Las exmonjas de Belorado han abandonado el monasterio de Santa Clara antes del desahucio judicial tras casi dos años de conflicto con la Iglesia católica.
Un grupo de antiguas monjas del monasterio de Santa Clara de Belorado, también conocido como el monasterio de Santa María la Bretonera, en la provincia de Burgos, ha abandonado el convento en el que vivían pocos días antes de que se ejecutara una orden judicial de desahucio. La salida se realizó de forma discreta, según medios locales, con la retirada de sus pertenencias en un camión de mudanzas, evitando así que el lanzamiento judicial previsto tuviera que llevarse a cabo.
Este episodio es el último capítulo de un conflicto que comenzó en 2024 y que ha enfrentado a la comunidad religiosa con la Iglesia católica. En aquel momento, varias de las monjas clarisas del convento anunciaron públicamente su ruptura con el Vaticano y con la jerarquía eclesiástica. Las religiosas difundieron un manifiesto en el que cuestionaban la autoridad del Papa y declaraban su adhesión a un movimiento religioso ajeno a la Iglesia católica.
Esta decisión provocó su excomunión y generó una compleja situación legal. Aunque las religiosas seguían viviendo en el monasterio, el edificio pertenece a la orden de las clarisas y está bajo la jurisdicción de la Iglesia. Al dejar de formar parte oficialmente de la orden, surgió la disputa sobre si podían continuar residiendo allí de 'okupas'.
El caso terminó en los tribunales civiles. Tras analizar la situación, la Justicia dio la razón a la Iglesia y determinó que las exmonjas debían abandonar el monasterio, ya que no eran propietarias del inmueble ni pertenecían ya a la comunidad religiosa que lo gestiona.
El conflicto ha estado acompañado además de otros episodios judiciales. Entre ellos destaca el arresto de sor Isabel, una de las figuras más visibles del grupo, que fue detenida en el marco de las investigaciones relacionadas con el caso. Este hecho incrementó la atención mediática sobre la situación de la comunidad y evidenció el grado de tensión que había alcanzado el enfrentamiento.
Con la salida del convento, el grupo de exmonjas pone fin a su estancia en el monasterio de Belorado. La comunidad, que en un inicio estaba formada por más de una decena de religiosas, se ha ido reduciendo con el paso del tiempo. Algunas abandonaron el grupo, otras regresaron a la Iglesia católica y varias de las más mayores fueron trasladadas a otros centros.