Este avance acerca a los científicos a la propulsión por fusión, una tecnología que imita las reacciones energéticas que alimentan el Sol.
Un equipo de científicos británicos ha logrado lo que describe como la primera ignición de plasma dentro de un motor de cohete de fusión nuclear, un avance enorme que algún día podría hacer mucho más rápidos los viajes por el sistema solar y hasta Marte.
Pulsar Fusion dio a conocer este hito durante una retransmisión en directo en la conferencia MARS de Amazon, que esta semana acoge Jeff Bezos en California, y su consejero delegado, Richard Dinan, lo calificó como "un momento excepcional" para la empresa.
El equipo consiguió generar plasma, un estado de la materia extremadamente caliente y cargado eléctricamente que suele describirse como el cuarto estado de la materia, mediante campos eléctricos y magnéticos en el interior de su sistema experimental y aún muy preliminar "Sunbird fusion exhaust system".
La prueba, realizada en la sede de la compañía en Bletchley, Reino Unido, se retransmitió a California y constituye una primera demostración de cómo podría funcionar en el futuro un motor de nave espacial impulsado por fusión.
¿Qué es la fusión nuclear y por qué es importante?
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, la fusión nuclear es "el proceso por el cual dos núcleos atómicos ligeros se combinan para formar uno solo más pesado mientras liberan cantidades ingentes de energía".
En esencia, funciona de forma similar al proceso que alimenta al Sol y a todas las demás estrellas, fusionando átomos para liberar enormes cantidades de energía.
Aunque la idea de la fusión nuclear se planteó por primera vez en la década de 1920, crear y controlar reacciones de fusión en la Tierra sigue siendo muy complicado. A temperaturas extremadamente altas, el plasma debe mantenerse estable. Pero como el espacio ofrece temperaturas extremadamente bajas y un vacío casi perfecto, los ingenieros creen que podría ser el entorno ideal para ello.
Si la propulsión por fusión llega a ser viable, podría ser mucho más potente que los motores de cohete actuales, con la posibilidad de generar hasta 1.000 veces más empuje que los sistemas convencionales utilizados en órbita y permitir que las naves espaciales alcancen velocidades de alrededor de 800.000 km/h.
Viajes más rápidos a Marte
A esas velocidades, las misiones a Marte podrían pasar de viajes de varios meses a durar solo unas pocas semanas. Los trayectos más cortos no solo harían las misiones más baratas y prácticas, también podrían reducir los principales riesgos para la salud a los que se enfrentan los astronautas en el espacio, entre ellos la exposición a la radiación y las largas estancias en microgravedad.
"Con la economía espacial llamada a superar los 1,8 billones de dólares en 2035, el transporte más rápido en el espacio no es solo un objetivo científico, también es un objetivo económico", señaló Pulsar Fusion tras la prueba.
La empresa planea ahora nuevas pruebas de su sistema Sunbird para mejorar su rendimiento. Las próximas mejoras incluyen imanes superconductores más potentes diseñados para confinar y controlar mejor el plasma.