La Comisión Europea reorienta recursos para seguir el rápido ritmo de reformas de Moldavia, mientras su adhesión sigue ligada al bloqueo húngaro a Ucrania.
La Comisión Europea está redirigiendo recursos internos al proceso de ampliación de Moldavia, después de que el ritmo de reformas de Chișinău haya superado la capacidad del departamento para seguirle el paso, según explicaron a Euronews varios responsables comunitarios.
El Gobierno moldavo ha sacado adelante las reformas exigidas con tanta rapidez que la Comisión se ha visto obligada a reaccionar, reasignando recursos existentes para poder seguir de cerca los avances.
"El impresionante historial de Moldavia en materia de reformas europeas está dando frutos. Mantuve una buena conversación con el nuevo primer ministro Vasile Tofan en la que abordamos los próximos pasos en el camino de Moldavia hacia la adhesión a la UE", escribió la comisaria de Ampliación, Marta Kos, en X el martes.
La dirección de Ampliación de la Comisión, ya muy tensionada por los avances simultáneos en varios países candidatos, se ha visto obligada a concentrar recursos en aquellos que mejor están cumpliendo.
Avance decidido
Chișinău ha acelerado las reformas exigidas por la UE desde que Maia Sandu asumió la presidencia en 2020, instaurando un Gobierno claramente proeuropeo con una cómoda mayoría parlamentaria.
"Las reformas que hemos emprendido en estos últimos cinco años son realmente inéditas", declaró Cristina Gherasimov, vice primera ministra de Moldavia encargada de la Integración Europea, a la prensa al margen de una reunión ministerial celebrada el viernes.
"Nuestra fórmula para que estas reformas tengan éxito es la voluntad política y la determinación de nuestra ciudadanía de aprovechar al máximo la ventana de oportunidad que existe ahora en la Unión Europea", señaló.
La Comisión, por su parte, debe comprobar que los países candidatos aplican correctamente las reformas, lo que implica adaptar su capacidad técnica al ritmo que cada Estado puede sostener de forma realista.
Kiev también avanza en su agenda de reformas, que cobró nuevo impulso cuando el primer ministro Serhii Koretskyi asumió el cargo en julio. Sin embargo, el esfuerzo bélico y las tensiones presupuestarias siguen lastrando su candidatura a la adhesión.
El martes, el FMI publicó un informe (fuente en inglés) en el que analiza los posibles beneficios económicos de la adhesión a la UE para los países de los Balcanes Occidentales y Moldavia, excluyendo a Ucrania debido a su "mucho mayor tamaño y al conflicto militar en curso".
Este rápido progreso técnico contrasta con la realidad política en el Consejo de la UE, donde los procesos de adhesión de Ucrania y Moldavia siguen vinculados.
Vinculación política
El término "vinculación" alude a la práctica informal de ligar los procesos de adhesión de dos países.
Agrupar países resulta especialmente útil en la fase de ratificación, ya que permite a los Estados miembros aprobar un único tratado de adhesión, como ocurrió cuando Rumanía y Bulgaria ingresaron en el bloque en 2007.
Ucrania y Moldavia iniciaron sus procesos de adhesión conjuntamente en 2022, pocos días después de que Rusia lanzara su invasión a gran escala de Ucrania. En diciembre de 2023, los dirigentes de la UE abrieron de forma simultánea las negociaciones de adhesión con ambos países.
El proceso de Kiev quedó después bloqueado durante dos años por el veto de la Hungría de Viktor Orbán, originado en disputas bilaterales sobre el trato a la minoría húngara en la región oriental ucraniana de Transcarpatia.
El impulso regresó después de que el partido Tisza de Péter Magyar desalojara a Orbán del poder en abril, lo que llevó a Budapest y Kiev a abrir negociaciones para resolver las disputas bilaterales. En junio, Hungría levantó su veto sobre el primer grupo de negociación.
El segundo de seis grupos se abrió en julio. Desde entonces, sin embargo, Hungría ha vuelto a ralentizar el proceso, ya que más de una década de retórica antiucraniana bajo el liderazgo de Orbán dificulta que muchos húngaros acepten un avance rápido.
Aunque la fricción es un asunto estrictamente bilateral entre Ucrania y Hungría, la vinculación hace que Moldavia se vea arrastrada por esa estela.
Desacoplamiento esperado
La decisión de vincular ambos procesos respondió a importantes consideraciones geopolíticas. Moldavia lleva mucho tiempo soportando una presencia militar rusa en Transnistria, lo que hizo que, cuando estalló la guerra en 2022, el país quedara justo detrás del frente, con tropas rusas en su propio territorio.
La vinculación también es crucial para Kiev, que ve la perspectiva de una futura adhesión a la UE como un salvavidas que ancla al país fuera de la esfera de influencia de Rusia.
Dado que Moldavia se incorporó a la vía de ampliación junto a Ucrania, el argumento es que permitir que Chișinău avance en solitario mientras Kiev queda atrapado en disputas bilaterales enviaría una señal política equivocada.
Por eso los principales valedores de la ampliación de Ucrania, en particular los Estados bálticos, han defendido mantener la vinculación durante toda la fase de apertura de grupos de negociación.
Sin embargo, la vertiente técnica de la adhesión, es decir, las propias reformas, no tiene por qué esperar a que el proceso político se ponga al día.
Los responsables comunitarios esperan que la vinculación entre ambos países de Europa oriental se mantenga hasta que se hayan abierto todos los grupos restantes. A partir de ese momento, se prevé que la situación evolucione con rapidez, siempre que Moldavia mantenga el impulso reformador.
"Tenemos un objetivo ambicioso, estar preparados para cerrar las negociaciones a comienzos de 2028", afirmó Gherasimov.