La Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra han desarticulado una organización que contactaba con técnicos de imagen a través de redes sociales para, con la excusa de grabar un videoclip, secuestrarlos y robarles. Cuatro detenidos y dos en prisión provisional.
Los agentes de la Policía Nacional, en colaboración con los Mossos d'Esquadra, han puesto fin a una organización criminal instalada en Madrid que llevaba, al menos, desde 2025 asaltando a creadores de contenido audiovisual con un método siempre parecido. La investigación arrancó tras varias denuncias anónimas que describían el mismo patrón en hechos ocurridos en Madrid, Coslada, Badalona y Terrassa.
El procedimiento consistía en contactar con técnicos de cámara a través de sus perfiles en redes sociales para ofrecerles la grabación de un videoclip musical. Como parte del encargo, se les pedía que llevaran pasamontañas o cascos de moto, una petición que encajaba, en apariencia, con la estética del vídeo que decían querer rodar.
La organización alquilaba pisos para las supuestas sesiones y allí, según la investigación, esperaban ya otras dos personas disfrazadas, con la cara cubierta con pasamontañas, bufandas o incluso globos.
Una vez dentro, los asaltantes mostraban armas de fuego y armas blancas para intimidar y amordazar a las víctimas. En al menos una ocasión llegaron a golpear a un técnico para quitarle el equipo de cámara y fotografía, y para obligarle a entregar las claves de su teléfono y de su banca online.
El perjuicio económico acumulado por estos hechos supera los 70.000 euros. Al marcharse, dejaban a las víctimas atadas con la advertencia de que, pasadas un par de horas, podrían liberarse y encontrar su teléfono sobre una papelera en la vía pública.
Un grupo jerarquizado con reparto de tareas por clanes familiares
Según fuentes de la investigación, la organización no operaba de forma improvisada. Contaba con una estructura jerarquizada en la que distintos eslabones estaban liderados por miembros de un mismo clan familiar, cada uno encargado de una parte del proceso.
Antes de cada asalto contrataban líneas telefónicas y abrían cuentas bancarias a nombre de terceras personas, y después alquilaban los inmuebles donde se cometían los robos.
Esa planificación, sostenida en el tiempo, permitió a los investigadores hablar de una auténtica especialización delictiva. Cuanto más se repetía el modus operandi, más afinaban los detalles: la elección de los pisos, la forma de contactar con las víctimas, el reparto de roles dentro de cada vivienda.
Ese nivel de organización es, precisamente, uno de los elementos que llevó a la autoridad judicial a decretar la prisión provisional para los dos cabecillas de la trama.
Tres registros, cuatro detenidos y la investigación sigue abierta
El operativo se saldó con tres entradas y registros simultáneos en Madrid, Fuenlabrada y A Coruña. En ellos se intervinieron 13 kilos de hachís, más de 20.000 euros en efectivo, prendas usadas para ocultar la apariencia durante los asaltos, diez teléfonos móviles, una defensa eléctrica y un vehículo empleado en los hechos.
Cuatro personas fueron detenidas en Madrid y A Coruña, imputadas por pertenencia a organización criminal, robo con violencia e intimidación, detención ilegal, secuestro y lesiones.
El juez decretó el ingreso en prisión provisional de los dos principales responsables de la red. La Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra mantienen la investigación abierta y no descartan practicar nuevas detenciones en las próximas semanas.