Gracias al programa de alojamiento solidario de Utopia 56, más de 50 menores migrantes no acompañados han encontrado un hogar temporal este verano en una veintena de viviendas cedidas por vecinos de Lille.
En Lille, decenas de propietarios han decidido este verano ceder sus viviendas a jóvenes migrantes en situación de vulnerabilidad mientras están de vacaciones. La iniciativa solidaria permite a menores inmigrantes no acompañados disponer durante unas semanas de un techo y unas condiciones de vida dignas.
Es el caso de Zahirur y MD Jony, dos adolescentes bangladesíes llegados a Francia en julio que han podido alojarse temporalmente en el piso de una pareja de Lille mientras sus propietarios estaban de vacaciones.
"Los propietarios nos han ayudado en varias ocasiones permitiéndonos vivir aquí", explica Zahirur, de 16 años. "Nos proporcionan comida y un lugar donde dormir, nos ayudan a lavar la ropa. Damos las gracias a los propietarios de este piso por habérnoslo dejado".
En total, 54 menores migrantes no acompañados han sido acogidos temporalmente en una veintena de viviendas de Lille este verano. Pero este paréntesis está a punto de terminar con el final de las vacaciones.
"Mañana tengo que marcharme", lamenta MD Jony, también de 16 años y alojado en la misma vivienda. "No sé cómo voy a arreglármelas. Llueve y hace mucho frío. Ahora aspiramos a tener un lugar donde vivir cómodamente y con tranquilidad".
La solidaridad de los propietarios
Flore Lataste es una de las propietarias que ha decidido poner su casa a disposición de estos jóvenes durante sus vacaciones. Para ella, se trata ante todo de una cuestión de solidaridad con quienes lo han dejado todo para buscar una vida mejor lejos de su hogar.
"Es algo que se puede hacer de forma muy sencilla, no tiene ningún coste. Nos permite además formar parte de una red de solidaridad con personas que hacen lo mismo y sentir que, si el Estado no ofrece esta acogida a estas personas, la población también puede actuar de otra manera", afirma.
"Pienso que nuestros hijos podrían encontrarse algún día en esa situación. Me gustaría que hubiera alguien al otro lado del mundo que acogiera a mi hija, por ejemplo, si llegara a ocurrir. Pienso en sus padres allí, en su familia. Es importante que haya personas que lo hagan, no porque los conozcan o tengan vínculos especiales con ellos, sino simplemente por humanidad".
La capacidad disponible sigue siendo muy insuficiente
Alycia Rodrigues, coordinadora en Lille de Utopia 56, la organización que gestiona este programa de acogida solidaria, advierte de que la capacidad disponible sigue siendo muy insuficiente y reclama una mayor implicación del Estado.
"Al final del verano serán 79 (migrantes sin hogar) y pueden llegar a pasar todo el invierno en tiendas de campaña, porque tenemos algunas soluciones a través de alojadores solidarios y casas asociativas, pero son insuficientes para el número de jóvenes que hay", explica.
"Al final, no dejan de ser soluciones basadas en la movilización ciudadana. Nosotros pedimos alojamientos institucionales para que estos jóvenes estén atendidos mientras dure el recurso".
Zahirur y MD Jony, como muchos otros menores migrantes no acompañados, han iniciado un procedimiento administrativo para que la Justicia francesa reconozca su condición de menores de edad.
Mientras esperan una resolución, un proceso que puede prolongarse durante varios meses, son considerados legalmente mayores de edad y quedan excluidos de los dispositivos de alojamiento de emergencia que los departamentos franceses están obligados a ofrecer a los menores, incluidos los extranjeros no acompañados.