Los meteorólogos advierten que algunas zonas de Europa entran en temporada de inundaciones repentinas tras un verano abrasador este año.
El abrasador verano de Europa fue un "crudo ejemplo" del cambio climático causado por el ser humano.
Así lo señaló la Comisión Europea en junio, cuando gran parte del continente ya se asaba bajo la tercera ola de calor del año.
Julio y agosto apenas han dado tregua, con episodios de calor extremo que, según los científicos, habrían sido "prácticamente imposibles" sin la quema de combustibles fósiles.
Las temperaturas sofocantes y la escasa lluvia han sumido en la sequía amplias zonas de Europa, creando las condiciones para incendios forestales mortales que arrasaron España, Portugal, Francia, Grecia y Türkiye, quemaron miles de hectáreas y desencadenaron el mayor dispositivo de evacuación desde la Segunda Guerra Mundial.
Pero, con septiembre a la vuelta de la esquina, ¿están por fin a punto de bajar las temperaturas?
El tiempo en Europa en septiembre
Los datos de la plataforma global de predicción meteorológica WFY24 (fuente en inglés) indican que la primera semana de septiembre seguirá siendo cálida en todo el Mediterráneo, con máximas diarias en torno a 35ºC en Roma, 34ºC en Atenas y 33ºC en Madrid.
Son entre seis y ocho grados por encima de la media estacional de principios de septiembre, lo que sugiere que los veranos extremos en Europa empiezan a alargarse.
Sin embargo, el norte de Europa presenta unas condiciones mucho más "frescas e inestables", con máximas de solo 21ºC en Berlín y 20ºC en Londres. Las lluvias intensas y las tormentas ya han roto la ola de calor y han empapado unos suelos muy secos en partes del Reino Unido, Alemania y Francia.
Pero el Mediterráneo registrará el aumento más acusado de las precipitaciones.
"Septiembre y octubre son la época de inundaciones repentinas en el Mediterráneo, el mar está en su momento más cálido del año tras tres meses de calentamiento y llegan los primeros embolsamientos de aire frío en altura", explica a Euronews Earth Ioanna Vergini, fundadora de WFY24.
Este contraste, detalla, da lugar al fenómeno meteorológico destructivo conocido en España como DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), una depresión aislada en altura o 'gota fría'.
"Eso fue lo que provocó las mortales inundaciones de Valencia en octubre de 2024 y los episodios recurrentes de Génova", añade Vergini. "Un verano muy caluroso lo alimenta, porque el mar es el combustible y se pasa todo el verano acumulando energía."
Cada año, las precipitaciones en Valencia pasan de una media de 18 mm en agosto a 47 mm en septiembre. Ocurre lo mismo en Palma, donde suben de 21 mm a 55 mm, y en Palermo, de 15 mm a 42 mm, mientras que en ciudades del norte de Europa como Berlín, Varsovia y Estocolmo suele llover algo menos en septiembre que en agosto. No obstante, estas cifras corresponden a medias climáticas normales y no a un pronóstico del tiempo.
¿Afectará El Niño a Europa este septiembre?
La cobertura mediática sobre el tiempo está dominada estos días por El Niño, que según los expertos podría ser este año el "más intenso desde que hay registros".
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que este fenómeno, que se produce cuando las temperaturas del agua en el Pacífico oriental se vuelven inusualmente altas, sigue "intensificándose de forma constante" y se espera que "domine los patrones climáticos" durante los próximos meses.
Los episodios de El Niño elevan las temperaturas globales y favorecen que se repitan con más frecuencia fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, sus efectos se sienten sobre todo en los trópicos.
La mayor parte de América del Sur, el sur de Estados Unidos, África oriental y Asia central han sufrido un aumento del riesgo de inundaciones durante anteriores episodios de El Niño, mientras que la sequía y el riesgo de incendios forestales se incrementan en zonas de Australia, en el norte de Sudamérica y en algunos países asiáticos como Indonesia.
A pesar de las informaciones que relacionan el verano abrasador de Europa con el episodio de El Niño de este año, los expertos insisten en que la causa es el cambio climático.
"Este verano hemos vivido olas de calor en toda Europa que nos recuerdan los efectos del cambio climático", afirma el profesor Stephen Belcher, director de Ciencia y Tecnología del servicio meteorológico británico Met Office.
"Este fuerte episodio de El Niño nos recuerda que también actúan variaciones naturales del sistema climático, que se suman a las presiones del cambio climático."
En Europa, los efectos de El Niño son mucho más indirectos y tienden a ser menos graves.
Según el Met Office británico, la influencia de El Niño podría empezar a aumentar la probabilidad de un tiempo "más húmedo y tormentoso" en el noroeste de Europa durante el próximo otoño y el inicio del invierno.
La Comisión Europea señala que un episodio de El Niño también podría hacer que las temperaturas otoñales en Europa sean "más altas de lo normal", con un calor que se acumularía de cara a la próxima primavera. Por eso los científicos temen que 2027 esté camino de convertirse en el año más cálido registrado a escala mundial.