A medida que crece el cansancio con las redes sociales, muchos jóvenes de la generación Z se toman un respiro con móviles de tapa y discos de vinilo.
Las redes sociales y el entorno digital han ocupado buena parte de nuestras vidas en los últimos años. Esto ha afectado especialmente a las generaciones más jóvenes, como la generación Z y la generación Alfa, que prácticamente han crecido ya en la era digital.
Horas y horas de pantalla, notificaciones constantes y el creciente miedo a perderse algo (FOMO) han dado lugar a más personas permanentemente conectadas y a más problemas de salud mental, como depresión, ansiedad y una baja autoestima.
El aumento de anuncios y funciones de rastreo, junto con las crecientes preocupaciones por la privacidad y la seguridad de los datos, también ha alimentado el malestar en torno a plataformas populares como Instagram, TikTok y Facebook.
Todo ello ha llevado a un número cada vez mayor de jóvenes de la generación Z a adoptar dispositivos más retro, como móviles de tapa, iPods y cámaras vintage, como forma de hacer un 'detox' digital y tomarse un respiro de las redes sociales.
Por qué la tecnología retro se hace tan popular entre los más jóvenes
Cada vez más integrantes de la generación Z se interesan por la tecnología de principios y mediados de los 2000 como vía de escape frente al flujo constante de notificaciones, la presión y la ansiedad que suele acompañar a la mayoría de plataformas sociales.
Algunos ven dispositivos como los llamados "teléfonos tontos" o móviles básicos como una forma de reducir las horas de uso diario del smartphone y el ruido del algoritmo que genera, ofreciendo una experiencia más lenta y tranquila.
Estos aparatos más simples y de un único propósito generan menos distracciones, ya que carecen de anuncios, rastreo y notificaciones constantes, y permiten centrarse en objetivos más importantes o simplemente estar presentes con amigos y familia. En algunos casos, también implica ser menos localizables.
A menudo, la tecnología retro y física aporta una sensación de propiedad tangible, frente a las suscripciones de streaming sin fin, cuyos términos pueden cambiar o encarecerse sin previo aviso. Ofrece una experiencia táctil, buscada, y una verdadera posesión del contenido, sin riesgo de perder discos por la retirada repentina de licencias digitales.
Para parte de la generación Z, la tecnología retro, como las cámaras vintage y las fotos granuladas, simboliza una mayor autenticidad que los 'feeds' digitales hipercurados y filtrados. Del mismo modo, algunos dispositivos retro se buscan cada vez más por sus diseños y colores singulares, en contraste con la tecnología moderna, cada vez más minimalista.
En otros casos, la tecnología vintage funciona además como un guiño estético o una declaración personal para quienes se sienten atraídos por la cultura de mediados de los 2000.
Qué tecnología retro conquista ahora a la generación Z
Aunque son varios los dispositivos retro que están regresando gracias al interés de la generación Z, algunos se han convertido en especialmente populares.
Cámaras digitales y videocámaras de principios de los 2000
Estas primeras cámaras digitales vuelven a estar de moda, pese a seguir ofreciendo imágenes granuladas, sobresaturadas y con imperfecciones de diseño. Representan una escapada perfecta frente a la fotografía sobreprocesada de los móviles y capturan una estética más cruda.
La generación Z aprecia la gradación de color vintage y el destello agresivo del flash de las cámaras Y2K, además del factor sorpresa que supone no disponer de una previsualización impecable en tiempo real. Las videocámaras de cinta de mano son también todo un éxito para grabar noches de fiesta y festivales con una textura nostálgica muy marcada.
Entre los modelos más populares destacan la serie Canon PowerShot, cuyos dispositivos más antiguos, como la PowerShot ELPH y la gama G, han experimentado un notable repunte impulsado por tendencias virales en redes sociales y por su presencia entre celebridades.
La estilizada y colorida Sony Cyber-shot de bolsillo de mediados de los 2000 sigue valorándose por el aspecto distintivo de su flash integrado retro, mientras que la Nikon Coolpix destaca por su grano cromático y su primitiva ciencia del color.
Teléfonos básicos y móviles de tapa
Los teléfonos sencillos y de uso limitado están viviendo también un gran regreso, sobre todo como segundo dispositivo para los fines de semana y los planes sociales. Muchos usuarios cambian su tarjeta SIM a móviles de tapa vintage para desconectar de forma deliberada.
Estos aparatos limitan de forma eficaz el acceso a notificaciones y aplicaciones que pueden dispersar la atención de los planes sociales, pero mantienen funciones esenciales como las llamadas y los mensajes de texto.
Todo ello ayuda a reducir el tiempo de pantalla y el denominado doomscrolling, el hábito de deslizar sin parar por contenidos negativos, lo que puede repercutir positivamente en la salud mental.
Aunque algunos creen que se trata sobre todo de una moda pasajera guiada por las tendencias, otros piensan que cada vez más personas podrían optar por mantener el smartphone para el día a día y entre semana, y cambiar a teléfonos básicos para sus planes de ocio.
Marcas como Nokia y HMD vuelven a ganar protagonismo, en especial modelos como el Nokia 2660 Flip, apreciado por su batería duradera, su bajo precio y su tamaño cómodo para el bolsillo.
Consolas portátiles y clásicas
Dispositivos como la Nintendo Game Boy y la PlayStation Portable (PSP) son otros aparatos retro que viven un auge. Ofrecen videojuegos sin distracciones, libres de las constantes actualizaciones y microtransacciones que dominan muchas consolas actuales.
Proporcionan un entorno fuera de línea y con poco estrés para quienes siguen disfrutando de juegos completos y plenamente funcionales. Además, eliminan la presión de las clasificaciones en línea, las misiones diarias y las partidas multijugador competitivas.
A diferencia de las bibliotecas digitales modernas ligadas a suscripciones que caducan, una consola portátil dedicada o un cartucho físico se perciben mucho más permanentes y auténticos, y suelen costar bastante menos.
En muchos casos, coleccionar sistemas antiguos como la Game Boy, la PS2 o la SNES se ha convertido en un pasatiempo de moda impulsado por la cultura, valorado también por su durabilidad física a largo plazo.
Auriculares con cable
Los auriculares con cable también están viviendo un repunte, en gran medida por la combinación con las tendencias de moda Y2K, en las que los cables colgando se consideran parte del estilo. La influencia de celebridades y estrellas del pop ha impulsado aún más esta imagen.
También se perciben como más prácticos, ya que no necesitan cargarse y ofrecen sonido continuo, sin retrasos, para ver vídeos, jugar o escuchar música. Además, son mucho más asequibles que muchas opciones inalámbricas de gama alta, y el propio cable hace que sea más difícil que se caigan y se pierdan.
En algunos casos, favorecen hábitos tecnológicos más conscientes, convierten el hecho de escuchar música en una acción deliberada en lugar de un ruido de fondo invisible durante todo el día.
Discos de vinilo y CD
Los discos de vinilo, los CD y los reproductores de casete de estética retro aportan además un ritual físico y divertido a la escucha de música, algo de lo que carecen plataformas de streaming como Spotify. Tocar las portadas, abrir las cajas de los CD y deslizar las cintas en el equipo hace que la música se sienta mucho más real y especial.
En lugar de pasar de canción cada diez segundos, poner un disco entero obliga a escuchar de principio a fin y ofrece una experiencia de escucha más profunda.
Al igual que los teléfonos básicos y las consolas portátiles, estos formatos ofrecen una propiedad real y duradera, algo cada vez más raro, mientras dan un respiro frente al cansancio de pantalla y al ruido digital.
La tecnología antigua con diseños singulares también aporta un toque personal a espacios como los dormitorios y permite mostrar estilos y gustos propios.