El rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima presidieron una ceremonia solemne en el Palacio Real, donde las parejas reales escucharon los himnos nacionales de Países Bajos y Japón y pasaron revista a una guardia de honor. Niños con banderas neerlandesas y japonesas se congregaron ante el palacio mientras las familias imperial y real saludaban a invitados y autoridades. El acto reunió también a la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, y al primer ministro neerlandés, Rob Jetten.
Tras la ceremonia, la pareja imperial japonesa se desplazó al Monumento Nacional, en el centro de Ámsterdam, para depositar una corona en homenaje a las víctimas de la guerra y de los conflictos.
La visita tiene lugar en un momento en que Japón y Países Bajos siguen reforzando una cooperación diplomática, económica y cultural construida a lo largo de más de 400 años de relaciones bilaterales. Los vínculos históricos se remontan a comienzos del siglo XVII, cuando los comerciantes neerlandeses figuraban entre los pocos europeos autorizados a mantener relaciones comerciales con Japón.
El programa oficial prevé encuentros y actos destinados a consolidar esos lazos duraderos entre ambos países.