La UE propone prohibir los productos aromatizados de tabaco calentado

La UE propone prohibir los productos aromatizados de tabaco calentado
La UE propone prohibir los productos aromatizados de tabaco calentado Derechos de autor Thomson Reuters 2022
Por Reuters
Compartir esta noticiaComentarios
Compartir esta noticiaClose Button

BRUSELAS, 29 jun - La Comisión Europea propuso el miércoles prohibir la venta en la Unión Europea de productos aromatizados de tabaco calentado, tras el gran aumento de su consumo.

"Al retirar del mercado el tabaco aromatizado, damos un paso más hacia la realización de nuestra visión, en el marco del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, de crear una 'Generación sin Tabaco' con menos del 5% de la población consumiendo tabaco para el año 2040", declaró en un comunicado la Comisaria de Sanidad de la UE, Stella Kyriakides.

La prohibición propuesta entraría en vigor si los Estados y los legisladores de la UE no se oponen a ella. Incluso si se aprueba en todo el bloque, los Gobiernos tendrán meses para adaptar su legislación al posible cambio antes de que sea efectivo en sus territorios.

La medida llega después de que la Comisión estimara un aumento del 10% en el volumen de ventas de productos de tabaco calentado en media docena de países de la UE, lo que ha contribuido a que los productos de tabaco calentado superen el 2,5% de las ventas totales de productos de tabaco en el bloque, según el ejecutivo comunitario.

El tabaco calentado es una alternativa al tabaquismo que utiliza tabaco de verdad. Es diferente de los cigarrillos electrónicos, que no contienen tabaco y utilizan líquidos.

Philip Morris International tiene la mayor cuota del mercado del tabaco calentado, según la Universidad de Bath.

Compartir esta noticiaComentarios

Noticias relacionadas

¿Por qué el fundador de WikiLeaks y hacker Julian Assange se enfrenta a una posible extradición a Estados Unidos?

Acoso en Internet, peligro y pobreza: Cómo afecta la brecha digital a la comunidad LGBTI

El auge del chatbot hitleriano: ¿Podrá Europa evitar la radicalización de la extrema derecha gracias a la IA?