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Autoridad del BOJ advierte sobre el impacto global de la crisis de semiconductores

BOJ policymaker warns of global impact from chip crunch, Asia factory closures
BOJ policymaker warns of global impact from chip crunch, Asia factory closures   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters
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Por Leika Kihara y Takahiko Wada

TOKIO, 25 ago – La escasez de semiconductores podría persistir durante el resto de este año si la pandemia de coronavirus mantiene cerradas las fábricas del sudeste asiático, dijo un alto cargo del Banco de Japón, destacando las limitaciones de suministro como uno de los principales riesgos para la economía mundial.

Toyoaki Nakamura, miembro de la junta directiva del Banco de Japón, dijo que se espera que la economía japonesa se recupere a medida que el impacto de la pandemia desaparezca, señalando el impulso al crecimiento de la sólida demanda mundial y la recuperación del gasto de capital.

Sin embargo, advirtió que las perspectivas son “muy inciertas” y que los riesgos apuntaban a la baja, ya que un resurgimiento de los casos de COVID-19 en todo el mundo obligaría a Japón a ampliar las restricciones del estado de emergencia y a interrumpir la producción de las fábricas en Asia.

“Si la pandemia suspende la producción de semiconductores en las fábricas del sudeste asiático, eso se convertirá en una fuente de incertidumbre para la economía mundial”, dijo Nakamura en una conferencia de prensa en línea el miércoles. “Es posible que la crisis de los semiconductores no se solucione en lo que queda de año”.

Las declaraciones de Nakamura son la advertencia más contundente realizada hasta la fecha por un responsable  de política monetaria del Banco de Japón sobre la ampliación del impacto de la crisis de los chips, que ha afectado a los fabricantes japoneses, incluido el gigante automovilístico Toyota Motor Corp.

Los fabricantes de automóviles de todo el mundo han recortado la producción debido a la escasez de semiconductores, que dura ya varios meses. El recrudecimiento de los casos de COVID-19 en Japón, Filipinas, Tailandia, Vietnam y Malasia -donde se encuentran fábricas de automóviles y plantas de semiconductores, ha provocado restricciones más duras y ha agravado la crisis.

La interrupción de la producción puede perjudicar a las exportaciones, que han sido el motor clave de la frágil recuperación económica de Japón, y poner en duda la proyección del Banco de Japón de que la tercera economía del mundo mejorará a medida que los envíos compensen la debilidad del consumo.