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Casi la mitad de los trabajadores europeos en riesgo de sufrir problemas de salud mental

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Por Natalie Huet
Más de la mitad de los encuestados notaron que sus compañeros también eran más sensibles al estrés que antes de la pandemia
Más de la mitad de los encuestados notaron que sus compañeros también eran más sensibles al estrés que antes de la pandemia   -   Derechos de autor  Nik Shuliahin

Con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, una gran parte de los trabajadores europeos afronta con ansiedad y agotamiento su jornada laboral.

La pandemia de coronavirus, la guerra en Ucrania y ahora la crisis del coste de la vida están haciendo mella en la moral de los europeos, según un nuevo estudio de la empresa de servicios de bienestar LifeWorks.

Más de 500 personas participaron en una encuesta online en abril en Francia, Alemania, Italia, España, Países Bajos y Polonia. Casi la mitad dijo que se sentía más vulnerable ante el estrés que antes de la pandemia.Y un tercio dijo que su salud mental estaba afectando negativamente a su productividad.

En general, el 41% de los encuestados por LifeWorks se consideraba en riesgo de acabar padeciendo un trastorno de salud mental, como la ansiedad y la depresión diagnosticadas.

Una cifra que se ha triplicado si la comparamos con las encuestas que realizaron en 2017-2019, antes de la pandemia.

"Cuando se piensa en lo que los europeos han pasado en los últimos años, se comprende realmente por qué ha sucedido. Tuvimos una pandemia, el impacto económico de la pandemia, el aumento del aislamiento, una sensación de pérdida de control", asegura a Euronews Next la líder global de investigación de LifeWorks, Paula Allen.

"Y entonces, cuando empezábamos a ver la luz al final del túnel, apareció la guerra de Ucrania", añade.

Los más vulnerables

Los jóvenes, las mujeres, los padres y las personas con menores ingresos son los que "más luchan", según el informe. La correlación entre los ingresos y la salud mental es "muy fuerte", cuenta Allen.

Además, los trabajadores europeos están cada vez más preocupados por la alta inflación y el miedo a no poder llegar a fin de mes, sostiene. Más de un tercio de los encuestados afirmó no tener ahorros a los que recurrir en caso de emergencia.

Según la encuesta, que analizó los niveles de estrés, ansiedad, depresión y aislamiento, entre otros factores, la puntuación más baja de salud mental se encontró en Polonia (53,6), seguida de España (57,1), Francia (57,4), Italia (58,4), Alemania (62,3) y los Países Bajos (67,9).

Todos estos países tenían una puntuación de salud mental "tensa", muy lejos de la categoría "óptima", que tiene una puntuación de 80 a 100.

Más de la mitad de los encuestados notaron que sus compañeros también eran más sensibles al estrés que antes de la pandemia. Esto pone de manifiesto que hay más tensiones en el lugar de trabajo, como por ejemplo "que alguien se ponga un poco más nervioso o que se encuentre más distante", señala Allen.

Trabajo en remoto y aislamiento

Un tercio de los participantes de la encuesta declaró sentirse a menudo solo. Ese sentimiento de aislamiento fue mayor en Francia, alcanzando el 40% de los trabajadores, seguido del 39% en Polonia, el 37% en España, el 35% en Italia y el 28% en Alemania.

Este aislamiento no sólo es malo para nuestra mente, sino también para nuestro cuerpo. Las investigaciones sugieren que aumenta el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares y trastornos del sistema inmunitario, y se está convirtiendo en la nueva normalidad, advirte Allen.

"Nos hemos acostumbrado a que nuestro mundo sea más pequeño durante estos dos últimos años, y mucha gente lo acepta", dice y subraya que esto no es bueno para nuestra salud mental.

"Si te acostumbras a algo, se vuelve más cómodo, aunque no sea bueno para ti", comenta. Para ejemplificarlo establece una comparación con la forma en que los coches y las máquinas han hecho que nuestras vidas sean menos activas físicamente.

"Puede que ahora nos sintamos cómodos trabajando desde casa, pero no es bueno para nuestras mentes suprimir esa relación social", apunta Allen.

Otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de Boston y la Universidad de Canterbury ha descubierto que las personas que trabajan desde su casa declaran tener más sentimientos de soledad piensan en dejar su trabajo con más frecuencia que los empleados "menos solitarios".

Se realizó una encuesta a más de 1.000 trabajadores a distancia para este estudio, encargado por la empresa hotelera Selina, que se dirige especialmente a los nómadas digitales, y por el movimiento de promoción #WorkAnywhere.

Descubrieron que los empleados más solitarios eran los que trabajaban desde casa, mientras que los que se sentían más realizados y conectados con otras personas eran los que utilizaban espacios de cotrabajo.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Uno de los resultados positivos del estudio de LifeWorks es que la mayoría de los encuestados, el 63%, afirmó que probablemente pediría ayuda profesional si tuviera problemas de estrés o de salud mental. Y más de tres cuartas partes son optimistas sobre su futuro.

Las empresas pueden -y deben- ayudar a sus empleados a capear este temporal de salud mental, afirma Allen.

Podrían ofrecer servicios de asesoramiento a sus empleados, pero también programas de educación financiera y planes de ahorro para ayudarles a afrontar los factores económicos del estrés.

También puede ser útil encontrar formas de apoyar a los empleados que tienen que cuidar de sus hijos u otros familiares.

En el día a día, Allen sugiere que las empresas presten más atención a dejar tiempo para fomentar el contacto personal entre las personas -director y empleado, empleado y empleado-, "como crear foros donde la gente pueda conectar a nivel personal". "Eso es muy importante porque ayuda a construir nuestro sentido de pertenencia", comenta.

"Nos hemos vuelto muy eficientes en nuestro trabajo. Podemos hacer reuniones online, llamadas de 20 minutos a través de Zoom y luego seguir adelante. Pero eso no crea un sentimiento de pertenencia. Así que las organizaciones deberían crear una cultura en la que pueda haber ese tipo de contacto social".

Esta conexión social es aún más vital para comprometer y retener a los empleados más jóvenes, los trabajadores de la Generación Millenial y la Generación Z, que son los que se han visto más afectados.

"Cuando eres joven y nuevo en tu carrera, es súper, súper importante sentir que estás en el camino correcto", asgura Allen. "Así que tener reconocimiento, tener contacto, tener mentores -incluso en una situación virtual o con un modo de trabajo híbrido- para este grupo más joven, es muy importante".