Zamora concentra la mayor emergencia por los incendios en España, con 14 localidades evacuadas y dos confinadas, mientras la cuarta ola de calor eleva el riesgo de nuevos focos.
Con la llegada de la cuarta ola de calor del verano, España está en alerta máxima por varios incendios activos en el país. En las últimas horas, Zamora se ha convertido en el epicentro de la emergencia en la Península Ibérica, con 14 localidades evacuadas y dos confinadas, más de 6.000 hectáreas arrasadas y un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos para tratar de frenar el avance del fuego.
El incendio, declarado en el entorno del parque natural de Arribes del Duero, mantiene en vilo a la provincia zamorana y ha obligado a desalojar varios núcleos de población ante el rápido avance de las llamas, favorecido por las altas temperaturas, el viento y la extrema sequedad de la vegetación. La Junta de Castilla y León ha activado el nivel 2 de peligrosidad y ha solicitado la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que trabaja junto a decenas de brigadas forestales, bomberos y medios aéreos.
La situación ha dejado escenas de enorme tensión entre los vecinos. Según medios locales, numerosos residentes intentaron contener el avance de las llamas por sus propios medios, utilizando cubos, mangueras, barreños e incluso el agua de piscinas particulares para proteger viviendas, explotaciones ganaderas y terrenos agrícolas mientras esperaban la llegada de los equipos de extinción.
Zamora, Castellón y León: los fuegos que preocupan
El fuego de Zamora no es el único que mantiene en alerta a las autoridades. España afronta una jornada especialmente complicada con varios incendios forestales activos en distintos puntos del país. Las elevadas temperaturas, que volverán a superar los 40°C en amplias zonas de la Península el jueves, junto con la baja humedad y las rachas de viento, elevan el riesgo de propagación y dificultan las labores de extinción.
En la provincia de Castellón, el incendio de Vall d'Uixó continúa sin darse por controlado y mantiene fuera de sus hogares a miles de vecinos de varios municipios. El fuego ya ha arrasado más de 9.300 hectáreas y, aunque su perímetro está delimitado, los equipos de extinción siguen trabajando en focos activos situados en zonas de complicado acceso. El operativo se centra en consolidar el perímetro y evitar que las llamas puedan reactivarse o aproximarse a núcleos de población.
Por otra parte, la preocupación también crece en la provincia de León, donde las autoridades mantienen la vigilancia sobre tres incendios declarados de nivel 2 de peligrosidad: los de San Cipriano del Condado, Veguellina y Valdelaloba. La evolución de estos fuegos ha obligado a reforzar los dispositivos de extinción y a extremar las precauciones ante el riesgo de que las altas temperaturas y el viento favorezcan su propagación.
Máxima vigilancia ante el riesgo de nuevos incendios
La preocupación no se limita a España. Portugal continúa combatiendo un importante incendio en el distrito de Guarda, muy próximo a la frontera, cuyo avance ha generado inquietud por la posibilidad de que las llamas crucen hacia territorio español. Sin embargo, el miércoles por la tarde, las autoridades portuguesas anunciaron que estaba ya bajo control.
Mientras tanto, las autoridades mantienen la máxima vigilancia ante el elevado riesgo de incendios en buena parte del país. Protección Civil y los servicios de emergencia insisten en extremar la precaución y evitar cualquier actividad que pueda provocar nuevos focos, además de seguir en todo momento las indicaciones de los operativos desplegados en las zonas afectadas.
Los expertos advierten de que la combinación de calor extremo, vegetación muy seca y viento convierte esta cuarta ola de calor en un episodio especialmente peligroso para la propagación de incendios forestales, por lo que las próximas horas serán decisivas para controlar los principales focos activos y evitar que la emergencia se agrave aún más.