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Los primeros habitantes de la Luna y Marte podrían construir sus casas con patata y una pizca de sal

Modelo para estudiar la construcción de casas extraterrestres con almidón de patata y sal
Modelo para estudiar la construcción de casas extraterrestres con almidón de patata y sal Derechos de autor Stable Diffusion
Derechos de autor Stable Diffusion
Por Camille Bello
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Científicos de la Universidad de Manchester, Reino Unido, han creado un nuevo material de construcción llamado "StarCrete" que, con la ayuda de fécula de patata -y una pizca de sal-, podría ayudar a construir viviendas en otros planetas o en nuestro satélite.

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Primero fueron los hongos. Ahora es la patata el último alimento que prepara el camino para las casas del futuro.

Científicos de la Universidad de Manchester, Reino Unido, han creado un nuevo material de construcción llamado "StarCrete" que, con la ayuda de fécula de patata -y una pizca de sal-, podría ayudar a construir viviendas en otros planetas o en nuestro satélite.

El pasado febrero, el estudio de arquitectura estadounidense Red House anunciaba que estaba colaborando con la NASA y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para construir viviendas en el espacio a base de hongos y algas deshidratadas

¿Cómo construir casas sostenibles y resistentes a la radiación?

Asegurar una presencia humana constante en las superficies de la Luna y Marte exige resolver diversos  rompecabezas, entre ellos averiguar cómo construir hábitats robustos y sostenibles que proporcionen una capa de blindaje contra la radiación, así como encontrar materiales de alta resistencia a partir de recursos in situ.

En sus experimentos, los científicos utilizaron almidón ordinario con una pizca de sal -cloruro de magnesio, que se puede extraer de la superficie marciana o, curiosamente, de las lágrimas de los astronautas- para pegar y estructurar el suelo marciano y producir "un material biocompuesto de alta resistencia" que han llamado "StarCrete".

Lo ideal sería que la producción de estos materiales se lograra mediante procesos relativamente sencillos y de bajo consumo energético que también sirvieran de apoyo a otros sistemas fundamentales, como la alimentación o la respiración.

El equipo de la Universidad de Manchester cree que una posible solución al problema podría ser la fécula de patata, que podría pegarse al suelo lunar.

En sus experimentos, los científicos utilizaron almidón ordinario con una pizca de sal -cloruro de magnesio, que se puede extraer de la superficie marciana o, curiosamente, de las lágrimas de los astronautas- para pegar y estructurar el suelo marciano y producir "un material biocompuesto de alta resistencia" que han llamado "StarCrete".

Dos veces más resistente que el hormigón corriente

El suelo marciano simulado procedía de una empresa llamada Exolith Labs que fabrica simuladores muy conseguidos de regolito -polvo, rocas rotas y materiales relacionados- a disposición de investigadores y estudiantes de todo el mundo.

En un artículo publicado en la revista científica Open Engineering, los científicos aseguran que los resultados proporcionan un material dos veces más resistente que el hormigón corriente y perfectamente adecuado para trabajos de construcción en entornos fuera de nuestro planeta.

"Tras la optimización, los StarCrete lunar y marciano alcanzaron resistencias a la compresión similar a las del hormigón de alto nivel. Además, supera a la mayoría de las demás soluciones tecnológicas propuestas, a pesar de ser un proceso que consume relativamente poca energía", afirman los autores del estudio.

¿Por qué es tan especial el almidón de patata?

"Fundamentalmente, la fécula de patata es una mezcla pegajosa y forma un pegamento mejor que los demás almidones", explica a Euronews Next Aled Roberts, jefe de la investigación. 

También elimina la necesidad de extraer agua.

"Lo mejor de utilizar fécula de patata es que sabemos que se producirá algún tipo de fécula para alimentar a los astronautas, así que podemos producir más y utilizarla para la construcción", explica Roberts.

Lo que cunde un saco de patatas

Y si los científicos no consiguen averiguar cómo cultivar patatas u otros alimentos de forma fiable en entornos extraterrestres, "podremos simplemente tomar montones de fécula de patata y utilizarla como aglutinante. La ventaja es que en caso de emergencia los astronautas también podrían comerla".

El equipo calcula que un saco -25 kg- de patatas deshidratadas contiene almidón suficiente para producir casi media tonelada de StarCrete, lo que equivale a más de 213 ladrillos de material.

Pero la cantidad necesaria real podría ser incluso menor. Los cálculos de la investigación se basaban en su intento de optimizar los materiales para que fueran lo más resistente posible.

"Pero si lo hiciéramos en la vida real, no lo optimizaríamos para que fuera lo más resistente posible, sino para que fuera lo suficientemente fuerte para su aplicación, lo que permite un nivel menor, teniendo en cuenta la menor gravedad de la Luna y Marte", explica Roberts.

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La investigación se basa en trabajos anteriores en los que se utilizó sangre y orina de los astronautas como aglutinante, lo que finalmente se consideró inviable.

El grosor de las paredes

La relación oficial entre la fécula de patata y el material de construcción está pendiente, ya que "la NASA aún no está segura del grosor que necesitarán para hacer las paredes y los techos, porque depende de cuánta radiación se esté dispuesto a soportar".

La investigación se basa en trabajos anteriores en los que se utilizó sangre y orina de los astronautas como aglutinante, lo que finalmente se consideró inviable.

"La prioridad número uno será mantener a la tripulación segura, sana y feliz. Y si por casualidad les cobramos su plasma sanguíneo como impuesto, pondremos en peligro su salud y bienestar", comenta Roberts. 

De todas formas, Roberts cree que la opción de la sangre y la orina podría salvar vidas en un momento dado.

"Si en caso de catástrofe alguien necesitara fabricar rápidamente un material suficientemente sólido, saber que se puede utilizar plasma es útil, el conocimiento nunca es malo", opina.

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¿Es realmente la fécula de patata una idea viable para construir hábitats en otros planetas?

"Creo que tiene muchas posibilidades, pero aún queda mucho camino por delante antes de que empecemos a construir hábitats en La luna y Marte", dice Roberts.

Para entonces, probablemente contemos con otros muchos descubrimientos, a alguien se le ocurrirá una idea mejor e innovará. Así es como funciona siempre".

La start-up DeakinBio de Roberts seguirá buscando otros aglutinantes vegetales para construir casas en Marte y la Luna, además de explorar "otras ideas locas para ver qué sale".

De momento, también están estudiando cómo aplicar su tecnología en la Tierra para crear alternativas limpias y sostenibles al hormigón y las baldosas de cerámica.

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