El mayor uso de técnicas avanzadas ha reducido las derivaciones de niños al extranjero, abarata el tratamiento y traslada la presión a la sanidad nacional, abriendo dudas sobre formación, financiación y sostenibilidad a largo plazo ante el aumento de la demanda.
Uzbekistán amplió en 2025 el uso de tecnologías médicas avanzadas en todo su sistema sanitario, según datos difundidos por las autoridades nacionales de salud. La inteligencia artificial (IA) se aplicaba en 43 tipos de procedimientos médicos hasta noviembre, mientras que se introdujeron 179 nuevos métodos diagnósticos y 199 técnicas terapéuticas en centros médicos especializados.
A escala regional, los centros realizaban 379 tipos de intervenciones quirúrgicas raras y complejas, según las autoridades sanitarias.
La mayor disponibilidad de procedimientos avanzados incrementa la capacidad del país para tratar en el propio territorio patologías pediátricas complejas y reduce la necesidad de enviar a los niños al extranjero para recibir atención especializada.
Según Bakhtiyorjon Umarov, director del Centro Médico Nacional Infantil, el centro se creó para concentrar los servicios pediátricos de alta complejidad en un único lugar. Además de médicos y personal de enfermería, cuenta con especialistas técnicos encargados de manejar y mantener equipos médicos complejos.
La institución ha obtenido la acreditación internacional de un organismo certificador con sede en Estados Unidos tras ser evaluada con arreglo a unos 1.200 estándares clínicos y operativos. Forma parte de un grupo de alrededor de 1.000 centros médicos en todo el mundo que cuentan con esta acreditación y es el primer centro pediátrico monográfico que la consigue.
En el centro ya se han realizado diversos procedimientos de alta complejidad, entre ellos trasplantes de médula ósea y de hígado, trasplantes renales por vía laparoscópica y aislamiento de células madre a partir de sangre periférica.
Umarov señaló que equipos multidisciplinares formados por cirujanos, anestesistas, intensivistas, enfermeras y personal de laboratorio completaron programas de formación en Rusia, Bielorrusia, Türkiye, China y Corea del Sur antes de la puesta en marcha de varios de estos procedimientos avanzados.
Trasplantes y atención oncológica
Por primera vez en Uzbekistán se ha practicado un trasplante hepático pediátrico a un bebé de 7 meses con un donante vivo. Se trasplantaron dos segmentos hepáticos de la madre del niño y la evolución posoperatoria tanto de la donante como del receptor se describió como estable.
Antes, los niños con enfermedades hepáticas congénitas, incluidas malformaciones de la vía biliar, eran derivados al extranjero para el trasplante. Incluso cuando había un donante vivo disponible, el tratamiento fuera del país solía costar más de 50.000$. Estas intervenciones ya se realizan dentro de Uzbekistán.
También se ha incorporado el trasplante de médula ósea como opción terapéutica para niños con enfermedades hematológicas y oncológicas.
"Este método se emplea cuando las terapias convencionales resultan insuficientes y permite sustituir células hematopoyéticas malignas o dañadas por células madre sanas", explicó Umarov.
En torno a 40 trasplantes de médula ósea se han realizado ya en el Centro Médico Nacional Infantil. En los casos en que los donantes emparentados no eran compatibles, se recurrió al trasplante haploidéntico de células madre con donantes no relacionados. Procedimientos similares en el extranjero suelen costar entre 100.000$ y 250.000$.
"De acuerdo con la política sanitaria nacional, la atención médica para menores de 18 años, incluidos los procedimientos quirúrgicos de alta tecnología, se financia con fondos estatales", añadió Umarov.
Neurocirugía y cuidados neonatales
En el Centro Científico y Práctico Republicano Especializado en Neurocirugía se han incorporado sistemas de asistencia robótica y de navegación para determinadas intervenciones, como cirugías de tumores cerebrales profundos y de epilepsia farmacorresistente.
En un caso documentado, un bebé de 6 meses con crisis que no respondían a la medicación fue operado con ayuda robótica. Los cirujanos localizaron y extirparon el foco epileptógeno y el seguimiento posoperatorio mostró la desaparición de las convulsiones.
Por otra parte, unas gemelas siamesas nacidas de forma prematura entre las semanas 33 y 34 fueron separadas en una operación de urgencia en la sucursal regional de Tashkent del Centro Republicano Especializado de Salud Maternoinfantil, en Chirchik. La intervención se llevó a cabo unas nueve horas después del nacimiento por especialistas locales.
Las gemelas compartían segmentos del intestino y de la vejiga urinaria, lo que aumentaba la complejidad de la operación.
Según el profesor Bakhtiyor Ergashev, director del Centro de Cirugía Neonatal del Centro Perinatal Republicano, la operación fue especialmente compleja por la prematuridad de las niñas y la existencia de órganos internos compartidos. Explicó que la intervención exigió un alto grado de precisión, sobre todo después de que, tras el nacimiento, se produjera la rotura del tejido conectivo, lo que provocó la salida de líquido de la cavidad abdominal.
Operaciones similares ya se habían realizado en Uzbekistán en dos ocasiones, una con participación de especialistas extranjeros y otra en pacientes procedentes del extranjero, indicó Ergashev.