El archipiélago concentró en 2025 más de 19 millones de turistas frente a los 1,2 millones de censados en Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Unas 134 entidades y más de 70.000 personas, según los organizadores, han salido a protestar contra la masificación y la falta de asequibilidad.
'Mallorca al límite' ha sido el lema elegido por varias plataformas cívicas para lanzar una nueva manifestación en Palma contra la masificación turística, sufrida no solamente en la mayor de las Gimnesias sino en el conjunto de las Baleares, donde los visitantes multiplicaron por 15 a la población insular en 2025.
Esto, según las 134 plataformas convocantes que reclaman un decrecimiento del fenómeno, provoca efectos directos sobre los precios de los alquileres en las islas, en la oferta de agua en un archipiélago con escasos recursos hídricos, en la desdibujación de la cultura y el idioma local o en servicios como la restauración. Este último sector puede llegar a los 433.000 cotizantes durante la temporada estival, de acuerdo con las estadísticas del Govern balear.
La manifestación ha comenzado a las 19:15 en la plaza de España, recorriendo la Rambla y el Born para concluir en Ses Voltes, el espacio cultural frente al Parque de la Mar, una de las estampas más reconocibles de la capital mallorquina. "Cada día que no se den pasos hacia un decrecimiento, estamos perjudicando gravemente la habitabilidad de nuestra isla", ha sentenciado Dani Comas, portavoz de una de las principales plataformas convocantes, 'Menys Turisme, Més Vida' ('Menos turismo, más vida).
De acuerdo con las cifras calculadas por la Policía Nacional y Local, los asistentes se han movido en una horquilla entre los 25.000 y los 22.500, pero los organizadores aumentan esa cifra hasta las 70.000 personas. La lectura del manifiesto se ha llevado a cabo en Ses Voltes, donde han actuado artistas como Maria Hein, Sa Corrala y Nastallat.
La reciente detención de dos jóvenes en Santa María del Camí tras vandalizar los escaparates de conocidas inmobiliarias en toda Baleares y en el resto del Estado, como Engel and Völkers, ha caldeado el ambiente en una manifestación que, no obstante, ha transcurrido pacífica hasta el final, y a la que también se han sumado sectores como la pagesía del interior de la isla a lomos de varios camiones.
No obstante, tras la llegada de la columna humana a Ses Voltes, la Policía ha optado por cerrar los accesos con el aforo manifestamente incompleto, lo que ha provocado protestas por parte de los manifestantes que se han quedado fuera del espacio cultural sin poder escuchar el manifiesto político habitual de este tipo de concentraciones. Varios ciudadanos han tratado de romper el cordón policial para acceder al recinto.
Baleares y Madrid continúan siendo las comunidades más caras en España para comprar una vivienda usada, con 5.441 y 5.410 euros por metro cuadrado, respectivamente, según varios portales inmobiliarios. Algunas de las medidas implementadas, como la moratoria a los alquileres turísticos por parte del consistorio de Palma, gobernado por el Partido Popular, no parecen haber surtido efecto en los precios al alza de la isla.