SpaceX rectifica y mantiene a Polonia en la itinerancia europea de Starlink, días antes de que nuevas normas duplicaran las tarifas y reavivaran dudas sobre su fiabilidad como apoyo clave para Ucrania.
En los últimos días, los medios polacos han hervido de críticas tras la decisión de Starlink de excluir a Polonia de la lista de itinerancia internacional, una medida que podría duplicar el precio del servicio para los usuarios polacos a partir del 17 de agosto de 2026.
El canal polaco TVP World informa de que las normas que entran en vigor esta semana encarecerán el servicio para los clientes polacos que utilicen Starlink fuera del país, pasando de unos 42 euros a 107 euros en un plan de itinerancia de 100 GB.
El papel de SpaceX en Ucrania
Desde 2022, SpaceX se ha convertido en un símbolo de innovación, al ayudar a Ucrania a enfrentar la invasión rusa y mostrar a muchos Gobiernos europeos cómo la innovación estadounidense puede resultar útil en tiempos de crisis.
El Gobierno polaco, con la ayuda de la petrolera estatal Orlen, ha apoyado de manera proactiva a Ucrania financiando Starlink, un aspecto que el exministro ucraniano de Asuntos Digitales y posteriormente ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, ha subrayado en varias ocasiones.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, y pese a frecuentes tropiezos políticos, los Gobiernos ucraniano y polaco han trabajado de la mano con SpaceX y con Elon Musk para facilitar el acceso a las fuerzas armadas y a la población civil ucranianas y bloquear el uso ilegal de terminales de Starlink por parte de Rusia.
El papel de SpaceX en el apoyo a Ucrania ha acallado a menudo las críticas a la tecnología estadounidense en la UE, en un momento en que la Unión intenta sustituirla por soluciones tecnológicas propias.
Los riesgos reputacionales para SpaceX
Aunque SpaceX no ha explicado públicamente los motivos por los que excluyó a Polonia de la lista de itinerancia internacional, esta decisión, si no se revoca, puede dañar seriamente la reputación de la empresa en Europa del Este, una región tradicionalmente más receptiva a las innovaciones tecnológicas estadounidenses.
En primer lugar, mientras los Gobiernos europeos invierten en canales de comunicación alternativos para tiempos de crisis y la alternativa europea IRIS2 no se desplegará hasta 2029, los equipos de Starlink son por ahora la primera solución práctica para las administraciones, los ejércitos y la población civil.
En segundo lugar, los Gobiernos europeos debaten actualmente la ley de redes digitales, la Digital Networks Act (DNA), y la Space Act, que podrían centralizar en Bruselas la gestión de las licencias de espectro e introducir nuevas normas y requisitos para los operadores de satélites no europeos.
Si no se cuestionan, ambas normas pueden encarecer y complicar las operaciones de SpaceX en el mercado de la Unión Europea.
Por último, la disputa entre Polonia y SpaceX puede acabar influyendo en el resto del flanco oriental, ya que un mal clima entre el Gobierno polaco y la empresa podría perjudicar su reputación y distanciar a los responsables políticos, además de frenar el desarrollo del mercado entre los usuarios particulares de estos países.
¿Final feliz?
A última hora del jueves, Janusz Cieszynski, exministro polaco de Digitalización, anunció que Starlink había reincorporado a Polonia a la región europea.
Esto permite que los clientes polacos utilicen los servicios de Starlink fuera de su país a un precio razonable, sin encarecer los terminales comprados en Polonia que se utilizan en Ucrania y disipando al mismo tiempo las especulaciones de que la medida anterior iba dirigida contra este país.
Según el profesor adjunto Tomasz Pugacewicz, de la Universidad Jaguelónica de Cracovia, Polonia no figuraba anteriormente en la lista.
Esta información se publicó originalmente en EU Tech Loop (fuente en inglés) y se ha reproducido en Euronews en el marco de un acuerdo de sindicación.