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¿De la sartén al fuego? Los repartidores de comida padecen la ola de calor

¿De la sartén al fuego? Los repartidores de comida padecen la ola de calor
¿De la sartén al fuego? Los repartidores de comida padecen la ola de calor   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2022
Por Reuters

Por Toby Sterling y Elvira Pollina

UTRECHT, Países Bajos/PALERMO, Italia, 11 ago – Mientras Europa se prepara para una nueva ola de calor, un grupo laboral no tiene más remedio que sudar la gota gorda: el de los repartidores que recorren la ciudad llevando almuerzos y cenas a sus clientes.

“Hace calor, a veces mucho calor. ¿Pero qué podemos hacer? Dios se encarga del tiempo”, dice Gennaro Guarracino, de 47 años, que reparte comida en moto por la ciudad italiana de Nápoles para la empresa Glovo.

Se espera que las temperaturas alcancen los 34-38 grados centígrados en todo el oeste de Europa el jueves.

Pero las prácticas laborales, como ofrecer a los trabajadores agua fría, sombra y descansos extra remunerados, no se adoptan ni se aplican de forma universal, y el mercado de reparto de comidas es un ejemplo destacado ya que muchos de sus trabajadores tienen contratos autónomos.

En julio, el alcalde de Palermo, en la isla italiana de Sicilia, firmó una orden para que los caballos que transportan a los turistas reciban al menos 10 litros de agua al día, así como para que los recorridos se detengan cuando las temperaturas superen los 37 ºC.

Con el apoyo de un sindicato, el mensajero en bicicleta Gaetano Russo, que también reparte comida para Glovo, presentó una demanda exigiendo un trato similar.

“¿Acaso valgo menos que un caballo?”, dijo Russo en un comunicado del sindicato italiano Nidil CGIL, que representa a trabajadores con contratos flexibles.

A raíz de la denuncia, el 3 de agosto un juez ordenó que se le diera una botella térmica para agua fría, electrolitos y protector solar.

Entre las empresas de comidas europeas, Glovo, Uber y Deliveroo siguen un modelo en el que los repartidores se consideran autónomos. Just Eat Takeaway , la mayor de estas empresas, emplea a sus propios repartidores en la mayoría de los mercados.

En una respuesta a las preguntas de Reuters, la empresa matriz de Glovo, Delivery Hero , dijo que sus “repartidores tienen la libertad de elegir sus turnos, pueden solicitar un descanso en cualquier momento y reciben el equipo adecuado para la temporada”.

Los expertos en materia laboral afirman que los accidentes son más frecuentes en los días de calor, mientras que los científicos advierten de que los días extremadamente calurosos que aumentan el riesgo de insolación son cada vez más frecuentes debido al calentamiento global.

El peligro que supone trabajar en días calurosos quedó patente con la muerte por insolación de un barrendero madrileño durante la ola de calor de julio.

La Confederación Europea de Sindicatos ha vuelto a pedir que se fije una temperatura máxima para el trabajo, que actualmente no existe.

“Es sorprendente el escaso número de países que cuentan con normas”, dijo Juanita Constible, del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por sus siglas en inglés), un grupo internacional de defensa del medio ambiente.

“Tengo la esperanza de que, a medida que los países se enfrentan a lo que significa vivir en un mundo más cálido, presten más atención a lo que necesitan los trabajadores”.

Portavoces de Uber y Deliveroo dijeron que transmiten los avisos meteorológicos de las agencias públicas a sus contratistas.

Los críticos del modelo de autoempleo, incluyendo a Constible, de NRDC, dicen que muchos trabajadores no pueden permitirse tomar descansos y que se están poniendo en peligro al permanecer en el trabajo.

“Nadie debería morir por repartir comida a alguien en un caluroso día de verano”, dijo.

En diciembre, la Comisión Europea anunció un proyecto de normativa que clasificaría a la mayoría de los trabajadores de este tipo de empresas como empleados, pero ese plan aún no se ha convertido en ley.

“En lo que a mí respecta, me lo tomo con calma y vigilo lo que sudo”, dijo Edward James Morta, mensajero de Takeaway en la ciudad neerlandesa de Utrecht, con un contrato regular que incluye descansos pagados.

“Llevo mucha agua conmigo”, afirma.