El cierre llega tras las quejas de los vecinos, frustrados por el tráfico y por los turistas que colapsan las plazas de aparcamiento del pueblo e invaden propiedades privadas.
Val di Funes, en la provincia de Tirol del Sur de la Italia septentrional, es conocida por su bucólica belleza. El valle, de un verde intenso y salpicado de casas alpinas, se extiende al pie de las afiladas cumbres de Odle, un telón majestuoso que al atardecer se tiñe de un luminoso tono anaranjado, casi melocotón.
La atracción estética de la zona no ha pasado desapercibida para los usuarios de las redes sociales. En los últimos años, lo que antes era un lugar popular de senderismo se ha visto inundado por visitantes de un día que se apiñan para conseguir la foto perfecta para Instagram.
Los fotógrafos han puesto el foco especialmente en dos iglesias pintorescas, Santa Maddalena y San Giovanni di Ranui. En 2022, el propietario del prado que rodea esta última instaló un torniquete de pago para regular el número de turistas que cruzan su terreno.
Ahora, el municipio de Funes ha dado un paso al frente. "Estamos hartos de los grupos turísticos de China y Japón que desembarcan en el valle, aparcan de manera indiscriminada y solo se quedan lo justo para hacer unas fotos. No aportan nada, salvo la basura que dejan", ha declarado el alcalde Peter Pernthaler a medios locales. El ayuntamiento ha anunciado que limitará el acceso a la iglesia de Santa Maddalena, situada al final de una carretera estrecha, de mayo a noviembre.
"Los vecinos han llegado al límite, así que hemos decidido actuar. Estamos preparados para ir más allá, este año no permitiremos una invasión", afirma Pernthaler. Su medida después de que los residentes expresaran su frustración por el tráfico y los turistas que saturan las plazas de aparcamiento del pueblo y se cuelan en propiedades privadas.
Desde mayo, una barrera limitará el acceso a la carretera que lleva a la iglesia de Santa Maddalena y a unas pocas casas, solo para residentes y huéspedes de hotel. Los turistas tendrán que aparcar en una zona habilitada. Cuando se alcance su capacidad, los vehículos serán reconducidos a aparcamientos más abajo en el valle.
Pernthaler ha precisado que no habrá sistema de reservas para el área de aparcamiento. La tarifa de aparcamiento también va a subir. Actualmente, cuesta 4€ por todo el día, una cantidad que, según el alcalde, es demasiado baja para disuadir a quienes paran a hacer una foto rápida. Este añade que el ayuntamiento está en conversaciones con el cercano municipio de Chiusa para organizar un servicio de autobús lanzadera.
Un lugar célebre para fotos recibe hasta 600 visitantes al día
La decisión de restringir el acceso a la iglesia ha tenido amplia difusión, pero Pernthaler sostiene que no es una medida contra el turismo. "La barrera ya existe, y queremos moverla al centro de Santa Maddalena, donde está la pequeña iglesia, para que los turistas no lleguen en coche, sino a pie", explica al medio local 'Il Dolomiti'.
"La carretera en Santa Maddalena es muy estrecha y pequeña, y, como municipio, debemos aplicar todas las soluciones posibles para que tanto residentes como turistas puedan moverse con libertad y sin quedar atrapados en el tráfico", añade. "Necesitamos orden, tanto para quienes viven aquí como para quienes quieren llegar, tomar la foto clásica y marcharse".
Pernthaler asegura que en un solo día llegan hasta 600 visitantes. Reconoce que es mucho para un pueblo pequeño. "Estamos acostumbrados. Desde hace décadas, nuestro valle es famoso en todo el mundo por su belleza, y sabemos que la gente viene de todos los rincones del planeta".
Se cree que la fama de Val di Funes en las redes comenzó en China, cuando la iglesia de Santa Maddalena apareció en las tarjetas SIM de un operador chino en 2005. En todos los Dolomitas, las comunidades lidian con un aluvión de turismo que, temen los vecinos, se agravará con la llegada de los Juegos Olímpicos de Invierno.