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La miel podría usarse para fabricar potentes chips informáticos y reducir los residuos electrónicos

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Por Natalie Huet
Los científicos sospechan que las abejas son vitales para nuestras sociedades, y están elaborando planes de alta tecnología para aprovechar su miel.
Los científicos sospechan que las abejas son vitales para nuestras sociedades, y están elaborando planes de alta tecnología para aprovechar su miel.   -   Derechos de autor  Canva

¿Podría la miel ofrecer una solución a la escasez mundial de semiconductores y, de paso, ayudar a reducir los residuos electrónicos?

Un nuevo estudio realizado en Estados Unidos sugiere que esta sustancia podría utilizarse para fabricar un chip informático ecológico capaz de procesar y almacenar datos imitando el cerebro humano.

Aclamados por algunos como el futuro de la informática, los llamados sistemas neuromórficos son mucho más rápidos y utilizan menos energía que los ordenadores tradicionales.

Ahora, los ingenieros de la Universidad Estatal de Washington (WSU) han demostrado una forma de hacerlos también más orgánicos.

Han descubierto que la miel puede utilizarse para fabricar un memristor, un componente similar a un transistor que no sólo puede procesar sino también almacenar datos en la memoria.

"Se trata de un dispositivo muy pequeño con una estructura sencilla, pero con funcionalidades muy similares a las de una neurona humana", explica Feng Zhao, profesor asociado de la Facultad de Ingeniería e Informática de la WSU y uno de los autores del estudio.

"Esto significa que si podemos integrar millones o miles de millones de estos memristores de miel juntos, se pueden convertir en un sistema neuromórfico que funcione de forma muy parecida a un cerebro humano".

Imitación del cerebro humano

Los resultados se publicaron en el número del mes pasado de la revista Journal of Physics D, pero la Universidad Estatal de Washington los ha dado a conocer esta semana.

Para el estudio, los investigadores procesaron la miel en forma sólida y la colocaron entre dos electrodos metálicos para imitar una sinapsis humana, el pequeño espacio entre dos neuronas por el que se transmite la información de una a otra.

Comprobaron que el memristor de miel biodegradable era capaz de emular las sinapsis humanas y su capacidad de encenderse y apagarse muy rápidamente sin dejar de retener cierta información.

Construyeron el memristor de miel con la misma anchura que un cabello humano.

La miel no se echa a perder. Tiene una concentración de humedad muy baja, por lo que las bacterias no pueden sobrevivir en ella. Esto significa que estos chips informáticos serán muy estables y fiables durante mucho tiempo.
Feng Zhao
profesor asociado de la Facultad de Ingeniería e Informática de la WSU

En el futuro, el equipo planea desarrollarlos a nanoescala, aproximadamente 1/1000 de un cabello humano, y agrupar muchos millones o incluso miles de millones para crear un sistema informático neuromórfico completo.

El cerebro humano tiene más de 100 000 millones de neuronas con más de 1 000 billones de sinapsis o conexiones entre ellas.

Cada neurona puede procesar y almacenar datos, lo que hace que el cerebro sea mucho más eficiente que un ordenador tradicional, y los desarrolladores de sistemas de computación neuromórfica pretenden imitar esa estructura, explicó el equipo.

Varias empresas, como Intel e IBM, ya han sacado al mercado chips neuromórficos que tienen el equivalente a más de 100 millones de "neuronas" por chip, pero aún no se acercan al número del cerebro.

Renovable y biodegradable

Zhao y su equipo también están estudiando el uso de proteínas y otros azúcares, como los que se encuentran en las hojas de Aloe vera, pero ve un gran potencial en la miel.

"La miel no se echa a perder", afirma. "Tiene una concentración de humedad muy baja, por lo que las bacterias no pueden sobrevivir en ella. Esto significa que estos chips informáticos serán muy estables y fiables durante mucho tiempo".

Los investigadores afirman que los chips de memristores de miel que han desarrollado también deberían tolerar los menores niveles de calor generados por los sistemas neuromórficos, que no se calientan tanto como los ordenadores tradicionales.

Y lo que es más importante, los memristores de miel ayudarían a reducir los residuos electrónicos al "crear sistemas neuromórficos renovables y biodegradables", afirma Zhao.

"Cuando queramos deshacernos de los dispositivos con chips informáticos hechos de miel, podremos disolverlos fácilmente en agua", dijo.

Esto también significa, advirtió, que al igual que los ordenadores convencionales, los usuarios tendrán que evitar derramar su café sobre ellos.