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Shanghái promete mejorar entrega de alimentos mientras crece descontento por restricciones del COVID

Shanghái promete mejorar entrega de alimentos mientras crece descontento por restricciones del COVID
Shanghái promete mejorar entrega de alimentos mientras crece descontento por restricciones del COVID   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022
Por Reuters

SHANGHÁI, 7 abr – El gobierno de Shanghái dijo el jueves que está haciendo todo lo posible para mejorar la distribución de alimentos y productos esenciales a los residentes confinados, en respuesta al creciente descontento de la población mientras las restricciones por COVID se prolongaron por undécimo día.

El centro financiero de China se ha quedado en silencio después de que la ciudad impusiera duras restricciones para frenar la propagación del COVID en virtud de la política de “tolerancia cero” del país, en la que sólo se permite la presencia en las calles de trabajadores sanitarios, voluntarios, personal de reparto o personas con un permiso especial.

Las autoridades afirman que esto ha reducido a solo 11.000 el número de repartidores que deben mantener abastecidos a los 26 millones de habitantes de la ciudad. Entre los servicios que aún funcionan, pero que están sobrecargados, están Meituan y la plataforma de comestibles en línea Freshippo, de Alibaba, y su servicio Ele.me.

Los confinamientos para los residentes al este del río Huangpu comenzaron el 28 de marzo, mientras que para el resto de la ciudad empezaron el 1 de abril. En principio, el ejercicio iba a durar cinco días.

En una carta abierta conocida el miércoles por la noche, la rama de Shanghái del Partido Comunista de China pidió a sus miembros que “se atrevan a mostrar sus espadas y luchen contra todo tipo de comportamiento que interfiera y destruya los esfuerzos generales contra la pandemia”.

Shanghái tiene suficientes reservas de productos básicos como arroz y carne, pero han surgido problemas en la distribución y en las entregas debido a las medidas de control de la epidemia, dijo el jueves en una conferencia de prensa el vicealcalde de Shanghái, Chen Tong.

Según afirmó, la ciudad tratará de reabrir algunos mercados mayoristas y tiendas de alimentos y permitir que más personal de reparto salga de las zonas cerradas. Las autoridades también tomarán medidas contra los precios abusivos, añadió.

Muchos residentes están empezando a preocuparse por los alimentos y el agua potable, así como por la obtención de productos como la leche de fórmula infantil.

Algunos se han quejado en las redes sociales de tener que levantarse al amanecer para tener la oportunidad de reservar una entrega de comestibles, pero encontrarlos agotados en cuestión de segundos. Otros han recurrido a grupos comunitarios de WeChat para intentar comprar fruta y verdura al por mayor.

Los usuarios de las redes sociales también han compartido ampliamente su indignación por tragedias individuales, como el presunto suicidio de una mujer tras ser acosada cibernéticamente por pagar demasiado poco a un repartidor, y un trabajador sanitario que mató a golpes a un perro corgi después de que su dueño fue puesto supuestamente en cuarentena.

Shanghái, que ha estado realizando múltiples rondas de pruebas, informó de cerca de 20.000 nuevos casos de transmisión local para el miércoles, el 98% de los cuales dijo que eran asintomáticos.

Sin embargo, hay indicios de que la transmisión sigue produciéndose a pesar de los confinamientos. De los 19.660 contagios asintomáticos, 633 correspondieron a personas que no estaban en cuarentena o que se enfrentaban a medidas de control, según los datos.

La ciudad más poblada de China no ha indicado aún cuándo se levantarán las medidas, lo que ha alimentado la incertidumbre y ha llevado a las empresas y los economistas europeos a advertir del creciente impacto que están teniendo en su economía y en su atractivo como centro financiero internacional.

Aunque el número de casos de Shanghái sigue siendo pequeño en comparación con los estándares mundiales, la ciudad se ha convertido en un banco de pruebas para la estrategia de “limpieza dinámica” de China, que pretende analizar, rastrear y poner en cuarentena de forma centralizada todos los casos positivos y los contactos cercanos.

Shanghái ha convertido decenas de edificios en instalaciones de cuarentena que pueden albergar decenas de miles de casos positivos.