La mayor aerolínea europea de bajo coste está siendo investigada por exigir a las familias con niños pequeños pagar por reservar asiento. Los reguladores británicos analizarán si estos recargos son abusivos y vulneran las normas contra los cargos ocultos.
Ryanair, la mayor aerolínea de bajo coste de Europa, afronta un nuevo quebradero de cabeza después de que los reguladores de la competencia hayan abierto una investigación sobre los cargos que pagan las familias para sentarse juntas.
La pesquisa analizará si estas controvertidas tasas por asignación de asiento penalizan de forma injusta a padres e hijos.
La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA, por sus siglas en inglés) afirma que las condiciones generales de Ryanair exigen que al menos un progenitor se siente junto a su hijo, también en el caso de menores con discapacidad, y les cobra por ello una media de unas ocho libras (9,25€) por vuelo.
El organismo supervisor estudia si esta política es injusta a la luz de la normativa de protección de los consumidores y sostiene que la aerolínea irlandesa es la única aerolínea de tamaño significativo que opera desde el Reino Unido que impone este recargo.
En su respuesta, Ryanair calificó la investigación de "infundada" y afirmó que se encargará de "desmentir estas falsas acusaciones de la CMA".
La compañía sostiene que no cobra ningún recargo para que los menores se sienten junto a su progenitor o adulto acompañante, pero que padres y tutores sí tienen que pagar una tasa de reserva para sentarse a su lado.
Según las normas de Ryanair, al menos un padre, madre o tutor debe sentarse con los niños de entre dos y 11 años, lo que obliga a las familias a comprar un "asiento familiar obligatorio" tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta.
Los asientos reservados cuestan entre 4,50€ y 13,50€ (entre cuatro y 12 libras), aunque la tasa suele rondar las ocho libras por trayecto. La CMA indica que la política se aplica en la mayoría de las rutas de Ryanair desde el Reino Unido. A diferencia de las familias que viajan con niños pequeños, el resto de pasajeros puede prescindir por completo de la reserva de asiento.
¿Un recargo "injusto"?
La CMA investiga si esta práctica se ajusta a la legislación de consumo y analiza en concreto si sus cláusulas contractuales son "injustas" o si sitúan a los clientes en una desventaja injusta.
Se aplicará una prueba de equidad que determinará si los derechos y obligaciones previstos en el contrato están demasiado inclinados a favor de la empresa y en detrimento del consumidor.
Si se considera que son injustas, estas cláusulas no serán jurídicamente vinculantes para los clientes, y la CMA está facultada para emprender acciones para impedir que las empresas las utilicen.
Como parte de la investigación, el organismo también examinará si la tasa obligatoria por asiento familiar forma parte del llamado "drip pricing" o recargos por goteo, cuando se muestra al cliente un precio inicial y luego se le añaden comisiones ineludibles.
Esta práctica se prohibió en 2024.
"Nuestra investigación estudiará el enfoque de Ryanair respecto a las reservas de asiento para familias y cómo se presenta el coste a los consumidores, para determinar si cumple la legislación de consumo", declaró Hayley Fletcher, directora de protección de los consumidores de la CMA.
"Durante el último año hemos instado a las empresas a asegurarse de que muestran a sus clientes el precio total desde el principio, quienes no lo hagan se enfrentan a la posibilidad muy real de que la CMA actúe".
En respuesta, Ryanair aseguró que su política de asientos familiares "cumple plenamente todas las leyes y normativas aplicables y ahorra dinero a las familias cuando viajan con la aerolínea de tarifas más bajas del Reino Unido".
Añadió que "como todos los adultos que seleccionan un asiento reservado, los adultos que viajan con niños pagan una tasa por un único asiento reservado, pero pueden elegir sin coste adicional asientos reservados contiguos para hasta cuatro niños incluidos en la misma reserva".
La aerolínea arremetió a continuación contra el Gobierno británico y aseguró: "Esta falsa investigación de la CMA es un intento fallido del gobierno de Starmer de fingir que se preocupa por los consumidores, cuando no ha sido capaz de abolir el impuesto sobre los pasajeros aéreos (APD), lo que permitiría de inmediato tarifas más bajas para todos los consumidores y un mayor crecimiento para la aviación, el turismo y el conjunto de la economía del Reino Unido".
La CMA señala que su investigación se encuentra en una fase temprana y que aún no ha llegado a ninguna conclusión sobre si Ryanair ha infringido alguna ley. Explica que la investigación pretende proteger a los consumidores más vulnerables y aliviar las presiones derivadas del aumento del coste de la vida.