El presidente de Ceuta asegura que su petición fue denegada 24 horas antes del estallido de la crisis y que el jefe de gabinete de Sánchez le llamó "pesado". Aina Calvo Sastre coordina las direcciones generales de la Policía y la Guardia Civil y directamente del ministro del Interior.
Juan Jesús Vivas ha vuelto a criticar hoy al Gobierno al asegurar que, el día 27, cuando Ceuta llevaba recibiendo un flujo constante de entradas migratorias diarias, Diego Rubio, jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, le calificó de "pesado" tras tratar de ponerse en contacto con distintos miembros del Ejecutivo Central, incluido el propio presidente.
"El presidente del Gobierno no tuvo a bien atenderme. Me pasó al jefe de gabinete y con el jefe de gabinete hablé. Me dijo que estaba en contacto con los distintos ministerios y que estuviera tranquilo. Como persistíamos también en el ámbito de Moncloa, ya nos llegó a decir que no llamáramos más, que nos estábamos poniendo muy pesados", ha expresado el mandatario del exclave afroeuropeo este viernes.
'Euronews' se ha puesto en contacto con el equipo de comunicación de Vivas para aclarar si este se refería al recientemente dimitido Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, o por el contrario estaba haciendo referencia a Rubio, que obstenta el mismo cargo en las dependencias de Moncloa y depende directamente de Pedro Sánchez. El gabinete de Vivas ha confirmado que se trata del segundo.
Vivas también ha puesto sobre la picota al otro alto cargo que optó por atenderle, Aina Calvo Sastre, secretaria de Estado de Seguridad subordinada directamente a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior. De ella depende la dirección de la Policía, la Guardia Civil y de Relaciones Internacionales y de Extranjería, entre otros.
"Le pedí también la emergencia nacional. Y le pedí también un refuerzo de policías. Y le pedí el mando único. Por la vía de protección civil, de seguridad nacional. Me dijo que eso requería de un informe jurídico y que le diera 24 horas para analizarlo. Y el miércoles por la tarde [día 29 de julio, un día antes del pico de entradas migratorias] me llamó para decirme que no se daban los supuestos, desde el punto de vista jurídico, que permitieran la declaración de emergencia".