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¿Existe el hantavirus persistente? Así es la vida tras la infección

Una mujer permanece en la cama de un hospital y mira hacia la luz del exterior. Tras una infección por hantavirus, muchos siguen con secuelas físicas y mentales duraderas.
Una mujer permanece en una cama de hospital y mira hacia la luz. Tras una infección por hantavirus, muchos sufren secuelas físicas y mentales. Derechos de autor  Canva
Derechos de autor Canva
Por Alexandra Leistner
Publicado Ultima actualización
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Sobrevivir a la enfermedad no significa una recuperación completa. Muchos pacientes siguen arrastrando secuelas físicas y psicológicas a largo plazo.

Dos factores principales alimentan el temor en torno al hantavirus, incluidos los casos recientes entre pasajeros de cruceros, un largo periodo de incubación de hasta ocho semanas y la ausencia de cualquier tratamiento antiviral o vacuna autorizados.

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Cuando la infección por el virus Andes evoluciona a un síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una enfermedad respiratoria grave con una mortalidad de hasta el 50%, el acceso temprano a cuidados intensivos resulta crucial para la supervivencia.

El virus Andes no es nuevo. La investigación lleva tiempo describiendo dónde circula, cómo se propaga y cómo causa la enfermedad. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que no hay pruebas de que pueda convertirse en otra pandemia de COVID-19.

¿Existe algo parecido al hantavirus persistente?

Pero la pandemia de COVID-19 ha cambiado la forma en que los científicos piensan sobre las enfermedades infecciosas, no solo en términos de infección aguda, sino también de lo que ocurre después.

En este contexto, los investigadores han empezado a plantearse si puede haber efectos a más largo plazo de la infección por el virus Andes, similares a los observados con la Long COVID tras la infección por el SARS-CoV-2.

En la Pontificia Universidad Católica de Chile, los investigadores hicieron un seguimiento de 21 supervivientes entre tres y seis meses tras recibir el alta hospitalaria. Se clasificó a los pacientes según la gravedad de la enfermedad y si habían necesitado oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), un tratamiento de soporte vital intensivo que se utiliza cuando fallan el corazón y los pulmones, para evaluar la recuperación a largo plazo, los síntomas y la calidad de vida.

Ningún superviviente se recupera por completo entre los 3 y los 6 meses

Los resultados fueron llamativos. Todos los supervivientes seguían presentando síntomas meses después de salir del hospital. En total, los 21 pacientes declararon al menos un síntoma persistente entre tres y seis meses después de la infección por síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH).

Más del 60% afirmó no haberse recuperado por completo y la carga global de síntomas era elevada, con una media de entre 11 y 12 síntomas por paciente. Solo los casos más graves, incluidos los pacientes que habían necesitado ECMO, recibieron atención de rehabilitación, como fisioterapia o apoyo a la recuperación. Entre los supervivientes menos graves, apenas en torno al 30% contó con este tipo de seguimiento tras el alta.

Fatiga, problemas motores, caída del cabello, insomnio, ansiedad…

Aunque solo el grupo de casos graves informó de problemas de movimiento o motores y palpitaciones, tanto los supervivientes graves como los menos graves describieron una combinación de síntomas físicos y problemas psicológicos o neurológicos. Ambos grupos señalaron que su calidad de vida se había reducido tras la enfermedad.

Los problemas más frecuentes no eran solo físicos, sino también neurológicos y psicológicos. Fatiga, problemas motores, caída del cabello, insomnio, ansiedad, fallos de memoria, pesadillas y alteraciones sensoriales eran frecuentes. Los pacientes que no habían necesitado ECMO también presentaban síntomas prolongados, lo que sugiere que es la propia enfermedad la que condiciona una recuperación larga, y no solo el paso por cuidados intensivos.

Muchos supervivientes empezaron a automedicarse para sobrellevar los síntomas persistentes, sobre todo con analgésicos, somníferos y vitaminas. Esto fue especialmente frecuente entre los supervivientes que no habían necesitado ECMO y llegó incluso al 100% entre quienes habían sido clasificados con síndrome cardiopulmonar por hantavirus leve.

Un largo regreso a la vida cotidiana

Muchos supervivientes tuvieron dificultades para retomar su vida normal. Casi uno de cada cinco aún no había vuelto al trabajo o a los estudios seis meses después. Entre quienes sí regresaron, la recuperación llevó por lo general unos tres meses y medio. Muchos notificaron un rendimiento menor al reincorporarse.

El tiempo de recuperación fue similar independientemente de la gravedad de la enfermedad o de si los pacientes habían necesitado oxigenación por membrana extracorpórea. El 45,5% de los pacientes del grupo con ECMO se sintió estigmatizado en el trabajo o en la escuela, asociado al miedo a un supuesto "contagio por roedores".

Qué debe cambiar

La capacidad de generalizar estos resultados es limitada debido al tamaño relativamente reducido de la muestra.

No obstante, los resultados sugieren que la recuperación del hantavirus no es solo física. Los supervivientes también describieron aislamiento social, estigma en el trabajo o en la escuela y una gran dependencia de la automedicación para manejar los síntomas persistentes.

Los autores sostienen que mantener con vida a los pacientes en la fase aguda no basta. También hacen falta una mejor atención multidisciplinar a largo plazo tras el alta y un mayor apoyo y comprensión sociales para ayudar a los supervivientes a reconstruir plenamente su vida.

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