La soberanía sanitaria de Europa está bajo presión. Expertos de industria, instituciones y sociedad civil debatirán si la UE puede afrontarlos en la Euronews Health Summit del 17 de marzo.
"La seguridad sanitaria es seguridad nacional", dijo a los embajadores en Bruselas a comienzos de este año Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Las recientes tensiones geopolíticas han sometido a una fuerte presión los sistemas sanitarios europeos y las cadenas de suministro farmacéuticas.
La pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania y los últimos giros políticos de socios internacionales como Estados Unidos han sacudido el panorama sanitario de la Unión Europea.
En los últimos años, el bloque se ha enfrentado a interrupciones en las cadenas de suministro, escasez de medicamentos y de personal, amenazas arancelarias y fuga de cerebros en un contexto de población envejecida y sistemas sanitarios desbordados.
El panorama sanitario mundial también se ha resentido. La decisión de Estados Unidos de retirarse de la Organización Mundial de la Salud y suspender toda su ayuda exterior humanitaria y al desarrollo ha dejado un vacío significativo y ha abierto la puerta a nuevos actores y dinámicas.
¿Está la Unión Europea preparada para mantener su posición como líder en salud global y garantizar tanto la competitividad como la estabilidad dentro de sus propias fronteras?
¿Cuáles son los principales desafíos?
El sector farmacéutico y biotecnológico europeo es un pilar mundial del comercio y la investigación. Sin la industria farmacéutica, la balanza comercial de la UE pasaría de un superávit de 147.000 millones de euros a un déficit de 47.000 millones, según la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA).
El sector invierte unos 55.000 millones de euros al año en investigación y desarrollo (I+D) y genera alrededor de 320.000 millones en exportaciones, lo que lo convierte en el mayor contribuyente individual al superávit comercial de la UE, según la EFPIA.
Sin embargo, análisis recientes muestran que Europa está perdiendo terreno.
En las dos últimas décadas, la región ha perdido en torno al 25 % de su cuota mundial de inversión en I+D. Entre 2010 y 2022, la I+D farmacéutica en la UE creció un 4,4 % anual, frente al 5,5 % en Estados Unidos y al 20,7 % en China.
El informe Draghi identificó los productos farmacéuticos y la biotecnología como uno de los diez sectores estratégicos en los que Europa debe invertir y recuperar competitividad.
¿Qué está haciendo la UE?
La Unión Europea ha respondido con múltiples iniciativas legislativas y regulatorias, entre ellas:
La Ley de Biotecnología de la UE, que pretende crear un marco que ayude a que la biotecnología llegue antes al mercado y mejore así la competitividad del bloque.
En paralelo, la renovación de la legislación farmacéutica de la UE actualiza dos décadas de normas sobre medicamentos. El nuevo marco amplía los periodos de protección regulatoria para incentivar a las empresas a producir y comercializar en Europa.
Por último, la Ley de Medicamentos Críticos busca garantizar el suministro de medicamentos esenciales y reducir las dependencias.
Si los instrumentos de la UE serán suficientes estará en el centro del debate en el 'Euronews Health' Summit el 17 de marzo, donde expertos del sector sanitario procedentes de la industria, las instituciones públicas, los centros de investigación y la sociedad civil analizarán el camino de Europa hacia la soberanía médica.