Una plataforma se «enshitifica» cuando introduce funciones de pago o suscripciones que empeoran la experiencia del usuario respecto a antes.
Un vídeo viral del Consejo Noruego de Consumidores (NCC) está llamando la atención sobre una preocupación creciente por el deterioro de la calidad en las principales plataformas digitales.
Un autodenominado "profesional de la 'enshitification'" añade deliberadamente ventanas emergentes a las páginas web, introduce pausas publicitarias en los vídeos de YouTube e instala actualizaciones en los móviles que resultan muy intrusivas.
El vídeo, que ha acumulado millones de visualizaciones, forma parte de una campaña global más amplia que alerta sobre la 'enshitification', la degradación de las plataformas o servicios digitales que en su día fueron fáciles de usar.
Más de 70 organizaciones de defensa de los consumidores de Estados Unidos, la Unión Europea y Noruega han enviado cartas a responsables políticos de más de 14 países para reclamar una aplicación más estricta de las normas frente a la 'enshitification'.
"Podemos tener un mundo digital mejor", señala una carta del NCC enviada en febrero a responsables de la UE(fuente en inglés)target="_blank" rel="noopener noreferrer nofollow" href="https://storage02.forbrukerradet.no/media/2026/02/2026-02-27-final-letter-to-eu-policymakers-2.pdf" tooltip="https://storage02.forbrukerradet.no/media/2026/02/2026-02-27-final-letter-to-eu-policymakers-2.pdf"> . "Debemos reequilibrar el poder entre los consumidores, las grandes tecnológicas y los proveedores de servicios alternativos".
¿Qué es la 'enshitification'?
El periodista Cory Doctorow fue el primero en acuñar el término 'enshitification' en 2023. Él defendía (fuente en inglés) que las plataformas al principio tratan bien a sus usuarios, pero después los explotan para mejorar las condiciones de sus clientes comerciales.
Con el tiempo, esas mismas plataformas terminan abusando también de sus socios comerciales para quedarse ellas solas con todos los ingresos.
En la práctica, esto significa que un puñado de plataformas expone a los usuarios a publicidad, muros de pago o suscripciones para funciones que antes eran gratuitas, explica Finn Lützow-Holm Myrstad, director de políticas digitales del NCC.
"Es un proceso deliberado, una decisión consciente de las empresas para aprovechar que estamos atrapados y que ya no tenemos otras alternativas", señaló Myrstad.
No existe un umbral universalmente aceptado a partir del cual se pueda decir que un servicio está 'enshitificado', de modo que en gran parte es cuestión de criterio personal, añadió Myrstad.
El informe del NCC (fuente en inglés) pone como ejemplo a Facebook y sostiene que la plataforma ha abandonado su objetivo inicial de conectar a amigos y familiares para dar prioridad a contenidos promocionados y publicidad en un "esfuerzo deliberado por aumentar los beneficios".
El muro de Facebook "incluye ahora pausas publicitarias obligatorias, grandes cantidades de contenido generado por IA de baja calidad y otros muchos tipos de contenidos", señala el informe.
La 'enshitification' es más fácil de aplicar a los productos digitales porque se pueden modificar con mucha más facilidad que los físicos, explicó Myrstad. Esto ha permitido que proliferen prácticas contrarias a los consumidores y a la competencia en numerosos productos digitales.
Las plataformas no empeoran a propósito la experiencia del usuario, pero si tienen que elegir entre prestar un mejor servicio y monetizarlo, anteponen los beneficios, según Paul Richter, investigador del laboratorio de ideas Bruegel.
"Cada vez que disminuye la competencia, creo que esto facilita que estas plataformas ofrezcan a los usuarios un nivel de servicio más bajo", añadió Richter.
Las plataformas 'atrapan' al consumidor
En los primeros años de las redes sociales, la intensa competencia obligaba a las plataformas a seducir al mismo tiempo a usuarios, creadores y anunciantes. Con el tiempo, sin embargo, las fusiones y adquisiciones han concentrado el mercado y han reducido la presión competitiva, señalan tanto Myrstad como Richter.
Ambos citan la compra de Instagram por Facebook en 2012 como un momento decisivo que, de haberse bloqueado, podría haber mantenido una competencia mucho más fuerte entre plataformas.
Un factor clave de esta dinámica es el llamado efecto red, por el que el valor de una plataforma aumenta a medida que más gente la utiliza, señala el informe del NCC.
Los usuarios de redes sociales se resisten a marcharse si sus creadores favoritos no están en otra parte, mientras que los creadores dudan en mudarse si no les acompaña su audiencia, explicó Richter.
También hay vínculos prácticos que retienen a los usuarios en las grandes plataformas, como mantener el contacto con la familia o seguir a grupos y eventos locales, y existen pocas alternativas viables a las que puedan trasladarse, apunta el informe.
Como resultado, los usuarios tienen muy limitada su capacidad de "votar con los pies" y pasarse a servicios mejores, coinciden Myrstad y Richter.
Las empresas además introducen costes de cambio, es decir, el tiempo, el esfuerzo o el dinero necesarios para pasar a un competidor, añade el documento.
"Si, por ejemplo, hubieran permitido a los usuarios abandonar el servicio con más facilidad, serían mucho más sensibles al descontento de los consumidores", apuntó Myrstad. "Hacen todo lo posible para mantener atrapados a los usuarios".
Para romper este círculo, Myrstad y Richter sostienen que las plataformas necesitan incentivos para volver a situar a los usuarios en el centro, lo que podría pasar por la aparición de alternativas viables.
Sin embargo, Richter advierte de que las fuerzas de mercado por sí solas difícilmente lo lograrán y que será necesaria la intervención de los gobiernos.
¿Qué existe ya para frenar la 'enshitification'?
La Unión Europea ya cuenta con legislación que aborda parte de los problemas asociados a la 'enshitification'. La Ley de Mercados Digitales (DMA), por ejemplo, incluye obligaciones de interoperabilidad que obligan a los grandes "guardianes de acceso", como Apple y Google, a abrir a la competencia funciones clave de sus sistemas operativos, explicó Richter.
Esto podría contribuir a crear un entorno de redes sociales más competitivo, permitiendo que los usuarios de nuevas plataformas interactúen con sus contactos en las ya consolidadas, como Facebook, añadió.
Sin embargo, advirtió de que estas normas de interoperabilidad por sí solas no bastarán para reducir de forma significativa las barreras de entrada para nuevos actores.
Ahí entra en juego la Ley de Servicios Digitales (DSA). Las normas de la UE para las plataformas en línea obligan a las empresas a compartir datos, evaluar cómo afectan sus decisiones de diseño a la sociedad y colaborar con los reguladores para mitigar los riesgos.
Las compañías que no cumplan se arriesgan a multas de hasta el 6 por ciento de su facturación mundial, lo que, a juicio de Richter, supone un incentivo económico suficiente para respetar las normas.
Leyes ya vigentes como la normativa de protección de datos y de defensa de los consumidores podrían servir para atajar la 'enshitification', pero su aplicación ha sido demasiado débil y lenta, lamentó Myrstad.
"Debe haber un precio muy alto que pagar por las prácticas anticompetitivas", dijo. "Lo que vemos es que las multas que se están imponiendo no funcionan como elemento disuasorio".
Myrstad se muestra confiado en que la futura Ley de Equidad Digital (DFA) ofrezca protección jurídica frente al "diseño engañoso, los mecanismos adictivos y otros retos que forman parte de la 'enshitification'".
El Consejo no ha tenido respuesta de los políticos europeos a los que se dirigió en el marco de su campaña sobre la 'enshitification', aunque Myrstad destacó que sí se han dado algunos pasos en Norteamérica.
Instó a más gobiernos a abordar este problema.
"Solo con leer los comentarios en línea sobre el vídeo se percibe un apoyo abrumador a esta causa", señaló Myrstad. "Esto debería generar un verdadero impulso político para que los responsables públicos se decidan a abordar este problema, porque es evidente que despierta un enorme interés".
Euronews Next se puso en contacto con la Comisión para saber si se está tomando alguna medida para combatir la 'enshitification', pero no obtuvo respuesta.