Mientras Cali se recupera del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó la ciudad el 10 de agosto, el músico local Andres Solomon, de 46 años está ofreciendo abrazos gratuitos a los vecinos del barrio Capri, una de las zonas afectadas por el seísmo. Sentado bajo los árboles, junto a un cartel de cartón en el que se lee "HUGS HERE" y "CHEER UP!", Solomon afirma que quiere ofrecer apoyo emocional además de la ayuda material que llega al área, escuchando a la gente, abrazándola y ayudándola a liberar parte del dolor de lo que describe como un "trauma colectivo".
El sencillo gesto de Andres Solomon se ha convertido en un pequeño pero llamativo símbolo de consuelo entre los escombros y el metal retorcido, mientras vecinos, voluntarios y líderes comunitarios se reúnen en los alrededores y los equipos de rescate continúan las tareas de búsqueda y recuperación.
El terremoto, descrito como el más fuerte que ha golpeado Colombia en lo que va de siglo, ha causado al menos 265 muertos y ha dejado a las comunidades afrontando la pérdida y la incertidumbre. El 13 de agosto, Solomon señaló que la población necesita enfrentar la realidad de la catástrofe de manera conjunta, igual que los voluntarios trabajan codo con codo para retirar los escombros. Lyda Arias, presidenta de la Confederación Evangélica de Colombia, afirmó que el sufrimiento resulta difícil de contemplar y llamó tanto a la oración como a la acción.