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Combatir la inmigración aumentando el coste de los visados: Japón multiplicará por 5 sus tasas

Turistas en Japón
Los turistas en Japón Derechos de autor  Canva
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Por Leticia Batista Cabanas
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Japón quiere contener el aumento de los costes de su sistema de inmigración encareciendo de forma notable los visados de turista, la primera subida de tasas en casi medio siglo.

Japón se prepara para aplicar la mayor subida de las tasas de visado en casi medio siglo, lo que hará que los visados de turista sean cinco veces más caros para la mayoría de los visitantes extranjeros que entren en el país.

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La decisión fue aprobada en una reunión del gabinete del Gobierno el 19 de junio de 2026 y entrará en vigor el 1 de julio de 2026. Es la primera revisión de las tasas de visado en Japón desde 1978.

El impacto más inmediato lo notarán los turistas y viajeros de negocios procedentes de países a los que se exige visado para entrar en Japón. Con la nueva estructura de precios, la tasa de un visado de entrada única subirá de 3.000 a 15.000 yenes. El visado de entradas múltiples, que permite visitar Japón varias veces durante un periodo determinado, pasará de 6.000 a 30.000 yenes. Los importes equivalen aproximadamente a 87 euros y 175 euros respectivamente.

Las autoridades japonesas sostienen que el aumento refleja casi cinco décadas de inflación y cambios importantes en los tipos de cambio. El ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi, explicó que el Gobierno ha revisado las tasas porque el sistema actual ya no refleja el verdadero coste administrativo de la expedición de visados y la gestión de los trámites de inmigración.

¿En línea con Occidente?

El Gobierno sostiene que, incluso tras la subida, las tasas de inmigración de Japón siguen siendo -en términos generales- comparables a las que aplican varios países occidentales. Los responsables han señalado las tasas de visado e inmigración de países como Estados Unidos y Alemania como ejemplo de sistemas que históricamente han cobrado bastante más que Japón.

Pese al fuerte incremento, Tokio afirma que no prevé un impacto significativo en el turismo entrante. Japón ha registrado en los últimos años un crecimiento récord de visitantes internacionales, favorecido por la debilidad del yen y una fuerte demanda global de viajes a destinos como Tokio, Kioto y Osaka. Las autoridades confían en que la demanda se mantenga sólida incluso con unos visados más caros.

La subida de las tasas de visado es solo una parte de un paquete de reforma migratoria mucho más amplio. El 29 de mayo, la Cámara Alta japonesa aprobó modificaciones de la Ley de Control de Inmigración y Reconocimiento de Refugiados. La nueva normativa otorga al Gobierno la facultad de aumentar de forma considerable un amplio abanico de tasas vinculadas a la inmigración, más allá de los visados turísticos.

La ley eleva el techo legal para los cambios de estatus de residencia y las renovaciones de visado de 10.000 yenes (58 euros) a 100.000 yenes (583 euros). También aumenta la tasa máxima permitida para las solicitudes de residencia permanente de 10.000 yenes (58 euros) a 300.000 yenes (1.750 euros). Las tasas efectivas se fijarán más adelante mediante órdenes del Gabinete y procedimientos de consulta pública.

Las propuestas del Gobierno apuntan a que los residentes de larga duración podrían acabar pagando entre 10.000 yenes (58 euros) y 70.000 yenes (408 euros), en función de la duración de la renovación de su estatus.

Quienes soliciten la residencia permanente podrían enfrentarse a una tasa de 200.000 yenes (1.167 euros), un aumento muy significativo frente a los 10.000 yenes (58 euros) actuales. Está previsto que estos cambios se apliquen antes de que finalice el ejercicio fiscal de 2026, el 31 de marzo de 2027.

Crece el número de residentes extranjeros

Las autoridades japonesas aseguran que los ingresos adicionales ayudarán a financiar la gestión de la creciente población extranjera del país. El número de residentes extranjeros alcanzó un máximo histórico de 4,13 millones a finales de 2025. Los servicios de inmigración necesitan más personal, tecnología e infraestructuras para hacer frente al aumento de la demanda.

Se espera que parte de los nuevos fondos se destine a programas de enseñanza de japonés para residentes extranjeros. El Gobierno también planea reforzar las medidas contra las estancias irregulares y mejorar los sistemas utilizados para controlar el estatus migratorio y tramitar las solicitudes.

La legislación crea además un nuevo programa de autorización electrónica de viaje en línea conocido como Japan Electronic System for Travel Authorization, o JESTA. Similar a los sistemas que ya utilizan países como Estados Unidos y Reino Unido, exigirá a los viajeros de países exentos de visado que faciliten información antes de su salida. Se prevé que el sistema entre en funcionamiento en el ejercicio fiscal de 2028.

Con JESTA, los viajeros de 74 países y territorios con exención de visado deberán aportar antes de embarcar datos como su identidad, el motivo del viaje y el destino. Las autoridades japonesas contrastarán la información con bases de datos de inmigración y antecedentes penales. A los viajeros considerados de alto riesgo de permanecer de forma irregular se les podría denegar la autorización para embarcar en aviones o barcos con destino a Japón.

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