Altos cargos de la UE restan importancia al referéndum de Islandia mientras ministros se reúnen en Dublín para mantener el impulso de la ampliación, continúan los debates sobre garantías democráticas y se acercan elecciones nacionales.
Los responsables de la Unión Europea han aprovechado una reunión de alto nivel en Irlanda para pasar página del referéndum de Islandia sobre la reanudación de las conversaciones de adhesión a la UE, mientras Bruselas trata de mantener el impulso de los esfuerzos de ampliación del bloque.
Los ministros de Asuntos Europeos de los Estados miembros y de los países candidatos se reúnen estos días en Dublín en un encuentro informal organizado por la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, en el que se debatirá el proceso de ampliación.
El sábado, los votantes islandeses rechazaron por un estrecho margen, 52,8% frente a 47,2%, reabrir las conversaciones de adhesión con Bruselas, congeladas desde 2013, asestando un golpe importante a las ambiciones de ampliación de la UE, especialmente en relación con sus vecinos más ricos.
En respuesta a la pregunta de si el resultado significaba que la UE se había vuelto menos atractiva, la comisaria de Ampliación, Marta Kos, insistió en que no era así y subrayó que en los últimos ocho meses se había avanzado más en la incorporación de nuevos miembros que en los anteriores 25 años.
"Esta dinámica continuará en otoño", señaló Kos. "Lamento la decisión de los islandeses de no retomar el proceso de adhesión. Forman parte del mercado común. Forman parte de Schengen. Pero nuestra Unión Europea es mucho más que esas dos cosas".
"Veo ahora una tendencia a reducir la Unión Europea a una comunidad económica. Esa está muy lejos de ser la esencia de nuestra Unión", añadió, subrayando la necesidad de que Europa se mantenga unida frente a las crecientes amenazas para la seguridad procedentes de Rusia.
Kos añadió que corresponde a los islandeses decidir si quieren unirse a la UE en el futuro, pero recordó que cuando Islandia negociaba su adhesión en 2010, solo el 19% apoyaba entrar en la UE, frente al 47% que votó "sí" en el último referéndum.
"El pueblo islandés votó como votó. ¿Qué le podemos hacer? Tomaron su decisión", declaró el ministro de Estado para Asuntos Europeos y Defensa de Irlanda, Thomas Byrne. "Esa decisión no tiene ningún impacto en lo que estamos haciendo hoy, y los países candidatos están trabajando duro para continuar el proceso de adhesión".
Mantener el impulso
En declaraciones a la prensa al margen de la reunión ministerial, Byrne restó importancia al efecto del voto islandés sobre las perspectivas de otros países candidatos y destacó los avances de Montenegro, Albania, Moldavia y Ucrania.
El ministro irlandés señaló que el caso de Islandia está marcado por una cuestión muy específica, su industria pesquera marítima, y recordó que el país seguirá formando parte del Espacio Económico Europeo.
Entre tanto, la UE intenta mantener el impulso de la ampliación. Montenegro va camino de convertirse en el miembro número 28 del bloque de aquí a 2028, Albania le sigue de cerca y Ucrania y Moldavia ya han abierto dos grupos de capítulos de adhesión este año.
Preguntado por si temía que las próximas elecciones de 2027 en varios Estados miembros, entre ellos Francia, Italia, España y Polonia, pudieran poner en riesgo el proceso, Byrne lo negó.
Según los sondeos, la candidata de la Agrupación Nacional francesa, la ultraderechista Marine Le Pen, parte como favorita en todos los escenarios de segunda vuelta. Le Pen es euroescéptica y se ha opuesto históricamente a la ampliación de la UE. "Las elecciones son imprevisibles", afirmó Byrne. "No creo que debamos dar demasiada relevancia a las encuestas en este momento".
Salvaguardias democráticas
La Comisión Europea trabaja asimismo en una propuesta sobre cómo reformar una Unión ampliada e integrar mejor a los países candidatos, que se publicará a finales de mes y se debatirá en la próxima cumbre de líderes de la UE los días 15 y 16 de octubre.
En la reunión del viernes también se hablará de posibles salvaguardias para evitar retrocesos democráticos y en el Estado de derecho entre los nuevos Estados miembros, una idea planteada por cinco Estados fundadores que extraen lecciones del mandato de Viktor Orbán como primer ministro de Hungría.
"Desde la ampliación de 2004, no siempre podemos estar seguros de que, una vez que tenemos nuevos miembros, respetarán el Estado de derecho y el principio de cooperación leal", dijo la comisaria Kos.
La responsable de ampliación de la UE negó que estas salvaguardias creen una categoría de miembros de segunda y recalcó que tendrían que ser temporales.
Petar Marković, jefe de misión de Montenegro ante la UE, dijo a 'Euronews' que su país respalda la adopción de salvaguardias más estrictas, siempre que se basen en criterios objetivos para evaluar vulneraciones sistemáticas de las normas democráticas y del Estado de derecho.