Las encuestas en Japón apuntan a un amplio apoyo ciudadano a una emperatriz, pero algunos dirigentes conservadores siguen rechazando la idea. Algunas figuras políticas conservadoras en Japón, entre ellas Sanae Takaichi, la primera mujer que ocupó el cargo de primera ministra del país, se oponen.
El Parlamento japonés aprobó este viernes un proyecto de ley para revisar la Ley de la Casa Imperial, que establece la línea de sucesión al trono imperial japonés. Los cambios permitirán a la familia imperial adoptar a parientes varones lejanos mayores de 15 años, cuyos futuros hijos podrán ser elegibles para acceder al trono. También permitirá que las princesas conserven su estatus real tras casarse fuera de la familia.
Sin embargo, se mantiene la prohibición de que haya emperatrices, pese a la popularidad de la hija de 24 años del emperador Naruhito, la princesa Aiko, y a la preocupación por la reducción de la línea imperial. Las normas implican que la sucesión pasará al hermano menor de Naruhito, el príncipe heredero Fumihito, de 60 años, y después a su sobrino, el príncipe Hisahito, de 19.
Sin nuevas modificaciones de la ley, la actual línea de sangre se extinguiría si Hisahito no tiene un hijo varón. La norma que limita la sucesión a los hombres se remonta a la Ley de la Casa Imperial de 1889, que estableció que solo los varones descendientes por línea paterna podían convertirse en emperador. Este principio se mantuvo en la ley actualizada de 1947. La nueva reforma es la primera que afecta al texto principal desde 1949.
El debate sobre una emperatriz divide a la clase política
Una encuesta de opinión a escala nacional realizada a finales de marzo por el diario japonés 'Mainichi Shimbun' reveló que el 61% de los consultados respaldaba la idea de una emperatriz, mientras que nueve por ciento se mostraba en contra. Otro sondeo, entre más de 2.000 personas, llevado a cabo del 20 al 21 de junio, mostró que el 73% se pronunciaba a favor de una emperatriz.
Algunas figuras políticas conservadoras en Japón, entre ellas Sanae Takaichi, la primera mujer que ocupó el cargo de primera ministra del país, siguen oponiéndose a la sucesión femenina. Hideya Kawanishi, profesor en la Universidad de Nagoya y experto en el sistema imperial japonés, declaró a AFP que el nuevo proyecto de ley "no refleja la opinión pública".
Los conservadores blindan la línea masculina del trono
"Para el sector conservador del gobernante Partido Liberal Democrático y afines, el objetivo prioritario es preservar la sucesión al trono exclusivamente por línea masculina y reservada a los hombres, y precisamente por eso no quieren escuchar las voces de la población", afirmó Kawanishi.
"Esto se debe a que la sólida base conservadora que les apoya alberga actitudes cercanas al machismo, y probablemente esta medida era necesaria para asegurarse sus votos en las elecciones", añadió.