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Los recortes en ayuda al desarrollo comprometen 22,6 millones de vidas hasta 2030, según estudio

ARCHIVO - Personal médico del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la Cruz Roja de Sudán del Sur.
ARCHIVO - Personal médico del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la Cruz Roja de Sudán del Sur. Derechos de autor  Copyright 2025 The Associated Press.
Derechos de autor Copyright 2025 The Associated Press.
Por Marta Iraola Iribarren
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Con la continuidad de los recortes en la ayuda internacional, un nuevo estudio prevé que para 2030 morirán 22,6 millones de personas, entre ellas 5,4 millones de niños menores de 5 años.

Unos 22,6 millones de personas morirán de aquí a 2030 en 93 países de renta baja y media si se mantienen los recortes actuales en la ayuda internacional, entre ellas 5,4 millones de niñas y niños menores de 5 años, advierte un nuevo estudio.

A medida que los mayores donantes del mundo siguen recortando miles de millones de dólares en ayuda oficial al desarrollo (AOD), un nuevo estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), financiado por la Fundación Rockefeller, calcula 22,6 millones de muertes adicionales de aquí a 2030 si la tendencia continúa.

El análisis se centra en 93 países afectados por la caída de la financiación que, en conjunto, albergan a 6.300 millones de personas, el 75 por ciento de la población mundial.

Para cuantificar las consecuencias, los investigadores utilizaron datos de dos décadas, de 2002 a 2021, para simular los resultados con distintos escenarios de financiación.

"No queremos aceptar que esto sea la nueva normalidad, no queremos asumir esta situación, esta reducción constante", declaró a Euronews Health Davide Rasella, de ISGlobal y coordinador del estudio.

En 2023, la AOD total alcanzó los 250.300 millones de dólares (212.300 millones de euros), una cifra récord, y Francia, Alemania, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos aportaron en conjunto cerca del 70 % del total.

Todos estos grandes donantes, salvo Japón, redujeron en 2024 su contribución a la AOD por primera vez en tres décadas. En conjunto, la ayuda internacional cayó por primera vez en seis años.

Estados Unidos fue el primer país en desmantelar en 2025 su agencia de cooperación para el desarrollo (USAID). Después se han sucedido los recortes de otros países.

El Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que cada dos años organiza una reposición de recursos para recaudar fondos, vio un fuerte desplome de su financiación, de 15.700 millones de dólares en 2022 a 11.340 millones en 2025. Algunos donantes, como la Unión Europea, aún no han especificado el importe que se comprometerán a aportar.

"La gente va a morir. Si no restablecemos el nivel de financiación, de verdad, van a morir millones de personas. No cabe ninguna duda", añadió Rasella.

Señaló que el siguiente reto será decidir cómo se reparte el dinero que queda.

El estudio, publicado en la revista 'The Lancet', muestra que entre 2002 y 2021 los programas de ayuda oficial al desarrollo contribuyeron a reducir la mortalidad infantil en un 39 %, a prevenir un 70 % de las muertes por VIH/sida y a disminuir en un 56 % los fallecimientos por malaria y por carencias nutricionales.

Dos escenarios, malo y peor

El equipo de investigación proyectó dos escenarios distintos para analizar cómo las tendencias de recorte de la financiación podrían afectar a la salud y al desarrollo globales de aquí a 2030.

En el escenario de desfinanciación moderada, que contempla una reducción del 10,6 % (la media de los recortes de los dos últimos años), estos recortes podrían provocar 9,4 millones de muertes evitables, entre ellas 2,5 millones de niñas y niños menores de 5 años.

En el segundo escenario, con una desfinanciación grave, en el que los recortes siguen agravándose, podrían causar más de 22,6 millones de muertes adicionales, incluidas 5,4 millones entre menores de 5 años.

"Al menos tres de cada cuatro personas del planeta viven en países donde se podrían revertir dos décadas de avances en desarrollo, donde los progresos frente a las enfermedades desaparecerían y donde podrían producirse pérdidas de vidas evitables", señalaron los investigadores.

Los autores subrayan que estas proyecciones no son predicciones precisas de la mortalidad en 2030, sino comparaciones relativas entre trayectorias de financiación, concebidas para aislar el impacto de los cambios en la AOD.

Más allá de salvar vidas

Los recortes de financiación no solo afectan a la prestación de la atención sanitaria, también limitan el número de médicos sobre el terreno y el intercambio de información entre países.

Los investigadores sostienen que muchos de los beneficios de la AOD llegan a través de canales menos visibles. Hay numerosos aspectos que tener en cuenta, como la vigilancia epidemiológica y la preparación frente a epidemias y a impactos relacionados con el clima.

"El estudio demuestra que una parte de la razón por la que hacemos esto, esta ayuda internacional, es que salva vidas a una escala increíble para el dinero que se invierte", declaró a Euronews Health Eric Pelofsky, vicepresidente de recuperación económica global de la Fundación Rockefeller.

Pero añadió que invertir en desarrollo genera estabilidad y prosperidad de las que puede beneficiarse todo el mundo.

Según Pelofsky, gran parte del problema reside en cómo se presenta la ayuda exterior en la política interna, a menudo como un dilema entre gastar dentro del país y destinar fondos a cuestiones que se perciben como alejadas del interés nacional.

"La realidad es que gastar dinero en el exterior suele estar pensado bien para proteger a la población del propio país, bien para impulsar una economía mundial o una estabilidad global que resultan valiosas para esa misma población", añadió.

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