El atentado contra el Orgullo de Berlín es un ataque contra la sociedad occidental libre, escribe Rene Powilleit, presidente berlinés de 'Lesben und Schwulen in der Union', la rama LGTBI de la centroderechista CDU, en una tribuna para 'Euronews'.
Lo que comenzó como un día de alegría, libertad y amor en el corazón de nuestra capital se convirtió por la noche en una tragedia inimaginable. Cientos de miles de personas celebraban el Christopher Street Day de Berlín hasta que un presunto atentado islamista con un camión dejó una estela de destrucción en el Tiergarten. Una mujer perdió la vida, numerosas personas resultaron heridas, algunas de gravedad.
En cuestión de segundos, el ambiente pasó de una alegría desbordante a una profunda tristeza, conmoción y miedo. Para la comunidad lesbiana, gay, bisexual, trans y queer se ha quebrado una certeza fundamental, el espacio público, que debía ofrecer protección, y que se ha convertido ahora en un peligro mortal.
La vida queer en Berlín llevaba tiempo bajo presión de extremistas e islamistas, pero este atentado marca una nueva y terrible dimensión. Para muchas personas surge la dolorosa pregunta, ¿se puede seguir defendiendo con tranquilidad los propios derechos y la propia identidad en esta ciudad? La respuesta no puede ser nunca ceder, aunque el miedo es palpable y la sensación de seguridad está profundamente quebrada. Aun así, sigue siendo cierto, nuestro amor es más fuerte que cualquier odio.
"La crítica al islamismo se confunde con islamofobia"
Las señales de alarma estaban ahí desde hace tiempo. Ya en 2021, una pareja gay fue atacada por un islamista en Dresde y una persona fue asesinada. Desde hace años asistimos a una radicalización silenciosa y a un aumento de la agitación contra las personas queer, alimentada no solo desde círculos de extrema derecha, sino también desde ámbitos islamistas.
Quien cierra los ojos ante estos focos ideológicos actúa con negligencia y falta de responsabilidad. No se trata de casos aislados, sino de un clima en el que las ideologías radicales prosperan y atacan de forma deliberada a las sociedades abiertas. La crítica al islamismo se confunde con demasiada frecuencia con islamofobia.
Tenemos que empezar por fin a mantener debates honestos. La democracia también supone aceptar incomodidades. Ahora se necesita una posición clara, también dentro de la propia comunidad queer.
Una amenaza para la convivencia occidental, liberal y en libertad
Tras el dolor y la profunda solidaridad con las víctimas y sus familiares, debe actuarse con todo el peso de la ley. Nuestra respuesta no puede quedarse en una retórica de consternación sin consecuencias. Quien abusa de la protección de nuestro orden democrático y de libertades para sembrar miedo y terror pierde ese amparo.
El Estado de derecho tiene que actuar con todos sus instrumentos, revisar las consecuencias en los procesos de integración y en la situación de residencia, vigilar sin resquicios a las personas peligrosas y expulsarlas si es necesario.
Tenemos que mirar de frente la realidad: el terrorismo islámico representa una de las mayores amenazas para nuestra convivencia occidental, liberal y en libertad. Es necesaria una discusión sincera y firme sobre esta ideología y poner fin a cualquier tipo de ingenuidad y apoyo a estructuras islamistas en Alemania. Berlín es y seguirá siendo una ciudad de libertad. Pero la libertad no se mantiene por sí sola, hay que defenderla, frente a cualquiera que quiera destruirla.