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Kaja Kallas, bajo presión por sus últimas decisiones al frente de la política exterior de la UE

La vicepresidenta de la Comisión Europea, Kaja Kallas.
La vicepresidenta de la Comisión Europea Kaja Kallas. Derechos de autor  AP Photo/Ezra Acayan
Derechos de autor AP Photo/Ezra Acayan
Por Luca Bertuzzi
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La principal diplomática de la UE, Kaja Kallas, se encamina a un choque con las capitales europeas en un momento en que su papel institucional está cada vez más cuestionado.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, sufrió otra derrota política cuando los Estados miembros torpedearon su último intento de crear un grupo de expertos sobre defensa europea, en un momento en que su servicio diplomático está sometido a una presión creciente para reformarse.

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El domingo, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) canceló a última hora el lanzamiento de un nuevo grupo de alto nivel encargado de elaborar un informe sobre cómo reforzar las capacidades de defensa de la UE mediante la identificación de lagunas estratégicas de inversión.

Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, había presentado la iniciativa apenas unos días antes y afirmó que su objetivo era "reunir a algunas de las mentes más brillantes en seguridad y defensa y ofrecer soluciones realmente innovadoras".

"Hemos decidido no seguir adelante con la iniciativa", declaró a 'Euronews' un responsable de la UE que pidió no ser identificado. "Algunos Estados miembros consideraron que este no era el camino adecuado en este momento".

El episodio pone de manifiesto que Kallas, en ocasiones, intenta avanzar sin contar con el apoyo político necesario, pese a que el respaldo de los Estados miembros, en especial de los más pequeños, es su mejor baza para mantener la relevancia del SEAE.

Traspié diplomático

Italia encabezó la ofensiva contra la iniciativa con un "no" rotundo, después de que el grupo incluyera a una representante considerada una importante adversaria política del ministro de Defensa Guido Crosetto.

Según la agencia de noticias italiana ANSA, la persona en cuestión era Roberta Pinotti, que ejerció como ministra de Defensa en los gobiernos de centroizquierda de Matteo Renzi y Paolo Gentiloni, ambos de signo político opuesto al del actual Ejecutivo italiano.

Francia y varios otros países también expresaron su rechazo al grupo de expertos, subrayando que no se había debatido a nivel ministerial y que había pillado por sorpresa a la mayoría de los gobiernos europeos. La presión fue tal que obligó al SEAE a cancelar la iniciativa.

Para el SEAE, el carácter experto y consultivo de la iniciativa implicaba que no era necesario que todos los países estuvieran representados y que los antiguos responsables políticos y militares eran las elecciones más obvias.

Aun así, la iniciativa generó oposición en varios frentes, por parte de los países que sí estaban representados, por los nombres escogidos, y de los que quedaron fuera, que reprochaban no tener voz en el debate.

Tres responsables de la UE, que pidieron mantener el anonimato debido a la sensibilidad del tema, calificaron la iniciativa -respectivamente- de "mala gestión", "desafortunada" y "un desastre", reflejando la amplia frustración por cómo se habían desarrollado los acontecimientos.

Sentido de urgencia

Para el servicio diplomático, la UE debe acelerar su preparación en materia de defensa o corre el riesgo de ser pillada desprevenida, pero algunos Estados miembros parecen más dispuestos a retrasar las cosas que a proponer nuevas ideas.

La intención era crear una sensación de urgencia, acelerar los esfuerzos para cubrir las carencias en las capacidades de defensa en Europa y marcar una dirección clara antes de la Conferencia de Seguridad de Múnich de febrero, mientras el Gobierno de Estados Unidos prepara su revisión de tropas para finales de año.

"Todo el mundo coincide en la urgencia del tema, pero toda la coreografía ha sido un poco desafortunada", opinó un diplomático de la UE.

Al mismo tiempo, el SEAE es criticado con frecuencia por no ser lo suficientemente eficiente, lo que choca con el argumento de que es necesario consultar de forma constante a las capitales europeas, incluso para nombrar expertos de un órgano consultivo.

"Como ex primera ministra, está subestimando cuánto desean los Estados miembros ser consultados en cuestiones de política exterior", afirmó una segunda diplomática, que apuntó que el episodio demuestra hasta qué punto algunos países son hipersensibles con el procedimiento.

Paradójicamente, esta falta de consulta con los Estados miembros a los que representa se produce en un momento en que el papel de Kallas está siendo cuestionado cada vez más desde Bruselas y otras capitales europeas clave.

Presión para reformar

La jefa de la política exterior de la UE se ha enfrentado en varias ocasiones con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, sobre quién dirige la política exterior del bloque.

Von der Leyen ha defendido lo que ella misma ha bautizado como una "comisión geopolítica" y ha puesto a prueba de forma periódica su propio papel en los asuntos internacionales, con las relaciones con Israel convertidas en uno de los principales focos de tensión.

Este choque personal e institucional se ha ido cruzando cada vez más con las reiteradas llamadas a reformar la elaboración de la política exterior de la UE, y la última propuesta franco-alemana plantea situar el SEAE bajo la responsabilidad de la Comisión, aunque con competencias reforzadas.

Tras una reunión informal de los ministros de Exteriores de la UE en Irlanda la semana pasada, Kallas rechazó la propuesta y aseguró que existe un amplio respaldo al actual esquema institucional, aunque todos coinciden en que podría aplicarse mejor.

"El problema que mencionaron muchos Estados miembros es que, si trasladamos todo a la Comisión, sobre todo los Estados miembros pequeños pierden el control de la política exterior", sostuvo Kallas. "Los Estados miembros dejaron claro que no quieren perder el timón de la política exterior".

Escepticismo de los países pequeños

Simplificar la acción exterior del bloque y centralizarla en la Comisión significaría que solo los Estados miembros más grandes podrían influir de forma significativa en las decisiones que se toman en Bruselas.

El papel de Kallas se diseñó precisamente teniendo en cuenta esta dualidad, ya que ejerce a la vez como vicepresidenta de la Comisión y como alta representante de la UE siguiendo la dirección política de los Estados miembros, lo que da a cada país un asiento en la mesa.

Sin embargo, aunque son los Estados miembros pequeños quienes están protegiendo en este momento el papel institucional de Kallas frente a una Comisión todopoderosa, su último tropiezo ha logrado irritar precisamente a ese grupo de países.

"Los Estados miembros quieren ver el SEAE como un servicio a su disposición, no como una institución con criterio propio que toma iniciativas que no se han discutido previamente", afirmó a 'Euronews', bajo condición de anonimato, un tercer diplomático de la UE de un país pequeño escéptico con la reforma.

No era la primera vez que Kallas parecía querer avanzar sin contar con el respaldo político necesario de los Estados miembros. El año pasado, propuso un paquete de apoyo militar a Ucrania valorado en 40.000 millones de euros que fue rechazado por los líderes de la UE.

Una sucesión de incidentes

Kallas no es ajena a los deslices diplomáticos. En mayo, afirmó que Estados Unidos había evacuado su embajada en Kiev ante las advertencias de un ataque inminente de Rusia, una afirmación que fue desmentida desde Washington. Ese mismo mes, también provocó una oleada de críticas tras dar la impresión de comparar a China con una enfermedad.

En junio, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa'ar, rompió todo contacto con ella después de que varios medios publicaran que, en privado, había comparado a Israel con la Sudáfrica del apartheid, un gesto que provocó reacciones variadas entre los dirigentes de la UE.

La alta representante también ha levantado cejas por su insistencia en utilizar activos rusos congelados para financiar a Ucrania y por sus relaciones tensas con la administración estadounidense.

Sin embargo, en un momento en que los Estados miembros grandes y una Comisión cada vez más centralizada ponen en cuestión el actual esquema institucional, cualquier nuevo tropiezo que pueda alejar el apoyo de los Estados miembros podría resultar fatal para Kallas y para su institución. "Existe un descontento general con la manera en que la vicepresidenta Kallas gestiona cuestiones como esta", afirmó un cuarto diplomático de la UE.

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