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Caballos, tradición y una nueva generación de jinetes

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Caballos, tradición y una nueva generación de jinetes
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Por Rushanabonu Aliakbarova
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Jugadores de polo, criadores y jóvenes jinetes mantienen vivas tradiciones ecuestres centenarias y al mismo tiempo abren nuevas vías en el deporte y la educación.

Los caballos han desempeñado un papel central en la vida de Asia Central durante siglos. Transportaron a los comerciantes por la Ruta de la Seda, acompañaron a los ejércitos a través de vastos territorios y ayudaron a las comunidades a adaptarse a paisajes exigentes. Hoy los caballos siguen formando parte de la vida cotidiana, ya no como una necesidad, sino como un vínculo con el patrimonio, el deporte y la identidad cultural.

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En todo Uzbekistán, escuelas de equitación, centros de cría y clubes de polo están acercando a una nueva generación a las tradiciones ecuestres, al tiempo que contribuyen a preservar algunas de las razas equinas más importantes del país.

Uno de los ejemplos más claros de este renacimiento se encuentra en el polo. Aunque hoy se practica de forma profesional en todo el mundo, sus raíces en la región se remontan a siglos atrás.

Conocido históricamente como Chovgan, el polo fue en su día un juego de gobernantes y guerreros en toda Asia Central. Según Aziz Rustambayev, presidente de la Federación de Polo, el juego se extendió por la región mucho antes de evolucionar hacia el deporte moderno que conocemos hoy.

"En Uzbekistán el polo forma parte de nuestro patrimonio histórico", afirma.

La Federación de Polo se creó en 2020 y desde entonces se ha centrado en ampliar el acceso a este deporte. Se han abierto escuelas de equitación en todas las regiones del país, que ofrecen a los jóvenes la oportunidad de aprender habilidades ecuestres y descubrir el polo.

Actualmente compiten en todo el país ocho equipos de polo, entre ellos equipos femeninos. A lo largo del año se celebran campeonatos nacionales, mientras que los nuevos acuerdos internacionales están abriendo oportunidades para que los jugadores locales compitan en el extranjero.

Entre quienes están ayudando a perfilar el futuro de este deporte se encuentra la amazona de la selección nacional Shahnoza Sharipova. Ella fue una de las mujeres que contribuyó a crear equipos femeninos de polo específicos, después de haberse entrenado anteriormente junto a jugadores masculinos.

Para Sharipova el éxito en el polo comienza con comprender al propio caballo.

"La mejor manera de crear un vínculo con un caballo es ofrecerle una zanahoria o una manzana y acariciar suavemente su cuello", explica. "Los caballos recuerdan a las personas. Si tratas bien a un caballo, nunca te tratará mal".

Su experiencia refleja una filosofía más amplia compartida en toda la comunidad ecuestre, en la que la equitación se concibe no solo como un deporte, sino también como una alianza entre jinete y animal.

Mientras el polo representa una de las caras de la escena ecuestre moderna del país, la cría de caballos sigue siendo igual de importante.

En Surkhandarya, la Escuela de Maestría Ecuestre Qora Bayir trabaja para preservar y promover una de las razas equinas más conocidas del país. Creada bajo la órbita de la Guardia Nacional en 2021, la institución combina programas de cría con formación de jinetes y educación ecuestre.

La escuela se centra en aumentar la población de caballos Qora Bayir y en prepararlos para disciplinas como el polo, el ulak-kupkari, el tent pegging y los saltos de obstáculos.

Según el subdirector Akmal Shermatov, esta raza tiene una larga historia en la región y se valora por su capacidad de adaptación y su resistencia.

"El caballo Qora Bayir tiene profundas raíces históricas en Asia Central", señala. "Es muy adaptable, excepcionalmente resistente y capaz de prosperar en una amplia variedad de entornos".

A diferencia de algunas razas europeas de mayor tamaño, los caballos Qora Bayir son conocidos por su capacidad para desplazarse por montañas, desiertos, ríos y llanuras abiertas, adaptándose a diferentes climas.

La escuela comenzó con unos 30 caballos y en los últimos años ha ampliado de forma significativa su programa de cría. Hoy centenares de jóvenes se entrenan allí bajo la supervisión de instructores, jinetes y veterinarios con experiencia.

Entre ellos está Sharifakhon Ibragimova, que descubrió la equitación hace solo un año.

"Me siento muy cómoda y segura cuando participo en este deporte", señala. "Me gustaría seguir practicándolo en el futuro y competir en grandes eventos".

Sus ambiciones reflejan el creciente interés por la equitación entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a medida que se ponen en marcha nuevas instalaciones y programas de formación.

Ese entusiasmo también es visible en Karakalpakistán, donde las tradiciones ecuestres siguen estrechamente vinculadas a la cultura local y a la vida cotidiana.

En la Escuela Ecuestre de la República de Karakalpakistán, alrededor de 70 niños se entrenan en disciplinas que van desde las carreras de caballos y el polo hasta el ulak-kupkari, el tent pegging y la lucha a caballo.

La escuela alberga varias razas, entre ellas caballos Akhal Teke, caballos de sangre templada europeos y caballos Qora Bayir. Participan tanto chicos como chicas y los alumnos compiten regularmente en torneos regionales y nacionales.

El director Renat Joldashev asegura que los caballos siempre han formado parte de la vida en la región.

"Nuestros antepasados montaban a caballo, cazaban a caballo y practicaban ulak-kupkari", explica. "Hoy nuestros jóvenes mantienen estas tradiciones a través de los deportes ecuestres, preservando nuestra cultura y nuestras costumbres".

Para muchos alumnos aprender a montar va más allá de dominar un deporte, también es una introducción a la responsabilidad y al cuidado.

El joven jinete Zarafiddin Zaitov cree que la primera lección consiste en aprender a ganarse la confianza de un caballo.

"Hay que mostrar cariño al caballo, alimentarlo, acariciarlo y generar confianza", afirma. "Solo entonces deberías montarlo".

Esta idea se repite entre jinetes, entrenadores y criadores de todo el país. Ya sea preparando caballos para competir, preservando razas históricas o enseñando a los niños a montar por primera vez, la relación entre seres humanos y caballos sigue siendo fundamental.

Hoy los caballos desempeñan muchos papeles distintos. Son atletas, compañeros, animales de trabajo y símbolos culturales. Vinculan las aspiraciones deportivas modernas con siglos de historia y ayudan a preservar tradiciones que siguen dando forma a comunidades en todo el país.

A medida que crece el interés por los deportes ecuestres y se intensifican los esfuerzos por proteger las razas históricas, la cultura del caballo encuentra una nueva relevancia para una nueva generación. Puede que los paisajes hayan cambiado, pero el vínculo entre caballo y jinete sigue siendo extraordinariamente fuerte.

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