Yemen vive una nueva ola de desplazamientos a medida que se intensifican los combates entre los rebeldes hutíes y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí, lo que obliga a las familias a abandonar sus hogares en la provincia de Taiz. El martes 15 de septiembre, las personas desplazadas llegaron a campamentos improvisados con pocas pertenencias, mientras otras levantaban refugios con ramas de madera y sacos de plástico.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) informó de que al menos 125.000 personas han sido desplazadas recientemente en todo Yemen desde principios de septiembre, entre ellas decenas de miles solo en Taiz.
La reanudación de los combates ha puesto fin a un alto el fuego que, desde 2022, había frenado en gran medida la guerra civil. La Organización Mundial de la Salud y otros organismos de la ONU señalaron que más de 500 personas murieron la semana pasada, frente a casi 200 la anterior, mientras que OCHA registró 40 víctimas civiles verificadas entre el 1 y el 14 de septiembre, entre ellas ocho fallecidos.
Taiz ha recibido a la mayoría de las personas recién desplazadas, lo que añade presión a una crisis humanitaria ya muy grave. Los esfuerzos de ayuda se ven obstaculizados por carreteras dañadas, acceso restringido y falta de financiación.