La tendencia de viajes 'calmcation' apuesta por pasar tiempo en la naturaleza, desconectar de lo digital y practicar actividades de bienestar.
Las llamadas «calmcations», unas vacaciones pensadas para desconectar, se han puesto muy de moda en los últimos tiempos, ya que muchos viajeros prefieren centrarse en descansar y recargar pilas en lugar de embarcarse en viajes repletos de actividades o jornadas maratonianas de visitas.
Esta tendencia apuesta por pasar más tiempo en la naturaleza, desconectar de las pantallas y participar en actividades de bienestar como el yoga o los baños en aguas naturales.
Si vas a pasar el verano en la ciudad, puede parecer un tipo de vacaciones difícil de organizar. Pero disfrutar de una calmcation urbana es más sencillo de lo que crees.
Escaparse a la naturaleza sin salir de la ciudad
La conexión con la naturaleza es fundamental en una calmcation. El aire fresco y las zonas verdes aportan numerosos beneficios para la salud, desde reducir el estrés y bajar la presión arterial hasta mejorar el estado de ánimo.
En las grandes ciudades abundan los parques y algunos conservan incluso un punto salvaje. En Edimburgo, por ejemplo, puedes subir a paso ligero hasta Arthur's Seat y, en ciertos tramos, olvidarte por completo de que estás rodeado de ciudad.
En París, la Petite Ceinture es una línea de ferrocarril renaturalizada que hace que te sientas en pleno campo pese a estar junto a la circunvalación de la capital. Los corredores verdes repartidos por la ciudad incluyen senderos naturales, granjas urbanas y abundante fauna.
Londres puede ser una metrópolis enorme, pero alberga decenas de parques. Richmond Park se extiende por unos 2.500 acres y cuenta con bosquecillos de árboles centenarios, amplias praderas y manadas de ciervos en libertad.
Abrazar el ritmo pausado
Conviene evitar los planes urbanos habituales, como las calles comerciales abarrotadas o los grandes reclamos turísticos, y buscar alternativas más tranquilas.
Las cafeterías en zonas tranquilas son lugares propicios para dedicar tiempo a la lectura, escribir un diario o escuchar música, especialmente si quieres desconectar de lo digital.
Son una buena opción las cafeterías situadas en parques, como la Serra dei Giardini de Venecia, dentro de un invernadero del siglo XIX, o Das Café in der Gartenakademie en el jardín botánico de Berlín.
Para ir de compras o hacer la compra del día, es mejor elegir tiendas independientes en barrios con vida de comunidad que acudir a supermercados y grandes zonas comerciales. Algunos ejemplos son el Oltrarno de Florencia, literalmente al otro lado del río Arno, o el barrio barcelonés de Poblenou, un antiguo distrito industrial junto al mar reconvertido en zona de ocio y vivienda.
Buscar propuestas de bienestar urbano
El sector del bienestar ha crecido con fuerza en los últimos años y no solo en hoteles de lujo o balnearios exclusivos. Hoy es fácil encontrar centros deportivos de barrio que han incorporado saunas o clases de yoga y, en muchos destinos europeos, estos tratamientos y prácticas forman ya parte de la rutina cotidiana.
El año pasado abrió en Milán Terme de Montel, el mayor parque termal urbano de Italia. Instalado en unas antiguas caballerizas, dispone de diez piscinas interiores y exteriores, cuatro saunas y 10.000 m² de patios y zonas verdes.
Tampere, en Finlandia, se considera la capital mundial de la sauna, con más de 50 saunas públicas, incluidas opciones de humo y a orillas de los lagos. Oslo, en Noruega, es conocida por sus saunas junto al puerto, como Sørengas Badstue, mientras que en Estambul conviene reservar tiempo para alguno de sus numerosos hammams, donde se ofrecen intensos exfoliantes corporales y masajes.
En cuanto a los baños de agua fría, en Londres puedes sumergirte en alguna de sus numerosas piscinas al aire libre, como Brockwell Lido, Parliament Hill Lido o los estanques de Hampstead Heath. En Múnich es posible darse un chapuzón en el río Isar y, en Zúrich, hay muchos puntos habilitados para bañarse en el lago, entre ellos Seebad Enge.