En Chiasso, los dueños de perros ya no solo tienen que recoger las heces de sus mascotas al pasearlas, también deben limpiar la orina con una botella de agua.
Quien tiene un perro debe recoger los excrementos de su mascota en los espacios públicos con la ayuda de una bolsita de plástico y tirarlos en un contenedor. Quien se niega se expone a sanciones. Esa obligación rige en muchas ciudades europeas.
En la ciudad de Chiasso, en el Tesino, la zona de Suiza de habla italiana, las normas son sin embargo más estrictas. A partir de mediados de agosto los dueños de perros deberán retirar también la orina de sus animales, por ejemplo con una botella de agua.
El Ayuntamiento ha aprobado la correspondiente modificación de la ordenanza municipal. Según el consistorio se trata de una normativa única en toda Suiza.
No solo huele la caca, también hay multa
En el equipamiento básico para pasear al perro deberá figurar a partir de ahora, además de las conocidas bolsas para excrementos, una botella de agua. Con ella habrá que diluir la orina inmediatamente después de que el perro haga sus necesidades, para reducir los malos olores.
Quien no cumpla la nueva norma recibirá primero un aviso. En caso de reincidencia se impondrá una multa de 100 francos, unos 180€.
El origen de la nueva regulación son numerosas quejas de la población. Según explicó el alcalde Bruno Arrigoni a la radio y televisión suizas de lengua italiana RSI, tanto vecinos como asociaciones de barrio habían denunciado fuertes olores. Sobre todo el calor persistente y la falta de lluvia habrían hecho que la orina y las heces de los perros se percibieran mucho más en el centro de la localidad.
Parma, Livorno y Barcelona marcan el camino
Según Arrigoni la nueva norma no persigue solo objetivos de orden público. Pretende también reforzar el sentido de responsabilidad de los dueños de perros y fomentar la conciencia sobre la limpieza del espacio público. Aunque las calles se limpian regularmente con agua a presión, no es posible una limpieza exhaustiva en todo momento.
Con la nueva norma Chiasso se suma a un grupo de ciudades europeas que actúan contra la suciedad provocada por la orina de los perros. Parma y Livorno, en Italia, han introducido disposiciones similares.
En Barcelona las infracciones pueden sancionarse con multas de hasta 300€. Además, varios municipios españoles apuestan por campañas de información para sensibilizar a los dueños de perros sobre este problema.