A medida que los veranos son cada vez más largos y calurosos, los expertos en salud advierten de que el aumento de las temperaturas crea condiciones óptimas para la propagación de enfermedades infecciosas en toda Europa.
El riesgo de enfermedades infecciosas aumenta con veranos cada vez más largos y cálidos en toda Europa, ha advertido el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC).
La estrecha cooperación entre fronteras y sectores es ahora vital para prever, prevenir y responder de forma eficaz a estas amenazas.
"Aunque las actuales olas de calor acaparan titulares, son las temperaturas continuamente más altas durante periodos cada vez más prolongados las que crean las condiciones para que muchas infecciones se propaguen", señaló el organismo en un comunicado.
A medida que el cambio climático amplía el abanico de amenazas para la salud pública, añadió el ECDC, aumenta la necesidad de una colaboración estratégica a largo plazo entre los ámbitos humano, ambiental y animal.
El ECDC vigila especialmente cuatro áreas:
Enfermedades transmitidas por los alimentos
Estas figuran entre las dolencias veraniegas más frecuentes, ya que el aumento de las temperaturas acelera el crecimiento de bacterias en los alimentos, advirtió la agencia.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tiempo caluroso y húmedo crea condiciones ideales para que los gérmenes se multipliquen rápidamente, lo que vuelve los alimentos peligrosos, a menudo sin cambios evidentes en su aspecto, sabor u olor.
Las buenas prácticas de higiene ayudan a reducir el riesgo, como lavar frutas y verduras antes de consumirlas, mantener separados los alimentos crudos y cocinados, cocinar bien los alimentos y conservarlos a temperaturas seguras.
Mosquitos
Las enfermedades transmitidas por mosquitos son cada vez más comunes en Europa, ya que temporadas cálidas y húmedas más largas permiten que mosquitos invasores prosperen en regiones donde antes eran poco frecuentes o estaban completamente ausentes.
Enfermedades como el dengue, el chikungunya y el virus del Nilo Occidental se están convirtiendo en una preocupación creciente para la salud pública en la región.
La temporada de transmisión del Nilo Occidental suele ir desde finales de primavera hasta otoño, con un pico entre julio y septiembre, y este año se han notificado casos en Grecia, Italia, Macedonia del Norte, Rumanía y España, según la OMS.
Los repelentes de insectos, la ropa protectora y las medidas dentro de casa, como colocar mosquiteras en las ventanas, usar aire acondicionado o redes antimosquitos, ofrecen una buena protección, señaló el ECDC.
La población también debe asegurarse de que no se acumule agua alrededor de sus viviendas o en sus jardines, ya que el agua estancada favorece la reproducción de mosquitos.
Enfermedades transmitidas por garrapatas
Las garrapatas son otro insecto comúnmente asociado al verano, presentes en toda Europa.
Las garrapatas no causan enfermedad por sí mismas, pero las que están infectadas pueden transmitir virus o bacterias a través de sus picaduras y provocar dolencias como la encefalitis transmitida por garrapatas y la enfermedad de Lyme, que pueden derivar en complicaciones de salud a largo plazo.
La vacunación es también uno de los medios más eficaces para prevenir la encefalitis transmitida por garrapatas, de la que en la región europea se notifican una media de 3.000 casos cada año.
El ECDC recomienda llevar mangas largas y pantalones largos al hacer senderismo o pasar tiempo en parques, así como revisar el cuerpo para detectar garrapatas y retirarlas después de haber estado al aire libre.
Vibriosis
Vibrio es un género de bacterias acuáticas que prospera en aguas templadas y cálidas con salinidad moderada.
Estas bacterias pueden causar vibriosis en personas que se bañan en aguas contaminadas o consumen marisco contaminado.
Aunque las infecciones por Vibrio siguen siendo relativamente poco frecuentes en Europa, varios países del norte que bordean el mar Báltico han registrado aumentos en los últimos años, indicó el ECDC.
Según la agencia, esto se ha observado especialmente durante veranos con olas de calor prolongadas y temperaturas del agua más altas. Entre las recomendaciones figuran evitar bañarse con cortes abiertos, arañazos o piercings recientes y asegurarse de que el marisco procedente de estas zonas esté bien cocinado, lo que ayuda a reducir la probabilidad de infección.
El ECDC sigue la propagación de estas bacterias mediante un mapa interactivo, actualizado a diario con un pronóstico a cinco días.