Si Burnham logra al menos 323 avales, será matemáticamente imposible que otro aspirante reúna las 81 firmas necesarias para entrar en la contienda, dado el total de 402 diputados laboristas.
El veterano político Andy Burnham ha dado un nuevo paso hacia su posible nombramiento como próximo primer ministro del Reino Unido, después de que la mayoría de los diputados laboristas lo hayan propuesto para sustituir a Keir Starmer.
La candidatura del político de 56 años para liderar el Partido Laborista recibió el jueves el respaldo de 322 diputados laboristas y sigue siendo la única persona que se ha declarado públicamente aspirante a reemplazar a Starmer, que anunció su dimisión el mes pasado.
Burnham parece encaminarse a ser proclamado líder laborista sin oposición ya en el primer día de nominaciones. Si Burnham alcanza al menos 323 nominaciones, ya no será matemáticamente posible que otro aspirante reúna las 81 firmas necesarias para entrar en la carrera, de un total de 402 diputados laboristas.
"Empieza a parecer muy real", declaró Burnham en un vídeo en redes sociales publicado poco después de que se abriera el proceso el jueves por la mañana. El plazo de nominaciones se cerrará el 16 de julio. Si no hay contienda, Burnham será proclamado líder laborista y futuro primer ministro británico en una conferencia extraordinaria al día siguiente.
Burnham sustituiría entonces a Starmer en el número 10 de Downing Street el 20 de julio, tras reunirse con el rey Carlos, convirtiéndose en el séptimo primer ministro británico en una década. "No hay nadie más", explicó a la agencia AFP un diputado laborista bajo condición de anonimato tras nominar a Burnham.
El ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns, considerado el último posible rival de Burnham, se retiró de la carrera a última hora del miércoles. Había manifestado su esperanza de que una contienda por el liderazgo ofreciera al partido la "oportunidad de mantener un debate de verdad. Pero meses de política interna laborista no es lo que el país necesita ahora mismo", añadió.
Burnham, apodado el 'Rey del Norte' por haber ganado tres elecciones consecutivas a la Alcaldía del Gran Mánchester, ha prometido "impulsar el mayor reequilibrio de poder que haya visto nuestro país".
Su propuesta emblemática es la creación de un "No. 10 North" para coordinar una mayor descentralización, en referencia a la dirección del primer ministro británico en el número 10 de Downing Street.
Burnham se ha comprometido a aplicar disciplina fiscal y a reducir el creciente gasto en prestaciones sociales del país, y ya ha intentado calmar a los mercados al prometer que respetará los actuales límites de endeudamiento del Gobierno.
Pero tendrá que afrontar los mismos desafíos que marcaron el mandato de Starmer al frente del Gobierno, sobre todo un crecimiento anémico, la presión del coste de la vida y un imprevisible presidente estadounidense, Donald Trump.
También ha insinuado que podría marcar una línea distinta a la de Starmer respecto a Israel, que contó con un respaldo sólido del Gobierno laborista incluso cuando crecían las críticas por su guerra en Gaza.
"Lo lamento", afirmó Burnham al diario 'The Guardian' en una entrevista publicada el jueves. "La respuesta ha sido demasiadas veces insuficiente, tenemos que hacerlo mejor".
Starmer, sometido durante meses a presiones por sus giros de política y por dudas sobre su juicio, anunció el 22 de junio que dimitía tras perder el apoyo de los diputados laboristas.
Su decisión llegó después de que Burnham ganara una elección parcial que le permitió volver al Parlamento para lanzar una muy esperada candidatura al liderazgo. El mismo día en que Starmer anunció su dimisión, Burnham juró su cargo en el Parlamento, volviendo a ser diputado tras su etapa anterior entre 2001 y 2017.
Los laboristas se la juegan con Burnham
Después, unos 200 diputados laboristas agasajaron a Burnham durante una foto de grupo en Westminster, una señal clara de que esperan que tome las riendas del partido. El exministro de Sanidad Wes Streeting anunció que renunciaba a presentarse y que respaldaría a Burnham. Burnham, considerado algo más a la izquierda que el más centrista Starmer y más carismático, es el político más popular del Partido Laborista, según las encuestas.
Muchos diputados creen que es la mejor opción del partido para recuperar apoyo frente al partido antiinmigración Reform UK de Nigel Farage antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2029.
Reform se ha situado por delante de los laboristas en las encuestas nacionales de intención de voto desde hace más de un año, aunque la distancia se ha reducido en las últimas semanas entre dudas sobre las finanzas de Farage.
Un diputado laborista, que pidió no ser identificado, afirmó que el partido hace bien en "jugársela" con Burnham y añadió que "no puede ser peor que Starmer". "Espero que sea un soplo de aire fresco", comentó el parlamentario a AFP.