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Los últimos neutrales, ¿pueden cuatro países de la UE adaptarse al giro en la defensa europea?

Soldados de las fuerzas de defensa irlandesas en Dublín, Irlanda, 28 de julio de 2026.
Soldados de las fuerzas de defensa de Irlanda en Dublín, Irlanda, 28 de julio de 2026. Derechos de autor  AP
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Por Angela Skujins
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Europa se rearma, Rusia lanza amenazas y flaquea la confianza en la protección defensiva de Estados Unidos, mientras cuatro países de la UE mantienen la neutralidad.

La Unión Europea se rearma a un ritmo vertiginoso no visto en décadas. Pero mientras el continente invierte miles de millones en su poder militar y afronta su entorno más peligroso desde la Guerra Fría, cuatro países de la UE se aferran a un principio fundamental: la neutralidad.

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Austria, Irlanda, Malta y Chipre han mantenido políticas de neutralidad o de no alineamiento militar, aunque difieren considerablemente en su estatus jurídico y en su interpretación. Estos conceptos se han adaptado, o se están adaptando, a un mundo cada vez más volátil, marcado por la invasión rusa de Ucrania y una turbulenta presidencia estadounidense.

Para estos países, la neutralidad es un ejercicio de funambulismo, un equilibrio entre un principio arraigado y una UE que está transformando rápidamente su manera de relacionarse con el mundo.

En el derecho internacional, la neutralidad significa en líneas generales que un Estado no participa en un conflicto armado internacional entre otros Estados. También conlleva una serie de obligaciones relativas a las relaciones con las partes beligerantes.

Pero la definición es matizada y los cuatro países no comparten el mismo estatus jurídico.

Austria y Malta consagran la neutralidad en sus constituciones. La neutralidad militar de Irlanda está profundamente arraigada, mientras que Chipre ha mantenido históricamente una política de no alineamiento, una posición sometida cada vez a mayor presión por sus vínculos de Defensa cada vez más estrechos con Occidente.

La neutralidad, en definitiva, es un concepto cambiante y objeto de debate.

Austria

El secretario general del Ministerio Federal de Defensa de Austria, Arnold Kammel, afirma que la neutralidad de este país centroeuropeo ha cambiado desde su adhesión a la UE hace 31 años.

"La neutralidad ha cambiado en cierta medida su significado", declaró a 'Euronews', "sin embargo, la esencia de seguir siendo neutrales está profundamente arraigada en el ADN de los austríacos y, por tanto, parece que continuará en el futuro".

Austria consagró la neutralidad en su legislación constitucional en 1955, tras la restauración de su soberanía después de la Segunda Guerra Mundial. Su entrada en la UE décadas más tarde obligó al país a participar, entre otras cosas, en la política exterior y de seguridad común.

Cuando Austria solicitó ingresar en la UE en 1989, la Comisión Europea afirmó que su 'neutralidad permanente' era incompatible con las disposiciones de los tratados existentes y podía plantear problemas para la incipiente política exterior y de seguridad común del bloque. A pesar de ello, Austria se incorporó a la UE seis años después.

Las declaraciones más recientes de la Comisión Europea muestran un cambio de tono. El organismo sostiene ahora que las decisiones en materia de seguridad y Defensa siguen siendo competencia nacional, lo que significa que los tratados de la UE no impiden a Austria, Irlanda, Chipre o Malta mantener su neutralidad.

En la práctica, la neutralidad no impide que estos cuatro países apoyen a Ucrania, incluso mediante la ayuda financiera de la UE, como el préstamo de 90.000 millones de euros, ni que respalden las sanciones contra Rusia. Chipre e Irlanda se han sumado además a la 'Coalition of the Willing', mientras que Austria sigue siendo observador.

El canciller de Austria, Christian Stocker, llega al edificio del Consejo Europeo en Bruselas, 19 de marzo de 2026.
El canciller de Austria, Christian Stocker, llega al edificio del Consejo Europeo en Bruselas, 19 de marzo de 2026. AP

La neutralidad tampoco elimina sus obligaciones en virtud del artículo 42.7 del Tratado de la UE, la cláusula de asistencia mutua del bloque. Esta estipula que los Estados miembros deben prestar ayuda y asistencia "por todos los medios de que dispongan", preservando al mismo tiempo el carácter específico de las políticas de seguridad y Defensa de cada país.

Es importante subrayar que no obliga automáticamente a un Estado neutral a prestar ayuda militar. En el caso de Austria, cualquier respuesta exigiría una consulta política interna "dentro de los límites que nos marca nuestra Constitución", explicó Kammel.

Francia invocó el artículo 42.7 tras los atentados terroristas de 2015. Austria no prestó ayuda militar directa alegando su neutralidad, pero apoyó misiones de la ONU y de la UE en otros lugares.

La neutralidad tampoco limita el gasto en Defensa, Viena aspira a elevarlo al 2% del PIB de aquí a 2032.

Kammel señaló que el hecho de que Austria no sea miembro de la OTAN no elimina su obligación de defender su territorio, por lo que está invirtiendo "en todos los ámbitos militares" para afrontar este desafío.

Chipre

Chipre ha seguido históricamente una política de no alineamiento, evitando vincularse estrechamente a cualquier potencia extranjera, pero las declaraciones y acciones recientes del presidente Nikos Christodoulides apuntan a un giro.

En mayo, Christodoulides afirmó que el país, aún dividido, estaba dispuesto a ingresar en la OTAN "cuando las condiciones políticas lo permitan". La oposición de Turquía es el principal obstáculo político, dado que la OTAN requiere consenso.

Un mes después, Chipre empezó a recibir fondos del programa de la UE Security Action for Europe (SAFE), con hasta 1.200 millones de euros disponibles para inversiones en Defensa. Es el único Estado neutral o no alineado de la UE que recibe financiación de SAFE, que se destinaría a drones, misiles antitanque y munición.

"Una Europa que no invierte en su Defensa y seguridad es una Europa dependiente, y la dependencia no puede ser una opción estratégica si queremos, y sí, queremos, ser fuertes desde el punto de vista geopolítico", afirmó entonces Christodoulides.

El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, junto a una guardia militar de honor antes de una reunión en el Palacio Presidencial de Lefkosia, Chipre, el 9 de marzo de 2023.
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, junto a una guardia militar de honor antes de una reunión en el Palacio Presidencial de Lefkosia, Chipre, el 9 de marzo de 2023. AP

Steven Everts, director del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE (EUISS), sostiene que la mayor parte de la neutralidad en Europa tiene raíces históricas, pero que todos los Estados miembros de la UE deben enfrentarse a las realidades que afrontan en 2026.

"La velocidad a la que está cambiando el mundo obliga a todos a evaluar si las decisiones tomadas hace décadas, o hace 70 u 80 años, siguen siendo válidas en el mundo en el que vivimos hoy", dijo Everts a 'Euronews'.

Esto es especialmente pertinente en el caso de Chipre, una isla dividida. Aunque los esfuerzos recientes evidencian una clara voluntad de poner fin a una división que dura ya medio siglo, ha surgido otra amenaza. La base soberana británica de Akrotiri, en Chipre, fue alcanzada en marzo por un dron Shahed de fabricación iraní.

Christodoulides afirmó que esta incursión demuestra la necesidad de "un manual claro que garantice que la Unión actúa como garante creíble de la seguridad".

Irlanda

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, precisó en julio que Irlanda es neutral desde el punto de vista militar, pero no político.

"Desde la Segunda Guerra Mundial, los irlandeses se han mantenido firmemente fieles al principio de neutralidad militar, que básicamente significa no pertenecer a ningún bloque ni alianza militar, de modo que, en la práctica, no somos miembros de la OTAN", dijo el taoiseach.

Añadió que Irlanda coopera con la OTAN a través de la Partnership for Peace en ámbitos como las infraestructuras submarinas críticas, la ciberseguridad y las amenazas híbridas.

Sobre todo, Irlanda ha construido su reputación por su papel en operaciones de mantenimiento de la paz internacionales, entre otros lugares en Kosovo y Afganistán.

Martin afirmó que la guerra de Rusia había llevado a Finlandia y Suecia a ingresar en la OTAN, pero no había cambiado la opinión pública irlandesa. "Es el deseo abrumador del pueblo irlandés seguir siendo neutral desde el punto de vista militar", señaló.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Bruselas, Bélgica, el 20 de octubre de 2022.
El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Bruselas, Bélgica, el 20 de octubre de 2022. AP

La política de neutralidad militar de Irlanda se adoptó formalmente en los años previos a la Segunda Guerra Mundial y desde entonces ha sido mantenida por los sucesivos Gobiernos. No está consagrada en la Constitución.

Pero pese a esta política de larga trayectoria, Dublín ha incrementado el gasto en Defensa.

En diciembre, el Gobierno anunció un paquete récord de inversiones de capital en Defensa de 1.700 millones de euros para el periodo 2026-2030, destinado a reforzar las capacidades en los ámbitos terrestre, aéreo, marítimo y cibernético.

Para Ian Lesser, investigador sénior del laboratorio de ideas German Marshall Fund, el hecho de que Irlanda dependa de otros sin poder 'configurar' la estrategia de seguridad más amplia la sitúa en una posición incómoda, especialmente en el ámbito de la ciberseguridad, dada la concentración de gigantes tecnológicos en Dublín.

"Irlanda depende en gran medida de sus conexiones digitales internacionales, y la seguridad de las rutas marítimas que la rodean es algo que no puede darse por sentado", señaló.

Malta

La obligación de Malta de contribuir a la seguridad y la Defensa del bloque, respetando al mismo tiempo su mandato constitucional de permanecer neutral, constituye un equilibrio delicado.

Daniel Fiott, experto en Defensa del Centre for Security, Diplomacy and Strategy de Bélgica, explica que la neutralidad del país nació del hecho de que fue un puesto militar británico y quiso alejarse tanto del bloque occidental como del soviético.

Su neutralidad se formalizó constitucionalmente en 1987. Décadas después, esa definición ha perdido parte de su rigidez y fue objeto de debate público después de que el primer ministro Robert Abela respaldara en marzo de 2025 el impulso de Defensa de la UE por valor de 800.000 millones de euros.

Por entonces, Abela habría afirmado que el pequeño país insular debía replantearse la forma en que tradicionalmente interpreta este estatus y que el gasto en Defensa debía aumentar para reflejar los tiempos actuales.

Para Malta, esto significa garantizar la seguridad de los cables submarinos, las redes marítimas y las infraestructuras cibernéticas, dado que cuenta con un pujante sector del juego en línea.

Según el diario 'Times of Malta', la isla mediterránea casi ha duplicado su gasto en Defensa en una década, pasando de aproximadamente 42 millones de euros en 2014 a 77 millones en 2023. El Parlamento Europeo lo corrobora, con datos que apuntan a un aumento previsto del gasto en Defensa hasta 100 millones de euros este año.

"No podemos adoptar la postura, como quizá hemos hecho con frecuencia, de que nuestro país está aislado y completamente protegido de las realidades que lo rodean", declaró Abela a comienzos de 2025.

El primer ministro maltés, Robert Abela, llega a una cumbre de la UE en Bilzen-Hoeselt, Bélgica, el 12 de febrero de 2026.
El primer ministro maltés, Robert Abela, llega a una cumbre de la UE en Bilzen-Hoeselt, Bélgica, el 12 de febrero de 2026. AP

¿El futuro?

Lo que está claro es que la UE entra en aguas cada vez más inciertas. Políticos y responsables de Defensa han advertido de que Rusia podría poner a prueba las defensas de la OTAN hacia 2030, lo que hace imprescindible que Europa esté preparada.

Everts, del EUISS, considera que la verdadera prueba para la neutralidad llegará si Europa se ve confrontada a una agresión armada.

"Si se produjera un ataque militar contra un Estado miembro de la UE, ¿qué ocurriría entonces en cuanto a las reacciones, a la solidaridad, a los compromisos reales, incluidos los militares, de esos cuatro países?", se preguntó.

"Es entonces cuando la cuestión estará realmente sobre la mesa".

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