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Khinalig y la ruta de Griz: dos de los tesoros turísticos de Azerbaiyán

Khinalig y la ruta de Griz: dos de los tesoros turísticos de Azerbaiyán
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Por Monica Pinna  & Euronews

Bakú, la cosmopolita capital de Azerbaiyán, es el punto de partida de una nueva aventura en ‘Explore Azerbaijan’. Esta vez, el equipo de Euronews va de excursión a una de las zonas más salvajes del norte del país. 

"Este es el pueblo de Khinalig. Se encuentra en la cima de una montaña, a 2 350 metros sobre el nivel del mar. Estamos en los montes del Gran Cáucaso. Realmente, este aislado pueblo merece una visita, antes de comenzar nuestra caminata", afirma Monica Pinna, periodista de Euronews y autora del reportaje del espacio 'Explore Azerbaijan'.

Khinalig está rodeado por algunos de los picos más elevados de Azerbaiyán, cimas de hasta 4 400 metros de altura. Los escarpados acantilados de piedra caliza y granito han dejado al pueblo aislado, durante siglos. Incluso hoy en día, es difícil llegar a él. Los lugareños, como Rahman, están acostumbrados a acoger a los visitantes y mostrarles los alrededores.

"El pueblo de Khinalig tiene 5 000 años de historia. Hoy, viven aquí unas 2 100 personas. Desde la antigüedad, los lugareños se han dedicado, principalmente, a la agricultura y la cría de ovejas", declara Rahman Sarkarov, guía de montaña.

El aislamiento de Khinalig ha preservado el modo de vida tradicional de sus habitantes. Las ceremonias se celebran siguiendo los ritos transmitidos de generación en generación, como es el caso de una boda con la que se encuentra el equipo de grabación de Euronews.

Explore Azerbaijan
Imagen de Khinalig, pintoresco pueblo que se encuentra en las montañas de Azerbaiyán.Explore Azerbaijan

Una de las particularidades de Khinalig son sus antiguas casas de piedra, que se levantan agrupadas en terrazas.

Aquí, la arquitectura es bastante impresionante. Básicamente, las casas están construidas unas encima de otras. ¿Por qué?, se pregunta la reportera.

"Khinalig está construido sobre una colina. Las casas están construidas de forma que son la continuación de las demás. Así, el tejado de una casa es el balcón de la de casa que está arriba. Por eso Khinalig parece una fortaleza", explica Rahman Sarkarov.

Rahman lleva a la periodista a visitar una de las casas más antiguas del pueblo. Por el camino, cada paso ofrece una vista tan increíble, que la autora del reportaje tiene que detenerse en cada esquina.

Una vez en la puerta, la recibe Mushtakh Agayev, un hombre de 80 años de edad, que comparte su casa con la familia de su hijo, y que ha vivido en el pueblo toda la vida.

"Recuerdo esta casa desde que nací. Todos mis antepasados vivieron aquí. Creo que la casa tiene 500 años", señala Mushtakh.

Se trata de una 'casa tradicional khinalig': los suelos y las paredes están cubiertos de alfombras. Cada familia tiene sus propios diseños. En el pasado, las mujeres aprendían a tejer alfombras desde la infancia, para producir artículos para su dote.

"Mi hermana era tejedora de alfombras. Mi madre le enseñó. Tenemos una historia muy antigua. Dormimos y descansamos en esta habitación", "Mi hermana era tejedora de alfombras. Mi madre le enseñó. Tenemos una historia muy antigua. Dormimos y descansamos en esta habitación", declara Mushtakh Agayev, residente en Khinalig.

Tras la visita, la periodista y su guía salen de Khinalig para iniciar el ascenso por la ruta de Griz. Tras un par de horas de caminata, avistan Griz, en una de las zonas más espectaculares de Azerbaiyán.

¡Ha sido una larga caminata, pero ha valido la pena!, exclama satisfecha Monica Pinna.

"Monica, tienes razón. Hemos ascendido hasta los 3 000 metros, y ahora, descendemos hasta 2 000 metros de altura. Aquí solamente viven 200 personas. Tienen su propia lengua, y la historia del pueblo se remonta a hace 4000 años", le cuenta el guía de montaña Rahman Sarkarov.

Ambos continúan su caminata y se encuentran con el espectacular cañón de Griz; un lugar, de unos 400 metros de profundidad, en el que la periodista pone a prueba su vértigo.

La cascada Griz, que se encuentra en la cima de la montaña Agdag, es el final de la caminata. En definitiva, la zona es una de las joyas ocultas de Azerbaiyán; un país en el que hay mucho más que descubrir, asegura a modo de conclusión la autora del reportaje.