0% desde el 2,8%, y el índice nacional se situó en el 1,8%, su nivel más bajo en más de un año.

De nuevo, la energía explicó buena parte del ajuste, con la inflación de los carburantes moderándose hasta el 11,2% desde el 16,6%. Los precios en Francia bajaron un 0,2% en el mes, su primer descenso desde enero.

Italia fue la excepción entre las cuatro grandes, con una tasa armonizada casi estable, que solo se redujo al 3,1% desde el 3,2%.

La explicación está en las facturas energéticas de los hogares. Las tarifas de electricidad y gas en Italia reaccionan con retraso frente al mercado mayorista, de modo que siguieron subiendo incluso cuando la gasolina en las estaciones de servicio empezó a abaratarse.

Los precios regulados de la energía aumentaron en junio un 9,3% interanual, frente al 5,6% de mayo, y solo la electricidad regulada saltó al 7,1% desde el 2,3%. En el mercado libre los movimientos fueron aún mayores, con la electricidad subiendo al 12,6% desde el 8,4% y el gas al 9,9% desde el 8,2%.

Una economía demasiado débil para recalentarse

Joe Nellis, asesor económico de la firma de auditoría y consultoría MHA, afirmó que los datos de junio ofrecen una instantánea de dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas.

La guerra en Oriente Medio ha encarecido la energía, el transporte y los costes de producción. Al mismo tiempo, las empresas se muestran cautas a la hora de invertir y los hogares gastan con prudencia, de modo que la economía no genera el impulso suficiente como para disparar los precios con rapidez.

"En pocas palabras, la economía de la eurozona no genera el impulso suficiente como para elevar los precios a gran velocidad", señaló.

Nellis prevé que las presiones sigan aflojando.

El crecimiento de los salarios se ha mantenido en torno al 3%, los mercados energéticos se estabilizan y la tregua entre Estados Unidos e Irán ha reducido el riesgo de un nuevo shock petrolero.

El BCE subió los tipos en junio, recuerda, pero "no hay motivos para el pánico".

Considera posible otra subida este año, hasta el 2,5%, aunque ve poco probable un endurecimiento más agresivo mientras la economía siga débil.

"Con una economía débil y una inflación que parece manejable, el BCE será prudente a la hora de adoptar una postura de política monetaria significativamente más restrictiva", añadió.

Los mercados apuestan por una pausa del BCE

Los inversores sacaron la misma conclusión.

El euro cayó por debajo de 1,14 dólares a medida que se debilitaban las expectativas de nuevas subidas de tipos.

El Euro STOXX 50 cerró prácticamente plano, lastrado por sus bancos, que tienden a ganar más cuando los tipos son altos.

El índice Euro STOXX Banks cedió en torno al 0,7%, con BNP Paribas bajando un 1,2% y Société Générale un 0,8%.

Todo ello deja al BCE con una decisión mucho más sencilla cuando su Consejo de Gobierno se reúna en julio.

Después de haber encarecido la financiación el mes pasado, ahora tiene motivos de sobra para esperar y observar.

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