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El yen cae a su nivel más bajo desde 1986 y Japón amenaza con intervenir en el mercado

La primera ministra japonesa Sanae Takaichi habla durante una rueda de prensa en Archamps, tras una reunión del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026
La primera ministra japonesa Sanae Takaichi habla durante una rueda de prensa en Archamps, tras una reunión del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026 Derechos de autor  AP Photo/Laurent Cipriani
Derechos de autor AP Photo/Laurent Cipriani
Por Quirino Mealha
Publicado última actualización
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El yen japonés cae a su nivel más bajo frente al dólar estadounidense en cuatro décadas, y los mercados temen que Tokio deba actuar con urgencia para frenar una caída que ni la intervención récord ni los tipos más altos han parado.

El yen japonés cayó hasta alrededor de 162,4 por dólar en las operaciones asiáticas de la mañana del martes, su nivel más bajo desde 1986.

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La caída prolonga la racha implacable para el yen, que no ha dejado de debilitarse pese a los esfuerzos del Banco de Japón por sostenerlo, y reaviva ahora la posibilidad de que las autoridades vuelvan a intervenir directamente en el mercado.

La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, ya ha respondido a la situación al afirmar que el Gobierno está preparado para adoptar medidas "apropiadas" e incluso "decisivas" contra movimientos excesivos de la moneda, y ha añadido que ha confirmado con Washington que esa opción sigue sobre la mesa.

Los operadores vigilan ahora de cerca cualquier indicio de que Tokio está vendiendo dólares estadounidenses para apuntalar el yen, como hizo en primavera.

En el origen de esta debilidad está la amplia brecha actual entre los tipos de interés japoneses y estadounidenses.

Incluso después de que el Banco de Japón elevara su tipo de referencia hasta el uno por ciento a mediados de junio, su nivel más alto desde 1995, los rendimientos japoneses siguen muy por debajo de los de Estados Unidos, donde los bonos del Estado a diez años han ofrecido recientemente en torno al 4,5%, frente a aproximadamente el 2,6% en Japón.

Esa brecha alimenta la llamada estrategia de 'carry trade', en la que los inversores se endeudan en yenes a bajo coste para comprar activos de mayor rendimiento en otros lugares, lo que presiona continuamente la moneda a la baja.

Un dólar fuerte ha multiplicado la presión.

El billete verde ha atraído demanda de refugio ante las tensiones en torno al conflicto que implica a Irán, mientras que las expectativas de que la Reserva Federal estadounidense pueda subir los tipos más adelante este año, al tiempo que el Banco de Japón actúa con cautela, han ampliado aún más la brecha.

La fuerte dependencia de Japón de la energía importada, más cara en un contexto de precios del petróleo elevados, también ha incrementado la demanda de dólares estadounidenses.

Tokio se enfrenta a una prueba clave

La nueva caída es un quebradero de cabeza para las autoridades económicas, que ya han desplegado una potencia de fuego considerable contra el problema.

Entre abril y mayo, Japón gastó una cifra récord de 11,7 billones de yenes (63,3 mil millones de euros) en intervenciones en los mercados de divisas, el mayor despliegue de este tipo del que se tiene registro, pero el yen japonés ha seguido debilitándose.

La política interna tampoco ayuda, ya que la agenda de la primera ministra Sanae Takaichi, centrada en el crecimiento y basada en un fuerte aumento del gasto, suscita dudas sobre la disciplina fiscal de Japón.

La primera ministra japonesa Sanae Takaichi durante la ceremonia oficial de llegada a la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 15 de junio de 2026
La primera ministra japonesa Sanae Takaichi durante la ceremonia oficial de llegada a la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 15 de junio de 2026 AP Photo/Thibault Camus

Los analistas señalan que el riesgo inmediato de intervención es elevado, dado que las apuestas especulativas contra el yen japonés han alcanzado máximos de varios años y que un nuevo mínimo de cuatro décadas tiende a agudizar la inquietud política en Tokio.

Sin embargo, muchos dudan de que la compra de la moneda pueda cambiar su rumbo durante mucho tiempo, ya que la brecha de tipos de interés subyacente sigue jugando claramente en su contra.

La próxima decisión de política monetaria del Banco de Japón, prevista para el 31 de julio, se ha situado ahora en el centro de la atención, y se considera que nuevas subidas de tipos serían la vía más duradera para frenar la caída.

Por ahora, el yen japonés permanece a merced de fuerzas que su banco central no ha logrado controlar.

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