La creciente inestabilidad geopolítica y conflictos como la guerra en Ucrania y las de Oriente Medio hacen cada vez más importante que Europa cuente con una red de satélites propia y reduzca su dependencia exterior.
El intento de la Unión Europea de poner en marcha su propio programa de satélites ha alcanzado un hito importante.
El consorcio SpaceRISE y la Comisión Europea han unido ahora sus fuerzas y han firmado un acuerdo de ejecución para IRIS².
Será el programa estrella de satélites seguros de la UE: ofrecerá servicios de comunicación cifrada y respaldada por los gobiernos para las instituciones europeas, las infraestructuras críticas y los servicios de emergencia. También incorporará capas de defensa protegidas mediante tecnologías cuánticas y rutas de alta fiabilidad.
Esta decisión llega en un momento en que varios sectores dependen de forma significativa de Starlink para servicios como el wifi en los aviones y las operaciones de drones en Ucrania. Contar con un programa de satélites propio podría permitir a la UE beneficiarse de forma considerable y contrarrestar la amplia influencia de Starlink.
El acuerdo reciente suma otros 66 satélites al programa y eleva el número total a 348. De ellos, 330 estarán en órbita terrestre baja (LEO) y 18 en órbita terrestre media (MEO).
Se espera que los primeros lanzamientos del programa comiencen en 2029 de manera progresiva.
Sus principales usuarios serán los gobiernos europeos y actores clave de la vigilancia, las operaciones de defensa y sectores comerciales críticos como el transporte y la energía.
Una red europea de satélites
El aumento de la volatilidad geopolítica y los conflictos en curso, como la guerra entre Rusia y Ucrania y las guerras en Oriente Medio en los últimos años, han hecho que sea crucial para Europa invertir más en soberanía digital y en resiliencia interna.
Por ello, en lugar de tratar de convertirse en otro servicio de banda ancha para consumidores, como el intento de Starlink de competir con redes como T-Mobile y AT&T, IRIS² está concebido para la defensa, los gobiernos, los servicios críticos y los usuarios de seguridad.
Son estos sectores los que mejor pueden ayudar al continente a construir una resiliencia real. Esto resulta especialmente importante en épocas de conflicto o de catástrofes naturales, cuando las antenas de telefonía móvil y los servicios de internet pueden verse afectados y la conectividad por satélite se convierte en la única opción real para comunicarse.
Sin embargo, depender en exceso de Starlink, o de cualquier otra empresa extranjera, también puede generar numerosos problemas geopolíticos y de gobernanza para la UE. Esto es especialmente relevante tras el aumento de las tensiones arancelarias y de otro tipo entre la UE y Estados Unidos en los últimos años, después de la segunda administración Trump.
Los miembros de SpaceRISE, Eutelsat, SES y Hispasat, trabajarán con fabricantes europeos en los satélites y en la infraestructura terrestre de IRIS², mientras que la Agencia Espacial Europea se encargará del desarrollo técnico y la validación.