14 personas fueron trasladadas al hospital y siete se encontraban en estado crítico a primera hora del viernes. Algunas zonas de Omiš se quedaron sin suministro eléctrico a medida que el fuego se acercaba al centro de la ciudad, mientras que viviendas, coches y embarcaciones resultaron dañados o quedaron destruidos. Los evacuados pasaron la noche en un pabellón deportivo, durmiendo en camas y en el suelo.
Los residentes describieron escenas caóticas mientras huían del avance de las llamas. El jefe de los bomberos de Omiš, Slavko Tučaković, afirmó que se habían destruido numerosas viviendas y vehículos, lo que provocó importantes daños materiales, en el entorno natural y en la fauna.
Los equipos de extinción lograron controlar el incendio el viernes, mientras se movilizaron también efectivos hacia otro fuego forestal en la península de Pelješac. Las autoridades señalaron que no se habían registrado víctimas mortales.
Los incendios se produjeron en plena temporada turística de verano en Croacia, con riesgo de alterar los desplazamientos y añadir presión sobre la economía local. Se cerraron tramos de la principal carretera costera cerca de Omiš, lo que afectó las conexiones entre Split y Dubrovnik, así como las excursiones de un día y los viajes en autobús. Los daños en viviendas, cafés, restaurantes, vehículos y embarcaciones podrían reducir además la capacidad turística de la zona en un momento en que la demanda se encuentra en su punto más alto.