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Guerra fría en el espacio: ¿Siguen aliados Estados Unidos y la UE?

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Canva Derechos de autor  Una imagen de archivo del espacio
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Por Egle Markeviciute
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Ucrania y SpaceX aseguran haber hallado una forma de impedir que las fuerzas rusas usen Starlink, mientras propagandistas rusos cargan también contra Palantir. Al mismo tiempo, varias naves rusas han interceptado comunicaciones de dos satélites europeos.

A principios de febrero, el exministro de Transformación Digital de Ucrania, ahora ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, e Elon Musk intercambiaron algunas cortesías en X. El ministro ucraniano agradeció públicamente a Musk y a SpaceX su cooperación con Ucrania para garantizar que los equipos de Starlink no terminen en manos rusas, y Elon Musk respondió de forma positiva.

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Parece que a los rusos no les entusiasma precisamente la cooperación de Ucrania con las empresas tecnológicas estadounidenses. No pasó mucho tiempo hasta que el propagandista ruso Vladímir Solovyov reaccionase a las noticias sobre la reactivación de la cooperación entre SpaceX y Ucrania: "Todo en lo que ha trabajado Elon Musk, todo lo que vemos ahora, sirve al esfuerzo bélico contra Rusia. Todo lo que hace Palantir Technologies es analizar el campo de batalla para matar rusos", afirmó.

Solovyov llega a preguntarse por qué "los satélites de Elon Musk" no son todavía objetivos legítimos para Rusia, sosteniendo que una "detonación nuclear" en el espacio podría "resolver seriamente este problema".

Otros participantes en su programa se apresuraron a señalar que cualquier detonación nuclear en el espacio afectaría también a los satélites y demás equipos de Rusia, pero añadieron que para Rusia no sería tan doloroso, ya que va a la zaga en la llamada carrera espacial. Pero incluso si Rusia estuviera dispuesta a destruir su propio equipamiento en el espacio para derribar los satélites de Musk, es muy dudoso que su principal socio, China, estuviese de acuerdo.

Sin embargo, ambos ya han desarrollado tecnologías que podrían causar muchos más daños a los satélites estadounidenses y europeos sin comprometer sus propios sistemas. La semana pasada, varios medios internacionales informaron de que una nave espacial rusa interceptó los canales de comunicación de satélites europeos, lo que convirtió en vulnerable la información transmitida a través de esos satélites y, en la práctica, permitió tomar el control de los mismos.

Resulta llamativo que, según informa el 'Financial Times', los datos de mando de los satélites europeos estaban sin cifrar, por lo que eran muy vulnerables. Hace años que circulan informaciones sobre la colaboración de las agencias espaciales rusa y china en tecnologías para interceptar y tomar el control de satélites extranjeros.

Además, los países BRICS proclaman, al menos sobre el papel, su cooperación y su intención de desarrollar capacidades espaciales conjuntas, mientras que la coordinación de sus posiciones en organismos internacionales como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) suele ser más eficaz que la que observamos entre la UE y Estados Unidos.

Interdependencia transatlántica

Aunque la UE y Estados Unidos puedan parecer políticamente separados y en un punto de no retorno, el espacio y la conectividad por satélite demuestran que los dos continentes siguen siendo muy interdependientes, mientras los adversarios geopolíticos tradicionales avanzan lenta pero inexorablemente. SpaceX y Starlink dependen de las licencias de los Estados miembros de la UE, así como de los requisitos normativos aplicables a la actividad satelital en Europa y sobre su territorio.

Los nuevos requisitos de la futura EU Space Act podrían resultar muy costosos para SpaceX, igual que la disposición de la Digital Networks Act sobre licencias satelitales a escala de toda la UE si más adelante se utiliza como arma contra compañías no europeas. Con nueve millones de usuarios en todo el mundo, SpaceX ve sin duda Europa como un mercado lucrativo, pero también muy difícil.

En lo que respecta a Europa, en caso de un gran supuesto de fuerza mayor en materia de seguridad, el continente podría seguir necesitando recurrir a Starlink. Aunque la UE continúa invirtiendo en sus propias capacidades de comunicaciones por satélite, aún harían falta muchos años y fuertes inversiones para alcanzar un nivel de eficacia y de éxito comercial comparable al de Starlink. El caso de Ucrania demuestra que la conectividad se necesita de forma rápida y a gran escala, tanto para fines civiles como militares.

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