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La inflación al por mayor en Japón toca máximos de 40 años al encarecerse el combustible

La inflación al por mayor en Japón toca máximos de 40 años al encarecerse el combustible
La inflación al por mayor en Japón toca máximos de 40 años al encarecerse el combustible   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters

Por Leika Kihara

TOKIO, 11 nov – La inflación al por mayor en Japón alcanzó en octubre su nivel más alto en las últimas cuatro décadas, tras un repunte similar de los precios en las fábricas de China, con los cuellos de botella de la oferta y el aumento de los costes de las materias primas amenazando los beneficios de las empresas asiáticas.

El aumento de la presión sobre los costes, unido a la debilidad del yen, que encarece el precio de los productos importados, agrava las dificultades de la tercera economía mundial para salir de la crisis de consumo provocada por la pandemia.

“El aumento de los costes es ciertamente negativo para los beneficios de las empresas”, dijo Atsushi Takeda, economista jefe del Instituto de Investigación Económica Itochu. “Si la economía sigue recuperándose, las empresas podrán repercutir los costes (a los consumidores) en algún momento”, dijo.

El índice de precios de productos corporativos (CGPI, por sus siglas en inglés), que mide los precios que las empresas se cobran entre sí por sus bienes y servicios, aumentó un 8,0% en octubre con respecto al año anterior, superando las expectativas del mercado de un aumento del 7,0%, según mostraron el jueves los datos del Banco de Japón.

La subida, que superó el 6,4% revisado de septiembre, fue el más rápido desde que se dispone de datos comparables en enero de 1981.

Los precios al por mayor se incrementaron en una serie de productos, entre ellos el combustible, que subió un 44,5% en octubre con respecto al año anterior, y los productos madereros, cuyos precios aumentaron un 57,0%.

Un índice que mide los precios de las importaciones al por mayor en yenes subió un 38,0% en octubre con respecto al año anterior, lo que indica que las recientes bajadas del yen han hecho subir los ya elevados costes de las materias primas.

Las empresas japonesas se han mostrado hasta ahora cautelosas a la hora de repercutir el aumento de los costes en los consumidores, por temor a que los hogares, sensibles a los costes, frenen su gasto. Esto ha hecho que los precios al consumo suban sólo un 0,1% en septiembre con respecto al año anterior.

Sin embargo, una escasa mayoría de las empresas japonesas afirma que tiene previsto repercutir o ha repercutido los costes de los productos básicos a los clientes, según una encuesta de Reuters, lo que supone una señal de que las presiones inflacionistas están aumentando.

Esto podría suponer un golpe más duro para los consumidores japoneses que para los de otros países, dado el débil crecimiento de los salarios, lo que aumentaría los retos para el primer ministro Fumio Kishida a la hora de cumplir su promesa de distribuir más riqueza entre los hogares.

A pesar de las nuevas presiones sobre los precios, Japón se ha quedado atrás en el proceso de los bancos centrales mundiales para retirar los estímulos ligados a la pandemia, y el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, se ha comprometido a mantener una política monetaria ultra flexible hasta que la inflación al consumidor alcance el escurridizo objetivo del 2%.