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La industria del tabaco dispara su presión sobre Bruselas: un 57% más de reuniones con eurodiputados

Un hombre fuma un cigarrillo
Un hombre fuma un cigarrillo Derechos de autor  Canva
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Por Leticia Batista Cabanas
Publicado última actualización
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El creciente peso de los grupos de presión de la industria tabacalera amenaza con debilitar la agenda sanitaria de la Unión Europea, mientras frena iniciativas legislativas y aviva la batalla política por la regulación de los nuevos productos de nicotina.

Los legisladores de la UE están cediendo cada vez más a la influencia de los lobistas del tabaco. Según la base de datos Integrity Watch de Transparency International, las reuniones entre representantes de la industria tabacalera y los eurodiputados han aumentado un 57%, pasando de una media de 14,7 reuniones al mes hasta unas 23.

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La base de datos, que recopila las reuniones declaradas por los propios parlamentarios y publicadas por el Parlamento Europeo, muestra que las compañías tabacaleras y las organizaciones vinculadas han presionado de forma constante a los legisladores sobre cuestiones que van desde el vapeo hasta la fiscalidad del tabaco.

La industria del tabaco se ha convertido en una de las fuerzas de presión empresarial más poderosas y mejor financiadas en Bruselas, mientras la UE impulsa su objetivo de crear una generación libre de tabaco para 2040 en el marco del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer.

Se estima que el sector destina cada año entre ocho y diez millones de euros al grupo de presión o 'lobby' directo ante las instituciones de la UE y emplea a más de 100 lobistas registrados dedicados a influir en las políticas. Se trata de una cifra que no incluye las agencias de relaciones públicas, los despachos de abogados, las consultoras ni los grupos de expertos financiados por la industria que trabajan en su nombre.

Las organizaciones de defensa de la salud pública sostienen que este enorme acceso genera un claro desequilibrio entre los intereses comerciales y las voces de la salud pública. Durante un periodo legislativo clave, por ejemplo, las ONG de salud pública lograron solo 12 reuniones con eurodiputados influyentes, mientras que Philip Morris International celebró por sí sola 121 reuniones.

"Si miramos específicamente las 20 primeras posiciones donde la industria del tabaco está haciendo 'lobby' de verdad, apenas encontramos ONG. Así que, sin duda tienen más acceso", explica Raphaël Kergueno, responsable de políticas sénior en Transparency International EU.

En el centro de esta campaña de lobby están las mayores compañías tabaqueras del mundo (la propia Philip Morris International, British American Tobacco, Japan Tobacco International e Imperial Brands) junto a asociaciones sectoriales como Tobacco Europe y grupos de presión como la World Vapers' Alliance. "Obviamente, si hay tantas reuniones, significa que también hay interés en intentar influir en la legislación", añade Kergueno.

Aunque cada compañía persigue sus propias prioridades comerciales, en líneas generales buscan impuestos más bajos y una regulación más suave para los productos emergentes de nicotina, como el tabaco calentado, los dispositivos de vapeo y las bolsas de nicotina.

Según Kergueno, "el vapeo es uno de los principales temas del 'lobby'. "Si se miran las reuniones, el vapeo es un asunto que aparece una y otra vez. Claramente, se trata de un área principal: se intenta moldear la regulación en torno al vapeo". Las tabaqueras también quieren frenar medidas como la prohibición de sabores, las cajetillas neutras, sistemas de seguimiento más estrictos y mayores impuestos especiales sobre los cigarrillos tradicionales.

Un texto político que nadie quiere

Estas reuniones contribuyeron a alterar y descarrilar dos marcos legislativos importantes, la Directiva sobre Fiscalidad del Tabaco (TTD) y el futuro marco de control del tabaco.

El 17 de junio, el Parlamento Europeo rechazó la TTD por 439 votos frente a 181 porque el texto final se consideró demasiado contradictorio. En parte, esto se debió al informe Kubin, un polémico borrador legislativo que incorporaba los argumentos de la industria del tabaco en la directiva al proponer una drástica reducción de los tipos mínimos de impuestos para los productos de vapeo y las bolsas de nicotina.

"El informe de Kubin aprobado el mes pasado por la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) proponía en esencia debilitar la propuesta de la Comisión. El texto incluía varios elementos problemáticos, entre ellos un enfoque de "menos daño, menos impuestos". En conjunto, reflejaba los viejos mensajes de la industria del tabaco sobre la "reducción de daños", pasando por alto el creciente cuerpo de pruebas independientes sobre la adicción a la nicotina, el consumo entre los jóvenes y los riesgos asociados a los nuevos productos", explica Erin Roman, directora de Smoke Free Partnership, en un comunicado.

"La ausencia de una opinión adoptada es preferible a una posición debilitada que reproduzca directamente el discurso de la industria, ya que abre una oportunidad importante para recuperar la ambición de salud pública de la Directiva sobre Fiscalidad del Tabaco. La legislación final debe aportar aumentos significativos de los precios, una mayor convergencia entre los Estados miembros y una tributación eficaz de todos los productos de tabaco y nicotina para proteger a la juventud europea y reducir los daños vinculados al tabaco", añade la especialista.

Thomas Kubin, eurodiputado de Patriotas por Europa y ponente de la propuesta, comparte su opinión con 'Euronews': "Con la subida de los impuestos no se va a salvar el mundo. Quiero decir, no se va a impedir que la gente fume. (...) Si seguimos la vía de la propuesta de la Comisión, entonces en todos los Estados los ingresos fiscales empezarán a caer y el comercio ilícito, sobre todo el contrabando pero también los productos falsificados, irá en aumento".

El informe que llegó al pleno del Parlamento Europeo ya no era una propuesta coherente. Tras meses de negociaciones, el borrador inicial de la Comisión había sido ampliamente enmendado para que las subidas de impuestos fueran más graduales, especialmente para los productos más recientes de nicotina, como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina.

Las organizaciones de salud pública defendieron que estos cambios debilitaban la propuesta al introducir un enfoque de "menos daño, menos impuestos" y otorgar a los productos novedosos, como los productos de vapeo, un trato más favorable del previsto inicialmente.

Tras el rechazo del Parlamento, la TTD ha quedado prácticamente bloqueada, lo que obliga a la Comisión Europea a redactar una nueva propuesta legislativa desde cero o a esperar a que el Consejo de la UE, formado por los Estados miembros, intente reactivar las negociaciones fiscales bajo una futura presidencia.

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