París lanza el teleférico urbano más largo de Europa que ya está operativo en la capital francesa. Con saunas, rotativos... veamos qué ciudades europeas proponen disfrutar de experiencias en telecabina con vistas de altura.
Metro, autobuses y tranvías rara vez entusiasman, pero hay un medio de transporte por el que quizá merezca la pena un lugar especial: el teleférico. Surcando las montañas o sobre el perfil urbano, viajar en teleférico permite tomarse el tiempo para contemplar el entorno desde otra perspectiva. Estas son algunas de las opciones más singulares de Europa que merecen el viaje, siempre que no tengas vértigo.
El teleférico urbano más largo de Europa, en París
Inaugurado en diciembre de 2025, el Câble C1 conecta la estación Pointe du Lac, en Créteil, con Villa Nova, en Villeneuve-Saint-Georges. París optó por construir un teleférico en lugar de prolongar la línea 8 del metro debido al relieve accidentado de los suburbios a los que da servicio. Con 4,5 kilómetros, es el teleférico urbano más largo de Europa y el trayecto dura unos 18 minutos.
El teleférico más empinado del mundo está en Suiza
Los fans de James Bond reconocerán ya el restaurante giratorio Piz Gloria, en los Alpes berneses de Suiza, popularizado por 'On Her Majesty's Secret Service' (1969). Pero incluso quienes prefieren su martini bien removido, tienen buenas razones para afrontar la subida, porque se realiza en el teleférico más empinado del mundo.
Entre Stechelberg y Mürren, la primera sección del Schilthorn Cableway salva 775 metros en algo menos de cuatro minutos, con una pendiente del 159,4%. El teleférico continúa hasta la cima del Schilthorn y el recorrido completo dura unos 30 minutos.
Klein Matterhorn, el punto más alto de Europa accesible en teleférico
El Matterhorn Alpine Crossing lleva desde el pueblo alpino de Zermatt, en Suiza, hasta Matterhorn Glacier Paradise, a unos 3.821 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más alto de Europa al que se puede llegar en teleférico, con vistas a las montañas suizas e italianas.
Y no se conforma con un solo récord, aquí también se encuentra el restaurante de montaña más alto de Europa. Desde Matterhorn Glacier Paradise se puede bajar en teleférico hasta Breuil-Cervinia, un pueblo de montaña en Italia, atravesando el paso fronterizo más alto en teleférico de los Alpes.
CabriO Stanserhorn, un teleférico con cubierta superior abierta
Suiza no se queda corta en experiencias singulares en teleférico, y el CabriO Stanserhorn es para los muy valientes. Quien suba al teleférico podrá disfrutar la ascensión desde el valle de Kälti hasta la montaña en la cubierta superior al aire libre. Como era de esperar, el servicio solo funciona en los meses de verano.
El trayecto dura unos siete minutos y, una vez arriba, se puede probar Älplermagronen, la versión suiza del 'mac and cheese', en el restaurante giratorio, o charlar con uno de los guardas de montaña, que puede contarle la fauna de la zona.
Un teleférico giratorio sobre el monte Titlis
No hace falta llegar temprano para garantizar el mejor sitio en el Titlis Rotair de Engelberg, sencillamente no lo hay. A lo largo de los cinco minutos de trayecto, el teleférico suizo realiza una rotación completa de 360 grados, así que, esté donde esté sentado, disfrutará de una vista fantástica. Desde la cima se puede visitar el puente colgante más alto de Europa y una cueva glaciar.
Un teleférico tipo ataúd en Italia
Aunque la mayoría de propuestas de esta lista deberían evitarse si se sufre de vértigo, las cabinas del Sassolungo conviene evitarlas si se padece claustrofobia. Las 'cabinas ataúd', llamadas así porque solo permiten ir de pie y apenas caben dos personas dentro, llevan a los viajeros desde el Passo Sella hasta el refugio Toni Demetz.
Funcionan de forma continua, así que no hay lugar a dudaa, hay que correr tras la cabina para subirse y saltar mientras aún se mueve al llegar al otro extremo. Solo abren en los meses de verano, y son ideales para acceder desde arriba a numerosas rutas de senderismo desde la cima.
Una telecabina con sauna en Finlandia
Tras dejar atrás las montañas suizas e italianas, la estación de esquí de Ylläs, en Finlandia, propone una forma bastante original de vivir una sauna finlandesa tradicional.
La experiencia de sauna en telecabina dura unos 20 minutos y tiene capacidad para hasta cuatro personas. Si se sube de noche, quizá haya suerte y se pueda ver la aurora boreal durante el trayecto. Al llegar al destino, se puede continuar la sesión en una sauna en la cima o darse un baño en el jacuzzi exterior.