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Gstaad vs. St. Moritz: ¿Cuál es el mejor destino de Suiza para esquiar este invierno?

Gstaad (izquierda) y St. Moritz (derecha) son dos destinos alpinos muy populares
Gstaad (izquierda) y St. Moritz (derecha) son dos destinos alpinos muy populares Derechos de autor  Alev Takil/Unsplash and Sepp Rutz/Unsplash
Derechos de autor Alev Takil/Unsplash and Sepp Rutz/Unsplash
Por Fakhriya M. Suleiman
Publicado última actualización
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Tanto si le apasiona esquiar como si valora más el après-ski, esto es lo que debe saber antes de elegir una estancia alpina en St. Moritz o Gstaad.

Pocos destinos encarnan las escapadas alpinas como Suiza. Pero a la hora de elegir dónde pasar unas vacaciones de invierno, hay dos nombres que acaparan especialmente la atención de los viajeros: Gstaad y St. Moritz.

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Ambos prometen paisajes de cumbres nevadas, esquí de primer nivel, hoteles de lujo y muchas oportunidades para disfrutar del après-ski, tanto gastronómico como social. Aunque comparten el mismo entorno alpino suizo, los dos destinos ofrecen experiencias claramente distintas.

Aunque ambos reciben una nevada media de cuatro metros cada temporada, los esquiadores más exigentes deben saber que el dominio esquiable de St. Moritz suma 350 kilómetros de pistas, frente a los 200 kilómetros de Gstaad. St. Moritz también cuenta con una mayor altitud del pueblo, una cota máxima más elevada y una temporada más larga, desde finales de noviembre hasta principios de mayo, que su rival suizo.

Más allá de las pistas, Gstaad es ideal para practicar raquetas de nieve, disfrutar de experiencias culturales como la elaboración de queso y, por si fuera poco, su paseo principal reúne numerosas tiendas artesanales de moda, joyería, artesanía y otros productos.

Así que elegir uno u otro dependerá de si busca un esquí insuperable o si le atrae más un ambiente de vieja aristocracia y experiencias que van más allá de las pistas.

St. Moritz

Situada a unos 1.856 metros sobre el nivel del mar, St. Moritz es célebre por ser la cuna del turismo invernal alpino y disfruta, gracias a su ubicación en el valle suizo de Engadina, de más días de sol al año que casi cualquier otra estación de los Alpes.

La soleada localidad alberga cuatro grandes dominios esquiables, entre ellos Corviglia-Piz Nair, Corvatsch-Furtschellas, Diavolezza y Lagalb.

Corviglia, la montaña local de St. Moritz, a la que se accede directamente en funicular desde Chantarella o en telesilla y telecabina, ofrece 155 kilómetros de pistas perfectamente acondicionadas para los aficionados a los deportes de invierno.

Desde Corviglia, un teleférico lleva a los visitantes hasta la montaña Piz Nair, que se eleva a 3.057 metros sobre el nivel del mar. En la cima, se pueden combinar las vistas con platos bien calientes en el restaurante Piz Nair 10'000 Feet. Desde sus ventanales y su terraza, los comensales disfrutan de panorámicas espectaculares y de especialidades locales como el Güggeli, un pollo asado o a la parrilla.

En noviembre, el forfait de día para Corviglia cuesta entre 52,50 y 57,50 francos suizos (de 55,75€ a 61,06€).

St. Moritz, Suiza
St. Moritz, Suiza Valentin Kremer/Unsplash

Alojarse en St. Moritz es también un viaje a su pasado. El emblemático Badrutt's Palace Hotel está abierto desde 1896, cuando marcó el tono de las posteriores estancias alpinas. Hoy, este histórico establecimiento de cuatro plantas cuenta con 163 habitaciones, y sus suites con vistas al lago se asoman a las orillas del congelado lago de St. Moritz.

A pesar de su ubicación resguardada, las carreteras de los puertos alpinos que conducen a St. Moritz se mantienen en buen estado, lo que permite que autobuses y coches procedentes del resto del país, así como de Austria e Italia, lleguen con facilidad a la estación. El trayecto por carretera desde Zúrich o Milán ronda las tres horas, y desde Múnich lleva unas cuatro.

Los viajes en tren, por ejemplo a bordo del Glacier Express, el Bernina Express o el Ferrocarril Rético, ofrecen una forma más lenta pero mucho más panorámica de llegar a St. Moritz.

Para los visitantes internacionales, hay además múltiples opciones de viaje, desde jets privados y vuelos chárter hasta taxis aéreos, gracias al aeropuerto de Engadina, situado en la cercana localidad de Samedan.

Gstaad

Situada a 1.050 metros sobre el nivel del mar, Gstaad propone una visión distinta de la escapada alpina suiza.

Ubicada en el suroeste de Suiza, esta localidad de montaña está rodeada de diez pueblos de chalets, cada uno con su propia personalidad e historia.

Aunque su rival gana en altitud, cota máxima y extensión global del dominio esquiable, Gstaad ofrece un mayor desnivel, con pistas que salvan 1.950 metros desde la cota más alta, situada a 3.000 metros, hasta el valle.

La temporada de Gstaad comienza a mediados de diciembre y se prolonga hasta principios de abril, y un forfait de día comprado en Gsteig cuesta 45 francos suizos (47,86€) por persona.

La pista más larga de la zona de vacaciones tiene 7,5 kilómetros y parte de la montaña de La Videmanette, que además cuenta con numerosos senderos aptos para recorrer con raquetas de nieve.

En comparación con St. Moritz, y según la oficina de turismo de Gstaad, aquí la prioridad no es sumar kilómetros de pistas entre el Eggli y La Videmanette, sino disfrutar de "la paz, la tranquilidad y el impresionante paisaje con sus pistas perfectamente cuidadas".

Gstaad, Suiza
Gstaad, Suiza GstaadTourismus/Wikimedia Commons

Para saborear la cultura suiza, la experiencia al aire libre Fondueland en Gstaad es ideal para los amantes de la fondue. En medio de pastos alpinos y prados de hierbas, ocho enormes cazuelas de fondue, conocidas localmente como caquelons, ofrecen asiento para ocho personas cada una. Los visitantes pueden reservar con antelación unas "mochilas de fondue", provistas de fondue tradicional o con trufa de queserías locales, pan crujiente de panaderías de la zona y las especias necesarias, y disfrutar de este plato suizo por excelencia con un telón de fondo de montaña.

El centro peatonal del pueblo es también perfecto para comer, pasear y hacer compras. Allí, firmas de moda como Ralph Lauren y Zadig & Voltaire conviven con tiendas de deporte, joyerías y relojerías. Para el viajero más culto, Studio Naegeli, en el histórico entorno del Chalet Naegeli, es una galería de arte contemporáneo centrada en las bellas artes y la fotografía.

El propio viaje en tren a Gstaad puede convertirse en parte de la experiencia, ya que muchos convoyes cuentan con grandes ventanales para disfrutar del paisaje a lo largo de la ruta escénica por los valles alpinos. Desde destinos suizos como Interlaken y Montreux, el trayecto directo dura aproximadamente una hora y cuarenta minutos.

Desde más lejos, por ejemplo desde Londres, el viajero deberá tomar un Eurostar a París y hacer después varios transbordos adicionales hasta llegar a Gstaad, en un recorrido de al menos nueve horas.

Para una estancia más íntima en Gstaad, el hotel Le Grand Bellevue, con 57 habitaciones, se encuentra en pleno centro del pueblo y ocupa un edificio de 1912. Concebido con una elegancia de aire campestre, cuenta con una selección de nueve suites con jardín, vistas a la montaña e incluido el traslado de ida y vuelta a la estación de tren de Gstaad.

Los huéspedes pueden además disfrutar del amplio Le Grand Spa del hotel. Con 3.000 metros cuadrados, ofrece 17 zonas de bienestar diferentes, desde baños de vapor y una fuente de hielo hasta diversas saunas y una gruta de inhalación de sal.

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